Mi querida vitamina C: Te necesito en mi piel, por Silvia Capafons

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Querida Vitamina C: Hoy voy a escribirte para agradecerte todo lo que le das a mi piel. Si tuviera que serle fiel a un solo activo, ese serías tú. Si solo pudiera escoger un producto cosmético (aparte del indiscutible protector solar, claro está), te elegiría a ti en todas tus versiones posibles: cremas, sueros, mascarillas… pero sobre todo, en ampollas. Y te voy a contar porqué.

piel despues del verano

Mi piel, a la vuelta de vacaciones: S.O.S

Empezaré contándote, mi querida Vitamina C, porqué te necesito tanto. Lo hago todo el año, pero en este momento de la rentrée, sin ti no soy nadie. Llego de la playa con la piel seca, con manchas, con más arruguitas de las que tenía y falta de elasticidad y brillo. Cuando me siento optimista pienso en lo mal que escogí el espejo de mi casa, ¡qué mal iluminado!, en la playa eso no pasaba. Luego me doy cuenta de que un poco sí, pero que junto al mar la piel brilla más y que apenas me miraba en él; total, el descanso tiene que serlo para todo, hasta para bajar la guardia con el perfecto estado de revista y aparcar el maquillaje, la plancha, el secador y el esmalte de uñas. ¡Qué liberación! Lo que sí hago en verano es limpiar mi piel día y noche, aplicar de día vitaminas antioxidantes seguidas de mi protección solar, e hidratar por la noche con sueros ricos en Vitamina B5 o ácido hialurónico. En cambio es llegar a la ciudad, y la piel pierde todo su lustre. Así que sí, vuelvo a ti, aunque en realidad, nunca te he abandonado.

¿Qué me aportáis, ampollas de vitamina C?

Y dejo de dirigirme a ti en segunda persona para no apabullarte.

En realidad, los beneficios de la vitamina C en la piel son muchísimos, si empiezo no termino. Lo más importante es que es un potente antioxidante que previene los radicales libres generados por el sol, la contaminación o el estrés. En el organismo tenemos de forma natural antioxidantes, pero no son suficientes para luchar contra esos radicales libres, sobre todo en momentos en los que en el caso de la piel, se ve sometida a las agresiones que he comentado. Entre los beneficios de la vitamina C está la formación de nuevo colágeno, y eso le da esa elasticidad al cutis y le ayuda a recuperar firmeza. También unifica el tono y aporta luminosidad.

La vitamina estrella puede presentarse de mil maneras: en crema, en suero, en mascarilla, en limpiadora, y sobre todo, en ampollas para el rostro, mis favoritas. Voy a centrarme en ellas, en las ampollas de vitamina C: para la cara son perfectas porque mantienen la pureza del activo, que de por sí es muy inestable.

¿Todas las ampollas de vitamina C son iguales?

En absoluto. Y una puede volverse loca en la farmacia ante tanta oferta, pero no todas tienen la misma concentración y efectividad. El problema con esta vitamina es que es muy inestable, y para que sea activa debe formularse en un medio que no se altere ni se oxide. Por eso las ampollas de Vitamina C son tan buena idea, porque solo están en contacto con el aire cuando se abren para ser usadas. Además es importante que la textura se adapte a cada piel: algunas marcas, como Endocare, tienen varias opciones: para pieles secas, las C 20 combinan un 20% de Vitamina C pura y estabilizada (que es una muy alta concentración) con proteoglicanos, y luego están las Oil Free (con y sin proteoglicanos), para mixtas y grasas. Proteoglicanos: ¿la palabreja te suena, pero no sabes qué son? Se trata de proteínas y polisacáridos que están en la dermis y la epidermis, que hidratan y producen un efecto flash de tensión. Así que yo, que tengo la piel a veces normal y a veces seca, combino las ampollas para la cara Oil Free con proteoglicanos, con las C 20 también con proteoglicanos.

vitamina C Silvia Capafons

¿Cuándo utilizo las ampollas de vitamina C?

Ya lo he dicho: todo el año. Pero me pongo especialmente cabezota cuando necesito cuidados excepcionales: a la vuelta del verano, en momentos puntuales de estrés, o cuando quiero un tratamiento intensivo de choque.

¿Cómo utilizo las ampollas para la cara de vitamina C?

Vienen con un aplicador/dosificador para abrirlas sin hacerte daño, porque ojo, si no lo utilizas te puedes cortar. Una vez abiertas y después de la limpieza se extiende media ampolla en rostro, cuello y escote, con toquecitos y evitando el contorno de los ojos. Espero un minutito y después aplico o bien crema, si creo que la necesito, o bien el protector solar directamente. La otra mitad puede guardarse con el tapón que traen y utilizarse en las siguientes 24 h para no perder efectividad.

¿La vitamina C mancha la piel?

No, eso es un tópico. La Vitamina C, sea en ampollas, crema o suero no produce manchas, todo lo contrario, ayuda a unificar el tono, porque este antioxidante hace de regenerador celular y actúa sobre la melanina. Eso sí, por la mañana no hay que olvidarse de aplicar después el protector solar.

¿Os cuento mi secreto más top?

Tssss….Esos días en los que creo que mi piel pide a gritos una dosis extra, o los fines de semana que estoy más free, después de la media ampolla de Vitamina C me vengo arriba y aplico una mascarilla que contenga más de mi activo favorito junto a otros que la enriquezcan y dejan la piel más luminosa. Es mi momento “mimos”, y lo disfruto. Una de mis favoritas es Endocare-C Peel, que combina la C con otros antioxidantes, como la Vitamina E y el Resveratrol, Pro-retinol (el rey de la regeneración), y ácido hialurónico (mi favorito para hidratar). Es de tipo peel off, y crea una película que después se retira tirando de manera suave.

Y tú, ¿utilizas Vitamina C en el rostro? ¿Prefieres las ampollas, el suero o la crema?

