¡S.O.S! MI PIEL NECESITA REGENERACIÓN YA!

Hay un momento del año en el que una querría ponerse un filtro perpetuo. Me refiero a la piel de la cara y a esta época a caballo entre los efectos perniciosos de la radiación solar veraniega que coletean a modo de manchas en la cara y deshidratación (y lo que queda, que por algo la piel tiene memoria), los primeros fríos que la apagan, la contaminación que oxida y los días cada vez más cortos, que se traducen en una falta de luminosidad preocupante.

A este desalentador panorama le añadimos que vamos cumpliendo años, así que la piel cada vez se recupera peor y su regeneración celular es más lenta. Total, que le hace falta algo bien potente. Una fórmula cosmética que piense de forma eficaz en el trío de ases: fotoprotección, antioxidación y reestructuración. Y reconozcámoslo: ¿Quién de vosotros aplica rigurosamente y a diario una rutina que incluya productos antioxidantes, reestructurantes y protectores del sol? Cuesta.

Las reglas de oro: comer y dormir

¿Está todo perdido? Por supuesto que no. Mientras le doy vueltas a cómo voy a pasar la prueba del algodón cosméticamente hablando, me pongo en modo optimista y pienso en que el estilo de vida también cuenta, y mucho, a la hora de regenerar el cutis. Todavía hay esperanza. Entonces hago un repaso de los últimos meses y cómo me he portado. Empezamos por la alimentación: Qué suerte tengo y qué gran labor hicieron mis padres conmigo, porque me gusta comer bien y de todo: fruta, verdura, proteínas, más grasas buenas que malas, chocolate un pelín de más, pero al menos negro… Casi estoy a punto de ponerme un happy en este punto, hasta que recuerdo que últimamente acumulo una racha de entregas de reportajes un poco loca, y que eso me ha hecho comer cualquier cosa delante del ordenador muchos días sin apenas darme cuenta. Y por cualquier cosa entiéndase sándwich-rápido-de-lo-que-sea. También caigo en que este plus laboral me ha llevado a estar como una moto, estresada y dormir más bien poco; no me queda otra: cambio el happy por el sad y me amonesto, aunque agua pasada no mueva molino. Intentaré enmendarme a partir de hoy.

Rutina cosmética: adiós oxidación, hola regeneración

Vamos con el “momento cremas”: Menos mal que me encantan, y como periodista de belleza, novedad que sale al mercado, novedad que cae en mis manos y pruebo. Menos bien que por culpa de probar tantas cosas, a veces la piel se vuelve histérica y no sabe qué tiene, qué le falta y cómo comportarse. Bueno, sí lo sabe, y es haciéndolo mal: es mirarme al espejo y ver esa falta de brillo que os decía, que las manchas que me traje de recuerdo de la playa siguen idénticas, la cara está deshidratada y rugosa y la luz brilla por su ausencia. En dos palabras, necesita regenerarse. Por eso cuando me presentaron Endocare Cellage Day SPF 30 Prodermis y me informé sobre la fórmula decidí hacer el test cada mañana y sin mezclar: resulta que por un lado activa las células madre de la propia piel y por otro incluye activos que luchan contra la oxidación y la falta de regeneración. Os cuento qué he descubierto:

  • Protección UVA27-UVB30: Una de las principales ventajas de esta crema antiedad es que equilibra la fotoprotección frente a los dos tipos de radiaciones Ultravioleta: UVB/SPF, que genera un daño más a corto plazo y con mayor energía y, UVA, radiación producida durante todo el año y con más profundidad que la anterior.

Esta característica es la que le hace única entre todas las antiedad con SFP existentes actualmente en el mercado.

  • Activa las células madre: Últimamente se habla mucho de ellas, ¿verdad? Quizá sepas que estas se activan para diferenciarse en nuevas células de estirpe cutánea. Pero con los años, esta diferenciación cada vez es más lenta y necesita un empujón extra. ¿Y sabes dónde hay un buen filón? En IFC-®-CAF. Es una tecnología revolucionaria basada en las huevas de una especie de caracol denominada Cryptomphalus Aspersa . ¡Ojo! No en su baba, sino en los mismos huevos, que son muy ricos en Factores de Crecimiento, los que activan las células madre y producen regeneración dérmica.
  • Hace de “relleno dérmico”: Contiene un complejo patentado llamado Wharton Gel Complex® que favorece la estimulación de colágeno y elastina, y logra que la piel esté más lisa, con menos arrugas. Es decir, se muestra lo que yo llamo “jugosa”, una palabra cada vez más difícil de incluir en el diccionario cutáneo según pasan los años.
  • Unifica el tono: Si la piel se regenera es porque “se pone en marcha”, y eso significa que mejora el tono, y se reduce la acumulación de queratinocitos en el estrato córneo, así que queda como de estreno. Otra gran ventaja es que cuando la actividad celular funciona, los principios activos que se apliquen después penetran mejor. Porque esto es algo en lo que no caemos: si una piel no está “receptiva”, no merece la pena esforzarse en darle fórmulas competentes, porque no las va a aprovechar. El rostro tiene que estar limpio, renovado gracias a una exfoliación controlada, y receptivo a partir de una buena regeneración.

Propósito de enmienda superado: Así está mi piel ahora

Vaya por delante que soy muy exigente con cada producto que cae en mis manos. Pero resulta que estoy muy contenta después de un tiempo probando Endocare Cellage Day SPF 30 Prodermis. Como quería hacer las cosas bien, lo he intentado acompañar de un estilo de vida más ordenado en todos los aspectos, y ha funcionado. Mi piel está más sana, más fresca, lisa y con mejor tono. Una vez más, eficacia+constancia dan resultados.

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