5 Verdades sobre el retinol, por Silvia Capafons

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Cada vez que una amiga me pregunta “¿qué cremas me compro?”, pienso…”ya está aquí la pregunta del millón”. Siendo periodista de belleza, mi entorno da por sentado que tengo la respuesta universal, y que además es una sola. Así que, después del consabido “pues depende de tu tipo de piel, de las necesidades de cada momento y bla, bla, bla”, añado el trío de activos que para mi son imprescindibles y que sé que funciona en casi todos los casos, con sus variantes y distintas concentraciones: retinol, antioxidantes y protección solar. De los antioxidantes (y de la fotoprotección) ya os he hablado en otras ocasiones, pero no del retinol, del que solo puedo decir maravillas.

Sí, el retinol en todas sus modalidades, siempre derivados de la vitamina A, es el mayor activo antiedad conocido hasta la fecha y reconocido por la comunidad científica: disminuye las arrugas, difumina las manchas, renueva la piel, la regenera, le aporta luz, cierra los poros….la joya de la corona cosmética. Peeeeeeerooooo…¿Qué fórmula utilizo, cuándo y cómo? ¿Descanso o sigo? ¿Me irritará la piel?

Voy a intentar dar respuestas después de hablar con muchos dermatólogos largo y tendido sobre el tema:

1. Ácido retinoico, retinol, retinoato…mil y una formas de los retinoides.

Ácido retinoico, retinol, retinoato…todos los retinoides cruzan la barrera cutánea activando unos receptores de las células para evitar el envejecimiento; según me contó una vez Isabel Aldanondo, Jefa de Dermatología del Hospital Quirón San José en Madrid, de todos los retinoides el ácido retinoico es la forma activa de la vitamina A, aunque a la vez puede producir irritación. Por su parte, el retinol se transforma en nuestra piel en ácido retinoico y es el menos irritante, y el retinoato funciona como un ácido retinoico, pero sin enrojecer.

2. Si tienes la piel sensible, también puedes utilizar retinoides.

Sí, es una buenísima noticia para todos los cutis que tienden a enrojecerse y a picar y que antes solo se atrevían a mirar los derivados del retinol en el estante de la farmacia. Hoy en día existen productos con esta maravilla de activo y son perfectamente tolerados por esas pieles reactivas; eso sí, tiene que prescribirse de la forma adecuada. En España, la concentración más baja que se comercializa de ácido retinoico es al 0,025%, pero pueden hacerse fórmulas magistrales con menor concentración. De todas formas, las pieles sensibles se acaban acostumbrando al retinol más potente, y llega un momento en que la sensibilidad y la descamación desaparecen.

3. No es un ingrediente solo para la noche.

Hasta hace poco se creía que sí. Pero según se ha comprobado la culpa era de que quien lo aplicaba de día salía a la calle a pleno sol sin fotoprotección, y por eso sufría quemaduras. Hoy se sabe que no hay problema si utilizamos la cantidad adecuada y después nuestra protección. De hecho la industria cosmética se ha apiadado de las pieles que necesitan un empujón extra a la hora de renovarse a todos los niveles y han creado productos que incorporan retinol o ácido retinoico junto a una alta protección solar, nunca menor de 50. Lo que sí hay que tener cuidado es con la luz, porque es verdad que descompone la fórmula de cualquier retinoide, por eso esta viene en envases opacos.

A mi me gusta mucho el Serum Booster Neoretin Discrom Control, con tecnología RetinSphere a base de retinoato, un derivado del ácido retinoico que ha sido modificado para no producir irritación. Lo aplico de noche, pero también existe la versión de día en gel crema y con SPF 50, que voy a empezar a probar en breve (ya os contaré).

4. No hay que hacer parones.

Otra antigua creencia que desechar: no se puede utilizar de forma continuada. ¡Al contrario! Usar el precursor de la vitamina A unos meses y “descansar” otros solo supone perder los efectos continuados. Es como apuntarse al gimnasio tres meses y dejarlo otros tres: lo de vivir de las rentas, a la hora de cuidarse, como que no.

Uno de mis top es Ossential Advanced Radical Night Repair de Zo Skin Health (solo a la venta en clínicas) que me recomendó la dermatóloga Cristina Eguren en su consulta. Fue ella quien me descubrió la fantástica línea de cosmética médica desarrollada por el prestigioso dermatólogo Zein Obagi en Beverly Hills, y me explicó que el secreto es su alta concentración de retinol, activo de avalada eficacia antiedad. Yo lo aplico varias noches a la semana, según la recomendación de la Dra. Eguren, y noto resultados desde las primeras semanas.

5. No solo funciona contra las arrugas.

De todos los activos antiedad es mi número uno porque difumina las arrugas, sí, pero también las manchas, porque inhibe la producción de melanina; y regenera la piel desde dentro, así que mejora su textura y cierra los poros. Yo, para empezar el otoño, no concibo mi rutina cosmética sin retinoide, porque vuelvo de las vacaciones con todo el pack.

Ahora te preguntarás si todo es tan maravilloso como parece. Te diré que si tengo que ponerle algún “pero” a los retinoides es que al principio la piel se nota un poco seca y tirante, pero es un efecto necesario para resetearla desde dentro, y dura poco. En mi experiencia, al cabo de un mes de utilizarlos la piel está luminosa, unificada, más lisa y saludable.

Eso sí, te recomiendo que consultes con el dermatólogo antes de decantarte por una fórmula o una concentración, sin duda es quien mejor podrá asesorarte.

¿Y tú, has probado el retinol o sus derivados?