¿Qué hago con estas manchas? por Silvia Capafons

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Cuando tenía 20 años las manchas no me parecían un problema. No hablo de las propias, porque como es de suponer, aún no tenía. Veía a mi madre quejarse de las suyas por un pasado de mucho sol y le decía, “pues ponte maquillaje y listo”; envidiaba a las chicas con pecas (sin saber que no dejan de ser manchas y que van a peor cuando son “menos chicas”); y si veía  un anuncio de un cosmético para combatirlas, la modelo siempre era tan guapa que ni me fijaba en que tuviera zonas más oscuras…un detalle sin importancia.

Unos años después dejé de tomar la píldora y me llegó el castigo por haber ignorado las discromías varias en forma de estupenda mancha en el bigote: ¡la más fea de todas! Recuerdo esos viajes a spas a los que me invitaban como periodista de belleza en sitios paradisíacos y yo tapando el labio superior con el cinturón del albornoz. Fue entonces cuando adquirí el hábito de la protección solar SPF 50, y gracias a ello en mis dos embarazos el melasma o famoso “paño de embarazada” fue sutil. Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la causa del melasma no está clara, aunque está relacionada con la gestación o la toma de anticonceptivos; es decir, con los cambios hormonales femeninos. Así que mi relación con las hiperpigmentaciones empezó a mejorar…hasta que cumplí los 40.

La crisis (de manchas) de los 40

Entonces llegaron poco a poco y sin avisar, así en plan traicionero, otras manchitas más localizadas en la zona alta de los pómulos y alguna en la frente, que se acentúan (hablo en presente porque aunque las estoy tratando y están mejor, aquí siguen, las muy impertinentes) cada verano. Aparecieron antes incluso, porque yo corro habitualmente y al aire libre, y aunque no salga jamás sin protegerme de la radiación solar, el sudor actúa como una lupa. ¿Y qué pasó? Pues que ya no me parecieron tan insignificantes. Unidas a las arruguitas y a unos poros que antes estaban bien cerraditos y ya no tanto, las manchas son muy feas, esa es la verdad. Así que llevo desde entonces manos a la obra e intento ser “de libro” para combatirlas. Os cuento lo que estoy haciendo, y que a mi me funciona:

  1. Siempre, siempre, siempre, salgo de casa con protección solar SPF 50, y si practico running y voy a estar más de dos horas al aire libre, la reaplico incluso en invierno. También me cuido de la radiación desde dentro con fotoprotección oral, empiezo en cuanto empieza la primavera. Me ayuda a defenderme de una manera más segura y también más eficaz.
  2. Nunca descuido mis manos. Ojo con esta zona que se nos olvida y está expuesta continuamente: también necesita protección solar, ¿os habéis fijado en la de lentigos que salen con los años?
  3. De mañana aplico productos antioxidantes con Vitamina C. Es la reina para una piel con mejor textura, luminosa, y (esto es menos conocido) también para tratar las manchas.
  4. De noche elijo retinoides. Si hubiera un naufragio en un barco cargado de cremas, salvaría sin dudarlo a los cosméticos con retinol, los de Vitamina C y los protectores solares. El retinol me chifla como activo antiedad a todos los niveles, pero es que además estoy descubriendo su poder despigmentante.

Mi experiencia con la cosmética anti-manchas

Hasta hace poco era escasa si hablamos de productos específicos. Confieso que la culpa es de cierta pereza para incorporarlos a mi rutina de belleza y porque las texturas de los que probé previamente no me gustaban: notaba que secaban mi piel. En cambio llevo ya tiempo usando cosméticos con retinol: no me gustan todos, porque algunos me sensibilizan la piel demasiado o “me pelan” en momentos en los que me viene fatal.  Hace un año empecé a utilizar el Serum Booster Discrom Control de Neoretin (lo combino con otro retinol más potente una vez por semana de Zo Skin Health llamado Avanced Radical Night Repair), que tiene una tecnología con retinol, RetinSphere, capaz de renovar las capas superficiales de la piel mejorando su textura, y también difumina las manchas igualando el tono de la piel: he ido notando el cambio, y ahora que se han lanzado Neoretin Ultra Emulsión como despigmentante intensivo y Neoretin Transition Cream como tratamiento de mantenimiento, voy a seguir con la línea; destacaría la concentración superior de retinol de ULTRA (0,5%) con respecto al Serum Booster Fluid, y que incluye ácido tranexámico al 2%, un agente despigmentante que a la vez previene que aparezcan manchas nuevas. Es pronto para valorar estos dos nuevos productos, pero he empezado a utilizar esta última y ya he descubierto algo ya de entrada después de un par de semanas: tolero mejor los retinoides. Es decir, tengo, lo que ahora se llama, “una piel retinizada”, y esto es fundamental para ir acostumbrándola a recibir un activo tan S.O.S. Además, me ha convencido por un plus en su fórmula: protege frente a las polución gracias a su tecnología EDAFENCE, y esto es fundamental, porque recientes estudios han confirmado que la contaminación de las ciudades además de asfixiar la piel, empeoran las manchas y las arrugas. ¡Ah, y la además no siento la piel reseca!

