El cuidado de la piel no tiene edad, por la Dra. Cristina García Millán

Esta semana nos visita a IFC Expert la Dra. Cristina García Millán (@Dermagmillan), especialista en Dermatología, en Grupo Pedro Jaen. Experta en láser para rejuvenecimiento, dermatología estética y dermatología infantil.

Antes, era muy frecuente la pregunta sobre:“¿a qué edad conviene empezar a cuidarme?”. Ahora, las mujeres estamos concienciadas en que es mejor prevenir y que disponemos de multitud de opciones y tratamientos con resultados naturales para cualquier edad. Por lo tanto, para cubrir las necesidades de nuestra piel en las diferentes etapas de la vida, podemos globalmente daros algunas sugerencias.

Las mujeres muy jóvenes, de 18 a 25 años, no presentan arrugas. En este grupo de edad, el objetivo principal debe ser mantener la piel saludable, hidratada, sana y sin exceso de grasa. Es el momento de establecer una rutina de cuidados diarios basadas en limpieza, hidratación, antioxidantes como la vitamina C, E y fotoprotección. Los alfa hidroxiácidos y betahidroxiácidos (ácido glicólico y ácido salicílico, respectivamente) son ingredientes que podemos incorporar a bajas concentraciones para inducir la renovación epidérmica, que nos aportará mayor luminosidad a la piel. En este rango de edad, apenas son necesarios los procedimientos estéticos, excepto láser para eliminar marcas de acné y peelings para afinar la textura y eliminar imperfecciones.

De 25 a 35 años las mujeres comenzamos a tener necesidades más precisas, para suavizar o prevenir líneas de expresión y atenuar las manchas, consecuencia de la exposición solar. En estos casos conviene un plan de actuación basado en peelings y láser e incorporar algún tratamiento revitalizante como plasma rico en plaquetas. En este rango de edad puede inyectarse toxina botulínica exclusivamente en la zona del entrecejo o aplicar ácido hialurónico en las arruguitas a los lados de la boca. En cuanto a cuidados cosméticos, se utilizan activos específicos antiaging a mayores concentraciones, reforzando la síntesis de colágeno. Los productos estrella son los retinoides y el ácido glicólico. Por supuesto la fotoproteccion y los antioxidantes deben seguir formando parte del cuidado diario.

De 35 a 45 años, aumentamos tanto la frecuencia como el área de inyección de la toxina botulínica aplicándola en frente, patas de gallo o platisma (cuello). De la misma forma el ácido hialurónico, como material de relleno de las arrugas más profundas y persistentes, restaura el volumen perdido con paso del tiempo. Una consulta frecuente es la flaccidez de la piel y la pérdida del ovalo facial, existen tratamientos tensores como ultrasonidos, láser o radiofrecuencia que estimulan la producción de colágeno. Si bien los retinoides y el ácido glicólico siguen siendo productos indispensables para mejorar la textura de la piel, los cosméticos con factores de crecimiento y moléculas similares a la matriz extracelular son una ayuda imprescindible para mantener la firmeza cutánea.

A partir de los 45-50 años, debe primar la naturalidad y no podemos caer en el retoque excesivo.

Las mujeres que no han hecho tratamiento preventivo hasta edad, necesitan un tratamiento que devuelva el aspecto saludable a la piel. Nuevamente contamos con los retinoides y el ácido glicólico acompañando diversos procedimientos estéticos. El tratamiento regenerativo es fundamental y aconsejamos utilizar tratamientos que incrementan el pool de células madre y que al mismo tiempo inducen la producción de colágeno.

En conclusión, desde edades tempranas podemos prevenir la aparición del fotoenvejecimiento de la piel, basándonos en la fotoprotección y en productos cosméticos y procedimientos estéticos, adecuados a cada rango de edad.

(Imagen ofrecida por IFC Spain)

Comparte en tus Redes Sociales

Deja un comentario