Efectos de los rayos solares en la piel en cada estación

De sobra es sabido que nuestro planeta tierra gira alrededor del sol y sobre sí mismo a la vez. De esta manera se crean las diferentes estaciones del año tal y como las conocemos: primavera, verano, otoño e invierno.

En función del momento del año en que nos encontremos, la distancia de la tierra al sol varía del mismo modo en que lo hace la inclinación que nuestro plantea tiene respecto al astro rey. Esto hace que los efectos del sol (y los efectos de los rayos solares en la piel) sean diferentes según la estación del año.

Para una misma cantidad de energía, en verano, el sol es capaz de calentar una superficie de algo más de un metro cuadrado. Sin embargo, en invierno, esa misma cantidad de energía calienta más del doble de superficie. De ahí que el invierno sea más frío.

¿Cómo influye la inclinación de los rayos solares en la piel?

A nuestra piel le sucede lo mismo. En los meses más cálidos la inclinación de los rayos solares y la distancia del sol a la tierra hacen que la piel reciba mayor cantidad de energía del sol (diferentes tipos de radiaciones como la UVA y UVB) y el cuerpo tenga que generar mayor cantidad de melanina para protegerse. Esta melanina es la causante del oscurecimiento de la piel.

Es importante recalcar que, pese a que en otoño e invierno la energía de los rayos solares incida en menor medida sobre la superficie terrestre (y sobre nuestro cuerpo), la piel continúa generando melanina ya que sigue recibiendo radiación solar. Es por ello que sigue siendo necesario aportar la protección que podamos a nuestro cuerpo para defendernos de los rayos solares en la piel.