Expertos 6 Jul 2022

Dra. Cristina Galván. “La sarna ha aumentado desde la pandemia de forma clara y mantenida”

El contacto estrecho y prolongado entre convivientes durante el confinamiento y las dificultades para acudir al médico podrían ser las causas del aumento sostenido de escabiosis.

A día de hoy, la sarna o escabiosis sigue asociándose en algunos ámbitos a una enfermedad superada. Sin embargo, aunque no hay cifras oficiales, lo cierto es que ha repuntado significativamente en los últimos 2 años.
Lo primero es conocer en qué consiste: se trata de un trastorno causado por la infestación por el ácaro Sarcoptes scabiei var. hominis que pasa toda su vida en la epidermis, causa mucha picazón y puede desencadenar infecciones bacterianas secundarias por Streptococcus pyogenes o Staphylococcus aureus. En realidad, no es una enfermedad de declaración obligatoria, por lo que solo podemos conocer las cifras a través de métodos indirectos: se estima que cada año la padecen unos 300 millones de personas.
En España nunca ha dejado de diagnosticarse, explica la dermatóloga Cristina Galván. Eso sí, últimamente va in crescendo. “Pensamos que los factores que están favoreciendo este aumento de casos son múltiples. La coincidencia temporal con la pandemia nos hace pensar en distintas causas, ya que se adquiere por el contacto estrecho y prolongado, piel con piel, con una persona infestada que porta el ácaro causante. El mayor contacto entre convivientes durante el confinamiento favoreció la transmisión, si uno de los miembros estaba infestado. Las dificultades, o las reticencias, para acudir al médico y recibir tratamiento en este periodo es otro importante factor, pues cuanto más tiempo esté un paciente con la enfermedad activa, más posibilidades tiene de contagiar a otros que, a su vez, se convierten en fuentes de contagio. Además del confinamiento, cuanto mayor es el número de afectados, más difícil es que se alcance el objetivo necesario de curar al 100% de los portadores del ácaro. De hecho, en zonas desfavorecidas, cuando la prevalencia es mayor al 10% de la población, solo son eficaces las medidas de tratamiento masivo a toda la población, presente o no síntomas”.

Compromete la calidad de vida

La escabiosis compromete notablemente la calidad de vida del paciente. “El ácaro completa su ciclo vital en la parte más superficial de la piel del hombre, en la capa córnea carente de células viables, no tiene capacidad de penetrar en capas más profundas. Esto nos puede hacer pensar que no estamos ante un problema importante de salud, pero nada más lejos de la realidad, ya que la infestación genera una reacción inmunitaria que causa el picor y favorece la contaminación bacteriana. El picor aumenta de noche e impide el descanso, y las erosiones del rascado incrementan aún más el riesgo de sobreinfección bacteriana. En definitiva, las consecuencias para la salud son significativas “por los efectos de la sobreinfección bacteriana mantenida, la alteración de la calidad de vida y la generación de estigma social”, advierte la dermatóloga.

Ni antigua, ni de animales

Con la sarna o escabiosis hay que enfrentarse al tópico de enfermedad de otra época propia de animales y personas sin higiene. “Es una enfermedad milenaria a la vez que muy actual. El ácaro que afecta a otros mamíferos en el humano no puede completar su ciclo vital, por eso la sarna de otros animales solo puede causar erupciones autolimitadas en el hombre”. Además, se diagnostica en todas las latitudes y a todas las edades y niveles económicos. “El ácaro necesita la piel para vivir, no la suciedad”, cuenta Cristina. “Le gustan más, eso sí, las zonas tropicales con clima húmedo y cálido, y en poblaciones desfavorecidas que viven en condiciones de hacinamiento y falta de higiene aumenta el riesgo de sobreinfección bacteriana de las lesiones sometidas a rascado. La infección mantenida en países de bajos recursos provoca complicaciones sistémicas y es la principal causa de insuficiencia renal y cardíaca”.

Malawi, población altamente afectada

La dermatóloga promotora del proyecto Dermalawi destinado a mejorar la salud dermatológica de una población constantemente afectada por enfermedades como la sarna, la lepra o los tumores de piel. “En Malawi, igual que en otros países tropicales con escaso recursos, la prevalencia ya era muy elevada. Allí se ha conseguido reducir la sarna mediante programas de revisión y tratamiento masivo en el área del hospital de Alinafe, pero por la ausencia de políticas generales, la movilidad de la población y la ausencia de fronteras geográficas, estos beneficios se van perdiendo”.

Tratamientos actuales, ¿son eficaces?

Otra de las posibles causas del repunte es, según la doctora Galván, la posibilidad de que se estén generando resistencias del ácaro a los tratamientos disponibles, que se recomiendan en las guías clínicas como fármacos de elección. La primera en la lista es la Permetrina. Según la experta “hay estudios in vitro que demuestran que actualmente es menos eficaz frente a algunas especies de Sarcoptes que cuando empezó a utilizarse. Recibimos cada vez más pacientes que no se han curado tras el tratamiento, así que sospechamos que se están generando resistencias. Disponemos de otras armas como la Ivermectina oral, más sencilla de usar, que en grandes intervenciones poblacionales ha demostrado ser más eficaz que la Permetrina tópica. También recurrimos a la combinación de fármacos, a la repetición de ciclos más allá de los dos recomendados y al uso de preparados tópicos más antiguos como la vaselina azufrada y el benzoato de benzoilo”.

Cristina Galván tiene esperanzas de mejora. “La inclusión en la hoja de ruta de la OMS 2021-2030 de objetivos ambiciosos para el control de la escabiosis, junto con la visibilidad que está teniendo desde que es más notable en el primer mundo, tienen que servir de impulso para unificar los esfuerzos de científicos y organizaciones y políticas que nos lleven a un mejor control de esta lacra”.

Silvia Capafons

Silvia Capafons

Periodista de belleza y salud

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