Cosmética de noche para levantarse con buena cara, por Silvia Capafons

Cosmetica Noche

A los 20 una podía pasar una mala noche (o una muy buena), y levantarse incluso con una cara radiante sin más esfuerzo que limpiar la piel, aplicar agua fría y algún contorno reductor de bolsas y ojeras. Una década después, ya no. La razón es simple: la noche es el momento favorito de la piel para regenerarse, y si la privamos del sueño necesario (entre 8 y 9 horas, según cada uno), le estamos quitando la posibilidad de reponerse bien. Según vamos cumpliendo años, cada vez tiene que trabajar más, porque la máquina empieza a ir más despacio. Un estudio de la Academia Americana de las Ciencias confirma que descansar un máximo de 6 horas durante una semana altera nada menos que hasta 700 genes. Claro que no siempre es posible cumplir objetivos: trabajo, niños, casa, cenas…por eso es básico escoger la mejor cosmética de noche para levantarse con buena cara, y por supuesto, complementarla con la de día más eficaz. Os cuento lo que le ocurre a la piel por la noche, después de todo el día luchando contra factores ambientales, y cómo utilizar los activos top para tener buena cara.

¿Qué le ocurre a la piel durante el día?

A menos que vivas en una burbuja, seguramente tu piel reciba una buena dosis de contaminación, de radiación solar y de estrés: yo voy bien surtida de los tres. Todo eso genera radicales libres, y las células cutáneas se defienden como pueden, sobre todo intentando evitar la oxidación.

medioambiente

¿Qué activos necesita la piel de día?

Básicamente antioxidantes, y los reyes son la Vitamina C y la Vitamina E, perfectos para combatir esos enemigos medio ambientales que se empeñan en apagar la piel y añadir manchas, arrugas, sensibilidad y sequedad. Hay que aplicar estos activos con la piel bien limpia (una máxima útil como “pre” a cualquier cosmético), y después de extenderlos, seguir con una protección solar alta, que también haga de escudo contra la radiación UV.

¿Qué hace la piel mientras duermes?

Cuando se hace de noche, de forma natural se activa la función reparadora, y la piel está más receptiva que nunca. Es más, hay unas horas en las que la regeneración funciona al máximo y “exprime” los principios activos: son las Golden Hours, entre las 23.00 y las 2.00 am. ¿Qué ocurre cuando dormimos poco? Que baja la síntesis de proteínas, y eso disminuye la regeneración celular.

 ¿Cuáles son los mejores cosméticos de noche?

Hasta hace poco las cremas faciales de noche se limitaban a nutrir. Es más, nos referíamos a ellas como “las nutritivas”, ¿verdad?. Pero a la piel le hace falta mucho más que eso, porque como hemos dicho tiene que reponerse del ataque medioambiental, y además, cada una es un mundo en cuanto a necesidades; vamos, que no todas piden un extra de lípidos. Y por eso llegó hace escasos años el boom de las Sleeping Cream, esos productos no necesariamente en crema (a menudo en gel, hidratante pero ligero; o en mascarilla), y de los sueros de acción nocturna: quedaba claro que cuidarse de noche no era una cuestión de texturas pesadas, sino de ingredientes adecuados.

Si nos centramos en la función de una crema de noche, os diré que es la de complementar esa regeneración que le darían esas fantásticas y a veces inalcanzables 8 horas de sueño. Y el cutis necesita un buen complejo antiedad con proaminoácidos, principios hidratantes como el Ácido Hialurónico, factores de crecimiento, antioxidantes y retinol, el rey antiedad capaz de renovar la piel, difuminar arrugas, controlar las manchas e inducir la síntesis de colágeno y  elastina.

De noche me cuesta arañar más de 7 horas en horizontal y no perdono una buena crema capaz de reparar la dermis a nivel celular, estimular la síntesis de colágeno para combatir la pérdida de firmeza, redensificar e hidratar a fondo. He empezado a utilizar Neostrata Dermal Replenishment y tiene todo lo que hace falta: aminoácidos hidratantes, moléculas que reducen las arrugas y engrosan la piel, y antioxidantes anti-radicales libres.

cuello

Ah! Y no nos olvidemos del cuello y el escote, porque están tan expuestos casi como la cara (más yo, que salgo a correr y no precisamente de cuello vuelto) y si no los cuidamos bien se convierten en auténticos chivatos de la edad que nos marca el carné de identidad. Pero como su piel es aún más fina, necesitan productos específicos que estimulen el colágeno, así como antioxidantes que combatan los contaminantes y difuminen las manchitas que salen sobre todo por culpa del sol. Mi top es la Crema Reafirmante Cuello y Escote también de Neostrata. Incluye mi querida Vitamina E, pro-aminoácidos y moléculas que activan la elasticidad. La aplico desde el sujetador hasta el cuello, en movimientos ascendentes y hacia los laterales.

¿Y tú, qué rutina de noche sigues?

8 Retos de la protección solar en niños, por Silvia Capafons

8 retos Proteccion Solar

Soy madre. Eso significa que tengo hijas de carne y hueso, y no muñecas que se dejan poner y quitar los trajecitos cuando a una le parece, o echar cremitas sin más, y así podría seguir con el resto de cuidados cotidianos. Si quedaba alguna duda la despejé cuando llevé a mi primogénita a la playa por primera vez, con tanta ilusión como estrés tan solo dos minutos después: Ya habían pasado los primeros meses en los que no deben recibir exposición directa del sol, era última hora de la tarde y aún así, sabía que tenía que extremar precauciones, así que metí en la bolsa el fotoprotector pediátrico (mineral, como debe ser cuando son pequeñitos), el gorro, la camiseta y hasta las gafitas de sol. Incluso me hacía ilusión tanta parafernalia…hasta que me di un buen baño, pero de realidad: qué ardua tarea la de aplicar el fotoprotector a un niño, qué difícil que aguante el gorrito más de 2 segundos, y de las gafas, ni hablamos. Pero de todo se aprende, y ya con la segunda, me he sacado el máster oficial.

Voy a contaros cuáles son para mi los 8 retos de la protección solar en los niños, y mis trucos para conseguir que su piel esté a salvo y no se queme.

