¡S.O.S! MI PIEL NECESITA REGENERACIÓN YA!

Nuevo post de Silvia Capafons

Hay un momento del año en el que una querría ponerse un filtro perpetuo. Me refiero a la piel de la cara y a esta época a caballo entre los efectos perniciosos de la radiación solar veraniega que coletean a modo de manchas en la cara y deshidratación (y lo que queda, que por algo la piel tiene memoria), los primeros fríos que la apagan, la contaminación que oxida y los días cada vez más cortos, que se traducen en una falta de luminosidad preocupante.

A este desalentador panorama le añadimos que vamos cumpliendo años, así que la piel cada vez se recupera peor y su regeneración celular es más lenta. Total, que le hace falta algo bien potente. Una fórmula cosmética que piense de forma eficaz en el trío de ases: fotoprotección, antioxidación y reestructuración. Y reconozcámoslo: ¿Quién de vosotros aplica rigurosamente y a diario una rutina que incluya productos antioxidantes, reestructurantes y protectores del sol? Cuesta.

Las reglas de oro: comer y dormir

¿Está todo perdido? Por supuesto que no. Mientras le doy vueltas a cómo voy a pasar la prueba del algodón cosméticamente hablando, me pongo en modo optimista y pienso en que el estilo de vida también cuenta, y mucho, a la hora de regenerar el cutis. Todavía hay esperanza. Entonces hago un repaso de los últimos meses y cómo me he portado. Empezamos por la alimentación: Qué suerte tengo y qué gran labor hicieron mis padres conmigo, porque me gusta comer bien y de todo: fruta, verdura, proteínas, más grasas buenas que malas, chocolate un pelín de más, pero al menos negro… Casi estoy a punto de ponerme un happy en este punto, hasta que recuerdo que últimamente acumulo una racha de entregas de reportajes un poco loca, y que eso me ha hecho comer cualquier cosa delante del ordenador muchos días sin apenas darme cuenta. Y por cualquier cosa entiéndase sándwich-rápido-de-lo-que-sea. También caigo en que este plus laboral me ha llevado a estar como una moto, estresada y dormir más bien poco; no me queda otra: cambio el happy por el sad y me amonesto, aunque agua pasada no mueva molino. Intentaré enmendarme a partir de hoy.

Rutina cosmética: adiós oxidación, hola regeneración

Vamos con el “momento cremas”: Menos mal que me encantan, y como periodista de belleza, novedad que sale al mercado, novedad que cae en mis manos y pruebo. Menos bien que por culpa de probar tantas cosas, a veces la piel se vuelve histérica y no sabe qué tiene, qué le falta y cómo comportarse. Bueno, sí lo sabe, y es haciéndolo mal: es mirarme al espejo y ver esa falta de brillo que os decía, que las manchas que me traje de recuerdo de la playa siguen idénticas, la cara está deshidratada y rugosa y la luz brilla por su ausencia. En dos palabras, necesita regenerarse. Por eso cuando me presentaron Endocare Cellage Day SPF 30 Prodermis y me informé sobre la fórmula decidí hacer el test cada mañana y sin mezclar: resulta que por un lado activa las células madre de la propia piel y por otro incluye activos que luchan contra la oxidación y la falta de regeneración. Os cuento qué he descubierto:

  • Protección UVA27-UVB30: Una de las principales ventajas de esta crema antiedad es que equilibra la fotoprotección frente a los dos tipos de radiaciones Ultravioleta: UVB/SPF, que genera un daño más a corto plazo y con mayor energía y, UVA, radiación producida durante todo el año y con más profundidad que la anterior.

Esta característica es la que le hace única entre todas las antiedad con SFP existentes actualmente en el mercado.

  • Activa las células madre: Últimamente se habla mucho de ellas, ¿verdad? Quizá sepas que estas se activan para diferenciarse en nuevas células de estirpe cutánea. Pero con los años, esta diferenciación cada vez es más lenta y necesita un empujón extra. ¿Y sabes dónde hay un buen filón? En IFC-®-CAF. Es una tecnología revolucionaria basada en las huevas de una especie de caracol denominada Cryptomphalus Aspersa . ¡Ojo! No en su baba, sino en los mismos huevos, que son muy ricos en Factores de Crecimiento, los que activan las células madre y producen regeneración dérmica.
  • Hace de “relleno dérmico”: Contiene un complejo patentado llamado Wharton Gel Complex® que favorece la estimulación de colágeno y elastina, y logra que la piel esté más lisa, con menos arrugas. Es decir, se muestra lo que yo llamo “jugosa”, una palabra cada vez más difícil de incluir en el diccionario cutáneo según pasan los años.
  • Unifica el tono: Si la piel se regenera es porque “se pone en marcha”, y eso significa que mejora el tono, y se reduce la acumulación de queratinocitos en el estrato córneo, así que queda como de estreno. Otra gran ventaja es que cuando la actividad celular funciona, los principios activos que se apliquen después penetran mejor. Porque esto es algo en lo que no caemos: si una piel no está “receptiva”, no merece la pena esforzarse en darle fórmulas competentes, porque no las va a aprovechar. El rostro tiene que estar limpio, renovado gracias a una exfoliación controlada, y receptivo a partir de una buena regeneración.

Propósito de enmienda superado: Así está mi piel ahora

Vaya por delante que soy muy exigente con cada producto que cae en mis manos. Pero resulta que estoy muy contenta después de un tiempo probando Endocare Cellage Day SPF 30 Prodermis. Como quería hacer las cosas bien, lo he intentado acompañar de un estilo de vida más ordenado en todos los aspectos, y ha funcionado. Mi piel está más sana, más fresca, lisa y con mejor tono. Una vez más, eficacia+constancia dan resultados.

