¿Cómo afecta la contaminación a la piel?

piel y contaminacion

En líneas generales me porto bien con mi piel: intento comer correctamente, robar minutos de sueño, soy constante con mi rutina cosmética, utilizo factor de protección solar alto a diario…y hasta hace poco, me iba a la cama con la satisfacción de los deberes (cutáneos) cumplidos. Pero…¡ay! Resulta que existe una variable que no estaba teniendo en cuenta. Una que además, se ha descubierto más que peligrosa, porque acelera a pasos agigantados el proceso de envejecimiento. Una que sabía que afectaba gravemente a la salud de mi organismo, pero no tanto a la de mi cutis: la contaminación.

¿Sabías que el 92% de la población está sometida a niveles más altos de los límites marcados por la Organización Mundial de la Salud? El caso es que hasta ese momento, si pasaba cerca de un tubo de escape dejaba de respirar; ¿Que me llegaba el humo de algún fumador a mi vera? Bloqueaba la entrada de aire todo lo que mis pulmones me permitían. Y sí, probablemente frenaba un pelín en mis pulmones lo nocivo de las partículas en suspensión, de los hidrocarburos, del ozono, del humo del cigarrillo y de los metales pesados, pero mi piel seguía igual de expuesta. Lo se desde que estudios recientes han confirmado que además de la radiación UV, hay otras causas ambientales que intervienen, y mucho, en la aparición de manchas, sequedad y cambios de textura, arrugas, deterioro del colágeno y sensibilidad cutánea.

Una puede salir a la calle con la piel limpia, hidratada y con su protector solar bien puesto, haber sido buena en la mesa y dormido como un bebé…y no va mal; pero ¿qué hacemos con el montón de radicales libres que producimos por culpa de la exposición diaria a los malos humos? Me lo cuenta la dermatóloga Cristina García Millán, del Grupo de Dermatología Pedro Jaén.

Lo que le pasa a la piel en contacto con la contaminación 

  1. Deshidratación: Se ha comprobado que quienes viven en zonas contaminadas tienen peores niveles de hidratación cutánea que quienes lo hacen en el campo.
  2. Oxidación celular: el humo de coches y fábricas hace que se multiplique la producción de radicales libres, y esto oxida las células. ¿Conclusión? Envejecen antes y restan luz al rostro.
  3. Manchas: hasta ahora pensábamos que irrumpían por el sol o por causas hormonales, pero al parecer, también la polución es culpable.
  4. Arrugas: al estar más deshidratada y haber aumentado los radicales libres, los surcos se marcan más.
  5. Eczemas e hipersensibilidad: según la Academia Española de Dermatología, entre un 10 y un 20% de la población padece eczemas, y un porcentaje mucho más alto, una piel reactiva: la polución agrava el cuadro.

¿Cuáles son los peores contaminantes para la piel?

  • Hidrocarburos aromáticos: los tubos de escape de los vehículos, las fábricas y la combustión de la materia orgánica generan radicales libres y activan los melanocitos y pueden provocar manchas, incluso aunque no haya sol.
  • Humo del tabaco: está formado por miles de sustancias químicas, incluidos los metales pesados y el monóxido de carbono. Frena el crecimiento de los fibroblastos y reduce la síntesis de colágeno, por lo que puede hacer que la piel esté menos hidratada y que “se descuelgue”.
  • Metales pesados: llegan con la incineración de basuras o la producción de cemento, y pueden contribuir al deterioro de los fibroblastos.
  • Partículas en suspensión: surgen de carreteras sin pavimentar, de los fuegos en los bosques o de la agricultura. También son responsables de la posible aparición de manchas.

Cómo frenar los efectos de la polución en la piel

Esas veces en que no llevas ni una gota de maquillaje, pero llegas a casa, te limpias el rostro y el algodón no engaña: al pasarlo queda sucio, como grisáceo. Esa es la prueba irrefutable de que el aire de la ciudad está sucio, y esa suciedad se fija en las zonas expuestas: en la cara y el cuello, sobre todo. Así que toca pasar a la acción, y no basta con limpiar a conciencia. Por suerte, en los últimos años se han desarrollado fórmulas cosméticas específicas para combatir los daños de la contaminación, porque laboratorios y firmas se han dado cuenta de que estamos ante una bestia que no va a parar y que afecta a 7.000 millones de personas en el mundo según la OMS. Lo que sí podemos es frenar sus daños y hacer que nos afecte lo menos posible a nivel cutáneo. Estos son los pasos:

  • Limpiar bien la piel: el primer paso es liberar los poros de todas las impurezas y partículas contaminantes, día y noche. Además, si vives en la ciudad seguro que no se te ha pasado por alto que al final del día tu piel está mucho más sucia.
  • Aportar antioxidantes que combatan los radicales libres y compensen el tono apagado: la Vitamina C y el ácido ferúlico son los más top. Además, borran las señales de cansancio y le dan luz a tu cara.
  • Proteger de la radiación solar: tiene que ser de amplio espectro frente a los rayos UVB, UVA, los infrarrojos y la luz visible.
  • Seguir una dieta antiox: que contenga muchas frutas y verduras ricas en vitamina C y E (naranja, mandarina, limón, frutos rojos, pimientos, brócoli).

Ahora estoy probando el último lanzamiento de Cantabria Labs para plantarle cara a la polución y al estrés ambiental, se llama Endocare-C Ferulic Edafence®. Es un sérum que lo tiene todo para cumplir su función, porque incorpora vitamina C pura estabilizada, ácido ferúclico, SCA® Factores de Crecimiento y una nueva tecnología patentada que ha demostrado ser eficaz contra el humo del tabaco, los contaminantes urbanos y otros agentes oxidantes y que se basa en el extracto de Deschampsia antarctica, una gramínea de la Antártida que lucha para sobrevivir en condiciones medioambientales extremas, así que ha desarrollado mecanismos de defensa espectaculares que luego han demostrado actuar contra los efectos de la polución en la epidermis. Yo lo utilizo cada mañana después de limpiar la piel con leche (mi textura favorita para este paso) y tónico, y antes de un buen protector solar con un factor de protección muy alto.

Me toca ir a por el siguiente reto, y este me cuesta más, lo reconozco: No practicar running los días en los que los malos humos están disparados o al menos evitar las horas punta de tráfico. Mi piel (aunque la cuide) y mis pulmones me lo llevan pidiendo un tiempo…pero ese es otro capítulo.