1. Que se pongan el fotoprotector antes de salir de casa.

Ley de Murphy: Cuando vas a hacerlo ya se han vestido. Es la única circunstancia en la que ocurre, pero así es. Así que toca pacientemente desvestirlos, aplicar el protector solar 20 minutos antes de bajar a la playa o piscina, y ponerles la ropa otra vez. Esperar que ellos sean conscientes de los riesgos del sol es esperar mucho, así que me lo tomo como una fase más de todo el ritual “pre”, y después de dos o tres veces, ellos también. Como peinarse o lavarse los dientes, vaya. 

2. Extenderlo en toda la piel y no “donde pille”.

Un niño quieto es casi una incongruencia, pero en movimiento la tarea de extender el fotoprotector se complica. Yo tengo mi truco, que no es otro que la “maniobra de distracción”: mientras se lo pongo les cuento un plan chulo o algo divertido (dormidos lo he probado y no funciona). Así puedo extenderlo bien, sin olvidarme de cada rincón, incluidas las orejas, los labios, las axilas, el dorso y las plantas de las manos y los pies…esas zonas que se nos olvidan siempre y que se queman con facilidad.

3. Poner la cantidad necesaria.

No es suficiente con poner un flus y pensar que así cubrimos el expediente, hay que extender aproximadamente 2 gr/cm2. Pero como no suelo llevar una báscula portátil, tiro de la otra referencia: una porción equivale a una cucharadita por cada zona corporal en un adulto, y en el caso de los niños, algo menos. Lo importante es que estén cubiertos al completo.

4. Reaplicar cada baño o cada dos horas.

Pensarás: ¿Y cómo, si según sale se vuelve a meter sin que me de tiempo a abrir el tapón? Es cuestión de aplicarlo antes, dejar que se bañe y cuando salga, con la piel seca, extender otra vez el fotoprotector pediátrico. ¿Tu pequeñ@ no se baña hoy por algún extraño motivo o porque está pachucho? Igualmente hay que reaplicarlo, en este caso a las dos horas.

5. Que le guste la textura y no le parezca pringosa.

“Mamá, es pegajoso”. Es una de las afirmaciones más comunes ante el binomio niño-fotoprotector. Pero por suerte, hoy en día, incluso los fotoprotectores pediátricos tienen texturas mucho más agradables y fáciles de extender. Eso sí, antes de los 3 años se recomienda utilizar filtros minerales.

6. Que se pongan gorro, gafas y bajo la sombrilla.

Confieso que esto no lo he conseguido todavía, pero no cejo en el empeño. Este año prometo comprar gorras que les molen, y dejar atrás las de Bob Esponja para la mayor, que tiene ya 9 años, y lo mismo era este un motivo de peso para su negativa. Con las gafas, ídem, siempre con cristales homologados por la CE, y también camisetas con SPF. Respecto a la sombrilla: es innegociable, entre baño y baño, a cubierto.

7. Que sigan una alimentación rica en antioxidantes para protegerse mejor y quemarse menos…o tomen fotoprotección oral específica.

Es mencionar el brócoli, los pimientos y las zanahorias y ponerme mala cara las dos. Estos productos contribuyen a que la piel esté más preparada para defenderse de la radiación UV, pero harían falta cantidades imposibles de conseguir en la mesa con mis hijas. Aquí la solución es mucho más fácil: la fotoprotección oral para niños, novedad de este año que ha lanzado Heliocare con el nombre 360º Junior Oral Sticks. Tiene la tecnología Fernblock basada en el extracto del helecho Polypodium leucotomos, que ha demostrado aumentar la resistencia de la piel frente a la quemadura solar y reparar los daños que el sol produce en la piel. No necesita tomarse con agua y es eficaz desde la primera toma, así que es perfecto para tomar media hora antes de ir a la piscina, las semanas de campamento o un finde antes de un partido de fútbol. Además viene en sobrecitos granulados sabor naranja y les encanta.

8. Ser capaz de no abalanzarme con el fotoprotector sobre un niño “sin”.

Me cuesta horrores contenerme, de eso dan fe mi marido y mis hijas. Yo es ver un niño sin crema y empezar a temblarme el párpado. Antes o después le acabo diciendo al padre o madre educadamente si quiere del nuestro, ante lo que he recibido todo tipo de respuestas, algunas para olvidar. Seguramente ese papá o  mamá no sabe que la piel tiene memoria y que el 80% del daño solar se produce antes de los 18 años, así que me queda claro que los periodistas tenemos que seguir haciendo hincapié. Y sí, os lo he contado con humor, lo que no quita que al sol me lo tome como lo que es: un aliado magnífico si sabemos relacionarnos con él, o nuestro peor enemigo si no nos protegemos (y sobre todo a nuestros hijos) siguiendo estas normas básicas y aplicando un poco de sentido común.

¿Qué puedo hacer para preparar mi piel para estas vacaciones?

Prepara Piel Vacaciones

Por la periodista Silvia Capafons

Con el verano y la piel pasa como con todo: cuando nos queremos dar cuenta irrumpe el sol a lo loco y con todas las ganas, que son parecidas a las nuestras, pero no a las de nuestro cutis, al que le pilla sin verlas venir. ¿Cómo me puedo adelantar?