Cómo fotoprotegerse mejor: con “pastillas”, por Silvia Capafons

Cómo fotoprotegerse mejor: con "pastillas", por Silvia Capafons
Cómo fotoprotegerse mejor: con "pastillas"
Imagen ofrecida por IFC Spain

Hoy en IFC Expert, Silvia Capafons periodista de belleza y salud nos habla de un imprescindible para ella… la fotoprotección oral.

Me gusta el sol. Pero me gusta tomarlo con sentido común: a partir de las seis de la tarde, cuando pierde fuerza y acaricia en vez de agredir; esos primeros rayos de la mañana, cuando salgo a correr; o justo al terminar de darme un chapuzón, porque ayuda a templar el cuerpo de una friolera patológica como yo. Pero el verano, seamos realistas, llega cargadito de otros muchos momentos cargaditos de sol en su máximo apogeo y con la radiación UV trabajando a pleno rendimiento. Así que la fotoprotección es más que obligada. Y no hablo solo de ponerse crema, porque para empezar, esto solo lo hace bien un 20% de la población. O no lo aplicamos 20 minutos antes de exponernos, como recomienda la Academia Española de Dermatología, o no llegamos a todos los rincones, o no reaplicamos cada dos horas (o después de cada baño) como  hay que hacer. Por eso la fotoprotección oral es tan importante. A muchos, puede que ni os suene; es más, según el Informe Hábitos de Fotoprotección de Heliocare de este año el 50% no sabe qué es, y de esta cifra, muchos son jóvenes. Seguro que habéis oído hablar de “pastillas bronceadoras” o de “cápsulas para ponerse moreno”, o incluso más de uno entonará el mea culpa y habrá dicho alguna vez “voy a tomarte estas capsulitas para ponerme moreno lo más rápido posible”; es decir, un absurdo. Porque  el potencial de los comprimidos capaces de protegernos del sol va mucho más allá de darnos color, y además, son el complemento perfecto a la crema o spray con SPF, pero nunca el sustituto. Vaya por delante que a mi la idea de ganar en salud o tener la piel mejor tomando simplemente unas pastillas en las comidas (a menudo una sola en el desayuno, como es el caso), me parece una idea fascinante, lo reconozco. No cuesta ningún esfuerzo y si eres constante da grandes resultados, doy fe: las he tomado para broncearme mejor, para rejuvenecer la piel, fortalecer pelo y uñas, o conseguir un plus de energía vital. En general, el concepto de nutricosmética me encanta, siempre que sepamos qué estamos tomando.

¿Para qué sirven las cápsulas fotoprotectoras?

Pero ojo, porque no es oro todo lo que reluce. Como ocurre con la cosmética convencional, o con la alimentación misma, no todos los productos son igual de eficaces. Y si hablamos de fotoprotección oral, el fin no tiene que ser broncearnos antes, no. Lo que consiguen estas cápsulas es, ante todo, reducir el daño solar, que como sabéis, puede ser mucho, conseguir que no nos quememos , con ellas conseguimos aumentar la resistencia a las quemadudas hasta tres veces y luego sí, que el moreno sea más uniforme y dure más.

¿Cómo sé si son buenas?

Hay que fijarse en si la fórmula cuenta con aval científico. Por ejemplo, a mi me merecen mucha confianza las cápsulas orales Heliocare, de los laboratorios IFC (Industrial Farmacéutica Cantabria). Contienen ingredientes que protegen desde el interior contra los efectos nocivos del sol, como el betacaroteno, la cisteína o las vitaminas C y E, previenen el fotoenvejecimiento y potencian el bronceado. Pero lo que realmente tienen de especial es la tecnología Fernblock®.

¿Qué por qué es diferente?

Acaba de publicarse un nuevo estudio sobre su eficacia liderado por el Dr. Henry Lim, presidente de la Academia Americana de Dermatología,  se ha llevado a cabo en el Hospital Henry Ford de Detroit y ha sido publicado recientemente en la prestigiosa revista científica “Journal of the American Academy of Dermatology” (JAAD). La conclusión es que Fernblock® previene los efectos negativos de la radiación UV reduciendo la quemaduras, la inflamación y el daño en el ADN de las células. Y gracias a todo esto, la piel resiste mejor cuando se expone al sol, así que el equipo del Dr. Lim concluye que tomar Fernblock® es el complemento ideal a la fotoprotección tradicional:

De hecho Fernblock® es la base de sus cuatro líneas de fotoprotección oral: Heliocare Cápsulas para todo tipo de pieles, previenen el envejecimiento y potencian el bronceado; Heliocare 360º para las exposiciones prolongadas de este verano con actividad fotoinmunoprotectora, antioxidante y reparadora; Heliocare Ultra-D, las cuales incluyen vitamina D, para las pieles que necesitan protección extra por intolerancia al sol o fototipos claros o pieles reactivas; y Heliocare Bronze, para proteger y duplicar el bronceado.

Yo ya llevo varias semanas tomando Heliocare 360º, y como la salud de mi piel para mi es sagrada y además soy periodista del sector (la teoría la tengo bien aprendida), en la playa y  la piscina no he bajado de un SPF 50 con mi protector solar (mi piel es más bien clara). Pues bien, no solo no me he quemado ni un poquito: mi bronceado está uniforme en todo el cuerpo (salvando las marquitas del bikini, claro está) y se que no me la estoy jugando.