La melanina

Hoy en “Todo por tu piel” hablamos de la melanina, un pigmento natural que determina el color de nuestra piel pero que también se encuentra en el cabello y el iris de los ojos. Por lo tanto se debe tener en cuenta que su falta o exceso puede originar problemas como las hipo o hiperpigmentaciones cutáneas y canas en el pelo.

El nombre deriva de la palabra griega “melanos” que significa “oscuro”. Se encuentra en distintas concentraciones y colores, lo que provoca diferentes tonalidades. Y es producida por los melanocitos, células que se encuentran en la piel.

Su función principal en el ser humano es proporcionar protección contra el efecto dañino que los rayos ultravioleta (UV) de la luz solar causan sobre el núcleo celular; en definitiva es un filtro que absorbe la radiación solar.

Pero antes de introducirnos de lleno en el tema, debemos conocer como inciden los rayos UV en nuestra piel y como reaccionan con esa sustancia química denominada melanina. El “deseado” bronceado se forma a partir de la síntesis de la melanina en los melanocitos, las células formadoras de este pigmento en la epidermis.

La luz del sol contiene tres tipos diferentes de rayos ultravioletas: UVA, UVB y UVC. La radiación UVB, es la responsable del eritema (enrojecimiento) y desencadena el proceso del bronceado estimulando los melanocitos, las célula que se encargan de sintetizar melanina. Con la radiación UVA en cambio, el bronceado es inmediato, pero muy poco acentuado, no hay formación de melanina, sólo oxidación de la preexistente, y  se pierde en pocos días. La radiación UVC es la más peligrosa de todas, pero afortunadamente, estos rayos son filtrados o bloqueados por la capa de ozono y no llegan a la Tierra.

El bronceado, que hoy en día es deseado estéticamente, es una reacción defensiva de la piel que evita que esta se queme y se dañen los núcleos de las células. Cuanto más clara tienes tu piel, menos melanina tendrás para absorber rayos UV y protegerte contra los efectos nocivos del sol. Cuanto más oscura, más melanina tendrás para protegerte.

La capacidad de fabricación de la melanina, y por tanto, el grado de defensa de la piel, sirve a los dermatólogos para diferenciar los tipos de piel o fototipos cutáneos que se definen como la disposición que tiene la piel para asimilar la radiación solar. Hay seis fototipos, desde piel totalmente blanca (fototipo I), muy sensible a la radiación solar hasta la raza negra (fototipo VI), piel que no se quema.

Ahora bien, por muy moreno/a que seas, siempre necesitaras protegerte de los rayos UV ya que aunque tu nivel de bronceado sea elevado los núcleos de las células de la piel siempre estarán expuestas a la acción nocivas de estas radiaciones.

(Imagen ofrecida por IFC Spain)

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