  • Antes, un buen peeling. Ojo, que no nos pille el toro: un peeling capaz de eliminar las células muertas y de regenerar la piel desde dentro es un buen regalo que yo decido hacerle a mi rostro en la antesala veraniega, pero tiene que ser antes de que llegue el sol. Como no me gusta pelarme, suelo elegir los de tipo superficial a base de antioxidantes que mejoren su textura y color, estimulen la síntesis de colágeno y me ayuden a fabricar ácido hialurónico. Según cómo esté mi piel, hago una, dos o tres sesiones.
  • Comer a todo color. La dieta, que sea rica en antioxidantes, porque junto a la fotoprotección oral en cápsulas va a contribuir a reforzar las defensas cutáneas y a que mi bronceado sea más bonito y duradero. Mucho gazpacho natural, ensaladas con tomate, zanahoria y pimientos; y desayunos con smoothie bowls, que están tan de moda y encuentro riquísimos, en los que incluyo frutos rojos o acai.
  • Reforzar mi piel desde dentro con fotoprotección oral. ¿Sabías que aunque utilicemos todos los días un buen fotoprotector y con el FPS adecuado a menudo lo hacemos mal? O no repetimos con la suficiente asiduidad, o nos dejamos zonas sin cubrir. Por eso, y porque a la piel le hace falta un refuerzo extra, es importante la nutricosmética a base de buenos antioxidantes. Por ejemplo, para prepararnos antes de que llegue el verano, o al comienzo, o si hacemos deporte al aire libre, tenemos un fototipo claro, sensibilidad o una piel con manchas y fotoenvejecida; es decir, prácticamente siempre. Y lo mejor es que no cuesta nada: basta con tomar la/s cápsula/s en el momento que indique el prospecto y listo.
  • Utilizar productos con FPS alto, de 50, que combatan todo el espectro de radiación solar: la ultravioleta A y B, la luz visible y la infrarroja. La UVB es responsable de las quemaduras y el eritema, son los daños “que vemos”. Pero el resto de efectos de la radiación solar se ven a largo plazo: los UVA producen el envejecimiento, la bajada de defensas e incluso el cáncer de piel, la radiación visible causa arrugas, manchas y hasta alergias, y la infrarroja penetra en profundidad y degrada el colágeno, así que favorece las arrugas profundas.

Cuando hablamos del fotoprotector no vale cualquier producto, tiene que cumplir unos requisitos: debe tener una combinación de filtros de calidad, un buen complejo antioxidante capaz de neutralizar los radicales libres y de reparar el daño producido en el ADN celular, y una textura que se adapte a mi piel. Eso de no utilizar un producto de protección alta porque la piel queda blanca ha pasado a la historia: hoy en día hay cremas, geles, sprays, fluidos y hasta textura mousse o airgel, y en muchos de ellos el acabado es invisible. También existe la opción “color” para la cara, un buen truco “de camuflaje” cuando no está en su mejor día. A  mi me convence la tecnología Fernblock de Heliocare, porque tiene una acción antioxidante muy potente gracias al extracto de Polypodium leucotomos, un helecho de Ámerica Central que al pasar de la vida acuática a la terrestre desarrolló unos increíbles mecanismos de defensa y reparación frente al sol.

  • No olvidarme del contorno de los ojos y de los labios. Es cuestión de escoger un producto que no escueza cerca de los ojos, que se absorba bien y que no sepa mal. Yo, como practico el running, llevo esto a rajatabla, porque el sudor provoca que el protector pueda entrar en los ojos y porque hace un efecto lupa, aumentando los riesgos. Eso sí, cuando corro prefiero las fórmulas sin color, esas las dejo para el momento “asfalto”.
  • Elegir texturas ligeras cuando la piel es grasa o con tendencia al acné, para no estimular las glándulas sebáceas. Sigo el blog de una dermatóloga de California llamada Cynthia Bailey, que explica cómo con el calor, las bacterias que causan el acné proliferan, y los granitos, una vez curados, pueden dejar marcas si no utilizamos la protección solar adecuada. ¿La tuya es seca? No dejes de hidratarla y protegerla, el verano puede ser bueno para ti. En caso de que sea sensible tienes que decantarte por fórmulas hipoalergénicas y específicas.
  • Plantarle cara a la contaminación, que cuando se acerca el verano aumenta. Sí, nos encanta que luzca el sol, pero esa falta de lluvia se traduce en contaminación. Es decir, más polución, y eso además de ser tremendo para tus pulmones lo es para tu piel, porque genera cantidad de radicales libres. Por suerte, la industria cosmética ha hecho los deberes y ya ofrece sueros o cremas que incluyen una tecnología antioxidante y reparadora, con activos como la vitamina C o el ácido ferúlico.
  • Contrarrestar el cloro, hidratando antes y después. A mi tez la piscina no le pilla en un renuncio, porque sino la siento tan tirante que no puedo ni sonreír con normalidad. Así que esa misma mañana, en mi rutina habitual, hidrato en profundidad, y al volver por la tarde, limpio para equilibrar ese pH tan alterado por el cloro y para restaurar la barrera hidrolipídica: para eso me doy a activos humectantes, como el ácido hialurónico, la urea, la glicerina, los ácidos grasos o los lípidos.

Ahora ya sí, el sol no me puede pillar desprevenida.

¿Cómo nos protegemos del Sol? 8 claves

Nos protegemos del sol


Del sol nos protegemos cada vez un poquito mejor, pero aún hay muchísimo que mejorar, sobre todo en el caso de los jóvenes y de los hombres. Es la principal conclusión que saco del Informe Heliocare “Buenos hábitos al sol y de fotoprotección” 2017-2018 que el laboratorio farmacéutico Cantabria Labs acaba de presentar a los medios de comunicación. En positivo, pero sin bajar la guardia.


Confieso que fui a la rueda de prensa del pasado 22 de marzo pensando que me lo sabía casi todo, error desgraciadamente habitual entre periodistas.

Suena pedante y quizá lo sea, pero a mi favor diré que ya el año pasado Heliocare lanzó datos reveladores al respecto y que cada año escribo y hablo hasta la saciedad del tema en revistas, post y vídeos varios.

Menos mal que de capacidad de sorprenderme ando bien, porque lo hice, y mucho, al escuchar cómo vamos evolucionando los españoles respecto al conocimiento sobre la radiación solar y cómo nos comportamos mujeres y hombres a diferentes edades. Aquí os cuento lo que más me impactó en 8 claves.

1. Podemos ver el sol en tiempo real.

Mi hombre del tiempo favorito, Roberto Brasero, abrió el evento y nos contó que podemos saber cómo está el sol cada día con datos casi a tiempo real: a los 7 minutos nuestro planeta se ha hecho eco de todas sus particularidades. También advirtió de los peligros de la radiación todo el año, y confesó que en la sección meteorológica de los informativos, aunque advierten especialmente de la radiación UV (la más peligrosa) desde junio, no lo hacen a diario porque en televisión sería muy repetitivo. Razón no le falta, pero da qué pensar: corresponderá a otros espacios y otros medios que los periodistas sigamos concienciando, porque según lo que se nos contó después, más vale que sigamos poniéndonos las pilas para prevenir no ya el 90% del envejecimiento (sí, lo causa el sol), sino el cáncer de piel: el 90% de los casos está relacionado con la exposición solar, dice la Skin Cancer Foundation y, aquí un dato removedor de conciencias: cada hora muere una persona de melanoma.

