S.O.S. virus: ¡Niños, a defenderse! por Silvia Capafons

Lo confieso: no he vacunado a mis hijas de la gripe este año. Me siento un poco mala madre. Yo estaba tan pancha, tirando del mito (ahora ya sé que lo es) de que no sirve de nada porque las cepas cambian y es imposible saber cuáles atacarán cada invierno, hasta que me lo aclaró el Dr. Fernando García-Sala, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) el otro día. Fue en el encuentro que organizó Cantabria Labs con periodistas de salud para hablar de las infecciones respiratorias en los pequeños, al que asistí para informarme como profesional y también para hacer una entrevista al pediatra que pronto podréis ver por aquí. Y yo, que pensé que era casi una enciclopedia en el tema después de una hija y media con problemas respiratorios (la media es la pequeña, que se pone mala pero no tanto), me di cuenta de que tenía mucho que aprender.

Os cuento.

Daniela, mi hija mayor, está a punto de cumplir diez años. Últimamente se enferma “como un niño normal”, pero esto ha costado alrededor de 6 años en los que las bronquiolitis de repetición, las visitas en plena noche a urgencias y los ingresos han sido una constante en su vida. Fuéramos a pasar el día a algún sitio, de vacaciones, en invierno y hasta en verano, en mi bolso no faltaba el salbutamol y la budesonida, el apiretal y el puff, (los papás de niños con este tipo de problemas me entenderán) o la cámara de aerosoles. Y por la mañana, el zumo recién exprimido cargadito de vitamina C, para reforzar las defensas. Tuvo que pasar el tiempo para que progresivamente los virus fueran espaciando su fijación con ella; pero hubo algo que en esos años nunca le faltó: la vacuna de la gripe. Ni la del rotavirus. Ni ninguna otra. ¡Qué bien hice, según contó el Dr. García-Sala!
Y qué regular con la pequeña, que como no ha sido un caso drástico, y encima es segunda, a veces me olvido de vacunas y exprimidores.

Virus que pululan “al acecho”

Según el presidente de la SEPEAP en invierno los virus que más afectan a los niños en edad escolar son los de la gripe y el rotavirus, que puede derivar en una bronquiolitis (cuidado con el virus respiratorio sincitial, las lía gordas). “Frente a la gripe existen dos tipos de vacunas, la más efectiva es la tetravalente que solo está financiada en cuatro comunidades autónomas, y después está la trivalente, que protege, aunque de manera menos efectiva. Esta vacuna es fundamental para evitar cuadros agudos; también es recomendable la del rotavirus, otro de los virus peligrosos en esta época. Y ojo con la bronquiolitis en los más pequeños, que puede complicarse”, añadió.

Así dan la cara

Mocos, fiebre, dificultad respiratoria, tos… son algunos de los síntomas de los procesos víricos respiratorios a los que yo les puse un piso… y decidieron quedarse a vivir con la mayor. El problema es que cuando no hay bacterias, no se receta antibiótico porque no es efectivo y entonces, una vez hacen su aparición, hay que tirar de paciencia, antitérmicos, buena ventilación y mucho agua, según contó García-Sala. Doy fe.

Prevención, la clave

Si hay un frente desde el que se puede atacar, es el de la prevención, y en ello insistió el experto. Empieza desde que nacen con la lactancia materna. Para alguien como yo, autónoma y con horarios imposibles, esa tarea fue hercúlea, pero conseguí al menos llevarla a cabo los primeros meses, entre reportajes, viajes y saca-leches. El resto las he cumplido a rajatabla: la imprescindible vacunación, el lavado de manos constante (no ganábamos para jabón), el reposo los días en los que están malitos para no contagiar a otros niños, nada de malos humos (tabaco, fuera) y el consumo de frutas y verduras para cargarles bien de antioxidantes. Quien tenga hijos sabe que esto último cuesta, a menos que tengas peques que se vuelvan locos con los vegetales, las peras y los kiwis. Pero esto, desgraciadamente, poco ocurre, por eso yo me las ingeniaba con los zumos naturales y los muñecos “happy” con boca de mandarina y ojos de plátano; eso sí, en cuanto les ponía el pelo verde-payaso gracias al brócoli o blanco con coliflor (Daniela, este es tu abuelito, o tu abuelita), era un fracaso.

Entonces no conocía Inmunoferon. Hace poco se ha lanzado la versión Jarabe Junior como complemento alimenticio y mis hijas llevan tomándolo desde octubre. El siguiente paso ha sido subirlo a los armarios altos porque sabe rico, a naranja, y la pequeña me pedía repetir, pero tengo que decir que este año Daniela no se ha puesto mala aún y Noa poco más allá de algún constipado. Lógicamente, hay que prevenir a todos los niveles, pero reforzar su sistema inmune es parte del éxito. Como explicó María Cuñat, directora de marketing médico del laboratorio, “Inmunoferon existe desde los años 80. Según hemos avanzado en el conocimiento del sistema inmune hemos conocido mejor cómo influye la AM3 en los mecanismos de defensa”. AM3 es una tecnología patentada basada en Glucomanano y proteína de soja que ahora está más concentrada y que añade própolis, Equinácea, vitamina C y D, “que ayuda a normalizar el sistema inmune”, terminó de contar María Cuñat.

Y tú, ¿cómo previenes los virus respiratorios en tus hijos?

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