5 Verdades sobre el retinol, por Silvia Capafons

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Cada vez que una amiga me pregunta “¿qué cremas me compro?”, pienso…”ya está aquí la pregunta del millón”. Siendo periodista de belleza, mi entorno da por sentado que tengo la respuesta universal, y que además es una sola. Así que, después del consabido “pues depende de tu tipo de piel, de las necesidades de cada momento y bla, bla, bla”, añado el trío de activos que para mi son imprescindibles y que sé que funciona en casi todos los casos, con sus variantes y distintas concentraciones: retinol, antioxidantes y protección solar. De los antioxidantes (y de la fotoprotección) ya os he hablado en otras ocasiones, pero no del retinol, del que solo puedo decir maravillas.

Sí, el retinol en todas sus modalidades, siempre derivados de la vitamina A, es el mayor activo antiedad conocido hasta la fecha y reconocido por la comunidad científica: disminuye las arrugas, difumina las manchas, renueva la piel, la regenera, le aporta luz, cierra los poros….la joya de la corona cosmética. Peeeeeeerooooo…¿Qué fórmula utilizo, cuándo y cómo? ¿Descanso o sigo? ¿Me irritará la piel?

Voy a intentar dar respuestas después de hablar con muchos dermatólogos largo y tendido sobre el tema:

1. Ácido retinoico, retinol, retinoato…mil y una formas de los retinoides.

Ácido retinoico, retinol, retinoato…todos los retinoides cruzan la barrera cutánea activando unos receptores de las células para evitar el envejecimiento; según me contó una vez Isabel Aldanondo, Jefa de Dermatología del Hospital Quirón San José en Madrid, de todos los retinoides el ácido retinoico es la forma activa de la vitamina A, aunque a la vez puede producir irritación. Por su parte, el retinol se transforma en nuestra piel en ácido retinoico y es el menos irritante, y el retinoato funciona como un ácido retinoico, pero sin enrojecer.

2. Si tienes la piel sensible, también puedes utilizar retinoides.

Sí, es una buenísima noticia para todos los cutis que tienden a enrojecerse y a picar y que antes solo se atrevían a mirar los derivados del retinol en el estante de la farmacia. Hoy en día existen productos con esta maravilla de activo y son perfectamente tolerados por esas pieles reactivas; eso sí, tiene que prescribirse de la forma adecuada. En España, la concentración más baja que se comercializa de ácido retinoico es al 0,025%, pero pueden hacerse fórmulas magistrales con menor concentración. De todas formas, las pieles sensibles se acaban acostumbrando al retinol más potente, y llega un momento en que la sensibilidad y la descamación desaparecen.

3. No es un ingrediente solo para la noche.

Hasta hace poco se creía que sí. Pero según se ha comprobado la culpa era de que quien lo aplicaba de día salía a la calle a pleno sol sin fotoprotección, y por eso sufría quemaduras. Hoy se sabe que no hay problema si utilizamos la cantidad adecuada y después nuestra protección. De hecho la industria cosmética se ha apiadado de las pieles que necesitan un empujón extra a la hora de renovarse a todos los niveles y han creado productos que incorporan retinol o ácido retinoico junto a una alta protección solar, nunca menor de 50. Lo que sí hay que tener cuidado es con la luz, porque es verdad que descompone la fórmula de cualquier retinoide, por eso esta viene en envases opacos.

A mi me gusta mucho el Serum Booster Neoretin Discrom Control, con tecnología RetinSphere a base de retinoato, un derivado del ácido retinoico que ha sido modificado para no producir irritación. Lo aplico de noche, pero también existe la versión de día en gel crema y con SPF 50, que voy a empezar a probar en breve (ya os contaré).

4. No hay que hacer parones.

Otra antigua creencia que desechar: no se puede utilizar de forma continuada. ¡Al contrario! Usar el precursor de la vitamina A unos meses y “descansar” otros solo supone perder los efectos continuados. Es como apuntarse al gimnasio tres meses y dejarlo otros tres: lo de vivir de las rentas, a la hora de cuidarse, como que no.

Uno de mis top es Ossential Advanced Radical Night Repair de Zo Skin Health (solo a la venta en clínicas) que me recomendó la dermatóloga Cristina Eguren en su consulta. Fue ella quien me descubrió la fantástica línea de cosmética médica desarrollada por el prestigioso dermatólogo Zein Obagi en Beverly Hills, y me explicó que el secreto es su alta concentración de retinol, activo de avalada eficacia antiedad. Yo lo aplico varias noches a la semana, según la recomendación de la Dra. Eguren, y noto resultados desde las primeras semanas.

5. No solo funciona contra las arrugas.

De todos los activos antiedad es mi número uno porque difumina las arrugas, sí, pero también las manchas, porque inhibe la producción de melanina; y regenera la piel desde dentro, así que mejora su textura y cierra los poros. Yo, para empezar el otoño, no concibo mi rutina cosmética sin retinoide, porque vuelvo de las vacaciones con todo el pack.

Ahora te preguntarás si todo es tan maravilloso como parece. Te diré que si tengo que ponerle algún “pero” a los retinoides es que al principio la piel se nota un poco seca y tirante, pero es un efecto necesario para resetearla desde dentro, y dura poco. En mi experiencia, al cabo de un mes de utilizarlos la piel está luminosa, unificada, más lisa y saludable.

Eso sí, te recomiendo que consultes con el dermatólogo antes de decantarte por una fórmula o una concentración, sin duda es quien mejor podrá asesorarte.

¿Y tú, has probado el retinol o sus derivados?