2. El sol es cada vez más intenso y perjudicial, pero se sigue relacionando bronceado con salud y belleza.

No quiero ser alarmista, solo precavida; pero seguimos diciendo a quien se pone moreno “qué buen color tienes”. El otro día le propuse un fin de semana en Berlín a una amiga a la que tengo por culta y cabal. Su respuesta fue: “Yo solo viajo donde pueda ponerme morena”. ¿Cómo? Resulta que según la encuesta de Heliocare, 7 de cada 10 asocia el bronceado con salud y belleza, y el 57% son menores de 25 años. Mi amiga pasa de 40, pero lo sigue pensando. Si la razón para achicharrarse al sol sin límite es tener buen tono, ¿no será más lógico partir de una piel fotoprotegida, sana y bonita, sin manchas, arrugas o sequedad (regalitos del astro rey) y después aplicar un producto con color? Puede ser un fotoprotector que incorpore el tono deseado, una BB Cream, un maquillaje al uso… Sí, al retirarlo volvemos a nuestra naturaleza, pero al irse el bronceado ocurrirá igual y encima habremos acumulado todo el elenco de problemas cutáneos mencionados mas el riesgo de un cáncer. A mi, desde luego, me compensa tirar de fotoprotector.

3. El 40% se ha quemado.

4 de cada 10 tiene presente que ha sufrido quemaduras solares graves alguna vez. Cuando yo era pequeña, la única crema que usaba bajo el sol era una hidratante sin fotoprotección, y cuando al final del día no podía ni rozarme con la ropa, entonces mi madre me echaba varias capas de After Sun convencida de seguir un protocolo de libro. La pobre a día de hoy embadurna a mis hijas con litros de FPS, a ver si purga así su pecado. No era la única, claro está. Por eso cuando pienso que antes de los 18 años ya tenemos acumulado el 23% del daño solar, como explicó María Cuñat, directora de marketing de Cantabria Labs, intento compensar siendo la más aplicada conmigo y con las niñas a partir de ahora; ojalá hubiera protectores con carácter retroactivo, pero creo que no se han inventado todavía.

4. Hay que utilizar el fotoprotector todos los días.

Y no solo en verano o cuando hacemos actividades al aire libre. ¿Acaso no nos da el sol en cualquier momento del año al andar por la calle, conduciendo o sentados en una terracita? Hay cosméticos que incorporan un FPS, pero si no son específicamente fotoprotectores, no suelen pasar de factor 15, así que lo ideal es utilizar el tratamiento adecuado para nuestro tipo de piel y seguir con un fotoprotector 50+ con o sin color, al gusto. ¿Qué te queda la cara pegajosa o blanquecina? Esa excusa valía hace años, pero ya no: los hay en leche o gel, de tacto seco para piel grasa, invisibles para quien tema el efecto máscara, con diversos tonos si quieres pasar del make up… Ojo, jóvenes, porque el 80% utilizáis un FPS bajo o directamente ni lo oléis, y el futuro, aunque parece que no, llega pronto. Papás y mamás, anotemos tarea urgente de concienciación y empecemos por dar ejemplo.

5. Mejor nos ponemos el fotoprotector en casa, pero antes de salir.

Existe la idea de que hay que aplicarlo 20 minutos antes, y claro, es un engorro, porque a ver quién es el perfecto que mientras recoge el desayuno, pone bañadores a la tropa y mete bocadillos en la bolsa mira el reloj en plan cuenta atrás para embadurnar a diestro y siniestro. Aquí María Vitale, directora médica del laboratorio español, tranquiliza conciencias: “Basta con ponerlo antes de salir, porque 5 minutos son suficientes para que los filtros solares hagan efecto”. Vamos, que podemos olvidarnos del cronómetro, basta con aplicarlo en el último momento. Otra ventaja: El producto, en casa, no sufre cambios de temperatura y luz, así que se conserva mejor.

6. Las mujeres nos protegemos más.

Vale, no nos sorprende, somos más aplicadas entre los 26 y 55 años, nuestro FPS de cabecera es 50+ y somos las más concienciadas a la hora de re-aplicarlo. Porque de poco vale extenderlo y olvidarse: hay que repetir cada dos horas, después de cada baño o si hemos sudado mucho. ¿No hacemos lo propio con la barra de labios o el bálsamo cada 2 por 3? Pues esto es lo mismo. Lo curioso es que nosotras seamos las más responsables cuando los hombres tienen más riesgo de desarrollar un melanoma: 1 de cada 27, frente a 1 de cada 42 mujeres. El peligro para ellos está, sobre todo entre los 15 y los 39 años: tienen un 55% más de probabilidades de morir por melanoma que las mujeres.

7. Sabemos que unos malos hábitos frente al sol nos pueden llevar al cáncer de piel, pero no nos aplicamos el cuento.

¿Es eso posible? Lo es. El 97% dice saber las consecuencias, pero ni utiliza el FPS adecuado, ni lo reaplica, ni conoce o consume la fotoprotección oral, un complemento fantástico al FPS que prepara la piel y permite que combata mejor los daños solares.

8. El fotoprotector debe ser de amplio espectro.

No basta con mirar el numerito SPF. Este indica la protección de la radiación ultravioleta, la más dañina, pero también hay que resguardarse de lo nocivo de los infrarrojos y la luz visible, así que hay que buscar productos de amplia cobertura. Tan fácil como mirar la etiqueta. ¿Una referencia? Por ejemplo mirar si cuentan con la Tecnología Fernblock® que protege, neutraliza y repara frente a las radiaciones conocidas.

Porqué elijo las ampollas de Vitamina C

Ampollas Vitamina C

De pequeña dormía con un burrito. Quería ese, no otro, porque era el único con el que descansaba a pierna suelta. En realidad me pasa con todo: Si algo me convence es por algo, y raro es que deje de hacerlo así, por las buenas. Descubrí las ampollas de Vitamina C hace la tira, creo que cuando supe lo que significaba la palabra estrés.

