Recetas para no cocinarte según tu tipo de piel, por Silvia Capafons

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Cuando se trata de sol hay dos cosas que escucho a menudo y que me ponen los pelos de punta: una es aquello de “me paso por el chino (o el súper de playa) a ver si hay un protector”, y otra “me he quemado, pero me pongo after sun y a correr”, ¡como si así se solucionara el desastre! Los datos (que nos proporcionó el Observatorio Heliocare durante su reciente rueda de prensa) hablan por sí solos: la intensidad de la radiación solar en España ha aumentado un 2,3% en la última década y se diagnostican más de 78.000 casos de cáncer cutáneo cada año, pero solo se consumen 0,5 productos solares por persona en ese tiempo…¡estamos hablando de medio bote! Y esto sin tener en cuenta que ni todos los fotoprotectores son iguales, ni el daño solar se repara sin más hidratando después.

Recientemente Heliocare ha lanzado la campaña “Recetas para no cocinarte” de la mano de la deportista paralímpica Sara Andrés, que ha pasado  por un cáncer de piel y es todo un ejemplo a seguir por su espíritu de superación inquebrantable. Tuve la suerte de conocerla durante la presentación a la prensa del Observatorio y la verdad es que Sara y yo coincidimos bastante en esos tips anti-abrasión para no quemarnos como langostas, eso sí: ella lo cuenta de una manera más ingeniosa, mira:

Yo voy a proponerte mis propias recetas, las que me funcionan para sentirme segura bajo el sol y que mejor le sientan a mi piel. Ten en cuenta que en todos los casos conviene extremar precauciones, y que elijas el fotoprotector que elijas, debe ser de amplio espectro:

  1. Receta para el desayuno: ponte el fotoprotector en casa. Sea invierno o verano, no salgas a la calle sin él. Eso de “voy con prisa, me lo pongo en la playa o la piscina” mejor no, porque el producto tiene que absorberse, y además, recibimos radiación solar mientras andamos camino de la tumbona y mientras preparamos el chiringuito.
  2. Receta para días nublados: que no te la líe el sol. No te dejes engañar por las apariencias: según la Academia Española de Dermatología la radiación traspasa las nubes y un 40% llega a tu piel aunque esté nublado, así que en la receta ideal para esos días grises te recomiendo también que incluyas tu spf 50+, el mismo que para los días con sol (además, éste puede dar la sorpresa de repente y salir sin avisar).
  3. Receta especial con antioxidantes plus: fíjate en que el producto realice tres acciones: proteger, neutralizar los radicales libres y reparar el ADN, y eso se consigue escogiendo una fórmula rica en antioxidantes de calidad como Fernblock, para proteger mejor la piel y neutralizar los daños. Por supuesto, tiene que cubrir todo el espectro de radiación: UV, UVB, infrarrojos y luz visible.
  4. Espolvorea tu plato con cápsulas: en mi caso, con un fototipo II a pesar de ser rubia, si no tengo cuidado me puedo quemar, así que toda precaución es poca, y más teniendo en cuenta que corro al aire libre. Por eso en primavera empiezo a tomar cápsulas que refuercen mis defensas ante el sol, noto que me quemo menos, el moreno me dura más tiempo y sé que prevengo mejor las arrugas, las manchas y sobre todo el cáncer de piel.
  5. Ingredientes para el plato principal: cuidado con el “plato fuerte” del medio día, porque hay que zampárselo a cubierto. Entre las 13.00 y las 16.00 horas el sol pega a base de bien y te va a hacer falta algo más que un fotoprotector y un sombrero para no acabar como el pescaíto frito del chiringuito: un buen techo. Y si haces deporte, en verano ni se te ocurra. Yo elijo la primera hora del día, porque aparte de hacer más fresquito, el astro rey anda aún medio dormido y los niveles de contaminación son más bajos.
  6. Tus toppings favoritos: adereza tu foprotector con los extras que mejor le van a saber a tu piel: Nunca olvides las gafas de sol y el sombrero o gorra hagas lo que hagas. Unas gafas con el conveniente filtro UV que protejan de lesiones oculares y del fotoenvejecimiento en el contorno: las dichosas patas de gallo se marcan más por culpa de la radiación y por fruncir cuando el sol nos deslumbra; por su parte la gorra o sombrero previenen de una posible insolación y de la radiación directa en el rostro.

¿Cuál es tu receta para no cocinarte? ¡Cuéntamela!