Empezaba a trabajar en esto del periodismo y lo compaginaba con algún curso: no recuerdo que consiguiera dormir más de 6 horas cada noche, y mi piel empezó a notarlo; ni me acercaba a los 30 y estaba deshidratada, sin gracia, con ojeras, manchitas… hecha un asco. Y como siempre es una vecina la descubridora de cremas, potingues y dietas, a mi la mía (aún no me había especializado en belleza) me habló de las ampollas de Vitamina C y de cómo le habían cambiado la vida. A mi la vida no me la cambiaron, pero la piel sí, y para muchísimo mejor.

Desde entonces hago “curas “de dos meses varias veces al año, y si la noto rebelde las uso a diario sin descansos.

Ya no duermo con mi burrito de peluche, pero sigo con mis ampollas de vitamina C.

La Vitamina C debe estar bien formulada

Es cierto que existen mil y un activos que prometen una piel de escándalo, luminosa y radiante, pero yo no he encontrado otro mejor que la vitamina C, y no soy la única, porque cuenta con muy buen respaldo científico y es uno de los básicos de cualquier dermatólogo y experto en piel. Pero, aunque la adoro en todas sus versiones, es en ampollas como más me gusta, porque conserva sus propiedades como ningún otro formato.

Ojo, porque no todo producto con el reclamo “Vitamina C”, contiene la cantidad necesaria y está formulado para conservarla de forma correcta, porque es el ingrediente cosmético más inestable que hay y se oxida.

Por qué elijo la vitamina C como mi activo top

Voy a contar primero porqué elijo esta vitamina para mi piel cada mañana:

  • En primavera, porque prepara mi piel. La vitamina C combate los radicales libres generados por el sol, así que cuando se acerca el buen tiempo preparo mi rostro con una cura de este ingrediente, y trato de tomar más alimentos que la contengan: frutas rojas, cítricos, pimiento, brócoli, etc. También empiezo con un buen complemento nutricional que la contenga, junto a otros antioxidantes complementarios.
  • Antes de irme a la playa, como procedimiento de choque. En los momentos previos a las vacaciones, las ampollas de vitamina C terminan de poner mi piel a punto y me ayudan a contrarrestar los daños cutáneos del estrés de última hora: siempre hay reportajes, vídeos y post que dejar cerrados.
  • Con la rentrée, para reparar. Seguro que te suena: Es llegar del verano, alejarse del mar y notar cómo la piel se reseca y el brillo se va. Pues bien, aquí la Vitamina C no va a devolverte los días de dolce far niente, pero sí la recuperará de los estragos solares.
  • En invierno, para combatir el frío y el viento. Porque unas temperaturas bajo mínimos junto al aire invernal debilitan la barrera cutánea y dejan la cara bajo mínimos.
  • En momentos BBD, para un efecto flash. Bodas, bautizos, comuniones, Navidades, fiestas diversas…Puedo cambiar de maquillaje y de ropa, pero nunca de activo ni de formato antes de un evento: Piel bien limpia, ampolla de Vitamina C seguida del tratamiento que esté usando en ese momento y protección solar, imprescindible.

¿Todas las vitaminas C son iguales?

No lo son, y el porqué hay que buscarlo en lo inestable que resulta, como os decía. Tiene que formularse en un medio que no se altere, y al abrir el envase, utilizarlo pronto o tener un sistema de cierre apropiado, porque sino se oxida. También comentaba a mi me gusta el formato ampolla porque conserva las propiedades de la Vitamina C intactas, y no es fácil.

Productos buenos hay unos cuantos, pero yo descubrí las ampollas de Endocare años ha, y cuando probé las Oil Free con proteoglicanos me enamoré definitivamente, no me extraña que hayan ganado este año los Premios Belleza T de Telva. Al contrario de lo que puedas pensar, no son solo para piel grasa, porque la mía es mixta y son las que mejor me van en determinados momentos, aunque confieso que las combino con las específicas para pieles secas si la noto más deshidratada de lo habitual.

Los proteoglicanos son lo que rematan la fórmula, sin duda: hidratan, iluminan y combaten la oxidación; también contienen SCA®,  factores de crecimiento de la secreción del Cryptomphalus Aspersa, que es una especie de caracol que la produce cuando está en situaciones de “alarma biológica”: no es lo que la gente entiende por baba de caracol, ojo; esta secreción tiene un poder regenerador y antioxidante espectacular. Además las ampollas son cómodas de usar, porque tienen un aplicador para romperlas y un capuchón para que se conserven en condiciones varios días.

¿Cómo utilizo las ampollas de Vitamina C?

  1. Limpio bien mi cara por la mañana.
  2. Abro la ampolla con el aplicador específico, utilizo 1/3 del total aproximadamente y cierro enseguida con el capuchón.
  3. Distribuyo bien en cara, cuello y escote evitando el contorno de los ojos, sin arrastrar y a pequeños toques, con las palmas de las manos.
  4. Espero 1 minuto para que la fórmula se absorba, y después sigo con mi crema de tratamiento (que cambio según necesidades).
  5. Otro minuto después aplico la protección solar.

Acné adulto, ¿Otra vez aquí?

Acne Adultos

Quién más, quien menos ha tenido algún grano en la adolescencia; esas inoportunas protuberancias rojizas visibles a kilómetros que en algún momento incluso se infectaban, supuraban y…no sigo. Confieso que por culpa del acné dejé en alguna ocasión de salir de fiesta o quedar con un chico, al más puro estilo del youtuber Alberto TM en los #acnedramas de Cantabria Labs. Sí, lo hice. Llámame superficial, pero no me ocurrió nada que no le sucediera al 80% de los chavales entre los 12 y los 18 años, como revela la Academia Española de Dermatología. Solo fue esporádico, pero ahí estuvo. Por suerte a los pocos años pude olvidarme de granitos e imperfecciones…hasta que rebasé los 30.

Se supone que estaba en una época vital equilibrada, con un trabajo, vida de pareja y amistades estables. Pero ahí estaban otra vez: en lugar de extenderse por toda la cara, como sucede en esos años caóticos, ahora a mis granos les daba por plantarse en la zona inferior de mi cara, alrededor de la boca y cerca de la mandíbula. Vaya suerte la mía, pertenecer a ese 11-12% de mujeres que padecen acné adulto; mis hormonas estaban sembradas, sí. ¿Y se puede saber porqué? Pues no. Así de claro, no.

La explicación científica de porqué a los dichosos granos les da por aparecer cuando ya no toca no existe, o mejor dicho, no está clara. Sí hay pistas: a partir de los 30 puede ser culpa de algunas patologías hormonales (como el síndrome del ovario poliquístico, el Cushing o ciertos tumores suprarrenales o de los ovarios), y desde luego el estrés lo empeora: ¡Voilá! Yo que pensaba que por fin era una mujer serena, y resulta que el estrés no me dejaba del todo: aún no habían nacido mis hijas, trabajaba como una jabata y como buena (mejor dicho, mala) freelance cogía todas las colaboraciones en revistas que podía y más. Venga a trabajar, y venga a estresarme, y venga a darle a mis hormonas un buen baile…menudo círculo vicioso. Ya me lo dijo entonces mi amiga y dermatóloga Aurora Guerra, que es un libro abierto en materia de acné: el estrés psíquico activa la liberación de neuropéptidos que pueden mantener el acné o inhibirlo… y a mi me lo mantenían vivito y coleando. Así que resulta que un adulto con un sistema nervioso  tambaleante produce más sebo de lo normal, y si es mujer (y dale), mucho más: un 3% de hombres frente a un 12% de mujeres tienen granos bien mayorcitos.

Vale, ya tenía una pista sobre la vuelta de mi indeseable amigo de la adolescencia, y aunque sigue sin haber mucha demostración científica sobre otros culpables a estas alturas, sí la hay en general sobre las causas del acné. Además de leerlo aquí, puedes verlo en un nuevo vídeo de la serie Me Pongo en tu piel de Cantabria Labs, en el que entrevisto al dermatólogo Raúl de Lucas. Pero aquí te las describo:

Causas del acné

  1. La grasa. Es decir, la secreción sebácea. Además de la que cada uno segregue por naturaleza, si el sistema hormonal está descompensado y los andrógenos ganan la batalla, se produce más de la cuenta.
  2. La obstrucción del folículo sebáceo. Producimos grasa, y si le añadimos que el poro está obstruido aparece el grano y además se infecta y enquista. Y es que los comedones son el resultado de una queratinización anormal en la zona, donde se pueden acumular corneocitos impidiendo a la gras que salga.
  3. La bacteria Propionibacterium acnes. Forma parte de la flora que tenemos en la superficie de la tez, y puede provocar inflamación activando mecanismos inmunológicos.
  4. Comer mal, dormir peor. Es difícil dedicarse a las obligaciones diarias en cuerpo y alma y comer siempre de revista. ¿Cuántas veces por la falta de tiempo improvisamos un mal sándwich al calor del ordenador y mordisqueamos cualquier cosa entre tecla y tecla? Yo de eso se mucho, lo confieso. Así que si comes grasas saturadas, platos precocinados y bebes poco agua, estás diciendo a los granos “ancha es Castilla”. Al menos tenemos una buena noticia: podemos darle al chocolate, porque no hay razón científica que confirme que produce acné. Mejor que sea negro, porque el de tipo con leche tiene mucha grasa, y esta sí le da vidilla al problema; yo feliz, porque como siempre he confesado tengo una adicción importante, menos mal que mi favorito no baja de 85% de cacao.
  5. Una mala rutina cosmética. Aquí hay mucha confusión: Si te salen granitos no hay que lavar la cara compulsivamente ni utilizar todo el tiempo productos astringentes, porque podríamos provocar un efecto rebote. La formula está en respetar el pH natural de la piel y atacar barros y espinillas mediante una fórmula específica.

Tratamiento para el acné ¿Y ahora qué?

Como una no es adivina ni experta en la materia (por mucho reportaje que haya escrito sobre el tema), lo más inteligente es acudir siempre al dermatólogo para que diagnostique la causa del acné, sea adulto o adolescente. Yo decidí ser aplicada y fue a ver a la dra. Guerra, que me contó que existen medicamentos que controlan la grasa (se llaman antiandrógenos), otros que controlan la cornificación del folículo (queratolíticos) y otros  más que vigilan la inflamación de la infección (antibióticos). También me dijo que algunos medicamentos, como los retinoides sistémicos, son capaces de controlar todos los factores. Pero no todos los “afectados” necesitamos tomar pastillas o comprimidos, a veces basta con utilizar los productos adecuados. Depende del tipo de lesión, de la edad, el sexo y de la respuesta de cada persona, por eso hay que visitar al dermatólogo.

En mi caso sirvió con utilizar los cosméticos oportunos, por suerte.  Y además, seguí a rajatabla los buenos consejos de la especialista:

  1. Cuidar la alimentación. Frutas y verduras de base, legumbres, proteínas de calidad (adiós a tanta lata de atún), y grasas, pero de las buenas: aceite de oliva virgen, frutos secos, aguacates, etc.
  2. Reducir el estrés: Aquí no lo hice de libro porque que te digan “No te estreses” es como cuando estás indignada con algo y te sueltan “No te enfades”…Pero sí adquirí una disciplina con el running, me obligué a quedar más con mi gente y a arañarle minutos de sueño al reloj, así que mi estado nervioso fue a menos.
  3. Mejorar la higiene. No hay nada peor que tocar la cara con las manos sucias para desarrollar el acné, o incluso aplicar productos en una piel que está sucia, porque puede hacer que se transmitan bacterias. Así que me tomé en serio no solo limpiar mi rostro mañana y noche, sino también lavarme las manos antes de extender mis cremas, o atármelas antes de toquetearme los granitos cuando me invadía el aburrimiento barra desesperación frente al ordenador o el síndrome de la página en blanco (si eres periodista, sabes de qué hablo).
  4. Exfoliar de manera suave: Una vez por semana, y con un producto a base de partículas sin aristas, no agresivo, potencia la renovación celular y limpia los poros.
  5. Utilizar cosméticos con los siguientes activos: los retinoides son la base, porque promueven la renovación celular evitando que se obstruya el poro, y además tienen un gran poder para reducir la grasa. Junto a ellos, el peróxido de benzoilo, que lucha contra las bacterias, contra la producción de graa, la inflamación y la cornificación de la salida de la glándula sebácea.
  6. Los peelings químicos superficiales: Si están indicados por el dermatólogo pueden ir estupendamente, sobre todo los de ácido salicílico, porque ayudan a “destaponar” y drenar la lesión.

Bueno, Tengo que decir que no me libré del problema de hoy para mañana, y que durante mi primer embarazo a los 34 ese dichoso acné adulto se vengó de los feos que le hice en mi primera juventud y campó a sus anchas cuando le vino en gana, pero después de dar a luz todo volvió a la normalidad y mi piel decidió tranquilizarse. Han pasado unos pocos años más, y todavía hoy cuando menos me lo espero me encuentro con un  indeseable. Sigo cuidando mi piel como he comentado, y además aplico un producto específico en la zona afectada, así además de ir directa al problema, puedo tratar el resto de mi cutis como lo necesita y combatir otros problemas (arrugas, flacidez…esto es otra liga, tiempo habrá de hablar de ello). Acabo de probar Biretix Duo de Cantabria Labs, un gel anti-imperfecciones que tiene una acción exfoliante y purificante. Su tecnología es RetinSphere, una buena combinación de retinoides que ayuda a prevenir la regeneración celular, y Biopep 15, que reduce la proliferación de microorganismos; y los mantengo a raya. ¿Nunca más volverán? Pues claro que sí, es más, confieso que a estas alturas prefiero un mal grano a una buena arruga: desaparece con más facilidad y bien mirado, al menos me devuelve por momentos a esa época loca después de ser niña y antes de acumular responsabilidades. Cuestión de perspectiva

Cómo cuidar la piel sensible

Pieles sensibles

Nunca he tenido una piel especialmente sensible. De hecho, me encanta ese momento de llegar a un centro de belleza y que la esteticista te pregunte si tu cutis es reactivo a algunos activos cosméticos. Me falta tiempo para decir, “Uy, ¡qué va! Aguanta lo que le echen, así que dale”. Por la boca muere el pez. Resulta que últimamente sí tengo la piel sensible en algunos momentos. Me salen ronchas, me pica, la noto tirante…va por zonas, pero es así. Sobre todo, lo noto cuando tengo mucho estrés, o cuando hace mucho frío y entro en un sitio con calor y calefacción. Si además, en ese sitio cerrado me pongo a sudar, el resultado es criminal.

Os cuento: Hace unos días quedé con la Dra. Natalia Jiménez, dermatóloga y amiga, para entrenar en el gimnasio. Matamos dos pájaros de un tiro, porque de paso aprovechamos a grabar uno de los vídeos de Me Pongo en tu Piel en los que participo haciendo entrevistas a dermatólogos top (pronto podremos verlo). Estos vídeos, como probablemente sabréis, son para Cantabria Labs, que ¡Tengo que decirlo! En su nueva etapa con cambio de nombre, imagen, nuevas especialidades médicas incorporadas y una proyección internacional enorme, promete mucho. A lo que iba: Iba a entrevistar a Natalia hablando de la piel sensible después de darnos un palizón gimnástico, llegaba tarde, corría, y al entrar, boom: calor seco.

Me subí a la bici elíptica y al terminar, mi cara era un poema: piel sensible llevaba mi nombre. Yo, a mis cuarenta y, empiezo a formar parte de ese 65% de mujeres que declara tener rojeces en el rostro. Qué bonito. Entonces decidí empezar a cuidarla como tal, algo nuevo para mí. Y mi primera reacción fue pensar: ¡A buenas horas, mangas verdes! ¿A estas alturas me salen ronchas? Adiós a mis cremas anti-edad, tendré que limitarme a hidratar y poco más. Como periodista del sector, se que los productos para este tipo de cutis reactivo no suelen incorporar ingredientes que puedan irritar, como los hidroxiácidos, el retinol o la vitamina C. Pero resulta que somos muchas las que tenemos este problema, y la industria de la belleza se ha apiadado de nosotras.

Cantabria Labs acaba de lanzar Neostrata Serum Antiedad Antirojeces, y su nombre lo dice todo. Por un lado combate los principales signos del fotoenvejecimiento, reduce las arrugas, líneas de expresión y minimiza la apariencia de poros obteniendo una piel más lisa y suave gracias a que lleva polihidroxiácidos, ¿Sabes qué son? Activos con un mecanismo de acción similar a los alfahidroxiácidos, pero que han demostrado tener una buenísima tolerancia en las pieles sensibles, y además tienen una gran actividad antioxidante e hidratante. Por otro lado reduce las rojeces porque lleva BioCalm Complex, un conjunto de activos que actúan sobre los desencadenantes del enrojecimiento. Yo llevo usándolo varias semanas y me está yendo muy bien. Pero también he decidido ser buena y cuidar mi “recién estrenada piel sensible” como se merece en el día a día. Porque, ¿Sabéis qué es bueno para ella y qué le hace empeorar? Aquí os lo cuento.

Síntomas de la Piel Sensible

Cuando un cutis es reactivo lo sabes en el minuto uno: comienza a picar, ves las rojeces, a veces lo notas tirante y deshidratado y puedes sentir quemazón. No tiene porqué ser una piel alérgica, pero sí es más vulnerable a los ataques externos, como ahora os contaré.

¿Qué produce una piel sensible?

Causas hay varias.

  1. Medioambientales: El calor, el frío, el viento, el sol, los cambios de temperatura bruscos y la contaminación son los peores enemigos de una piel fuerte.
  2. Algunos ingredientes: Si tu piel es sensible puede que no aguantes bien los retinoicos, la vitamina C y los peelings, verdad? Incluso lavarse la cara con agua (sobre todo si es muy dura) o utilizar camisas o camisetas sintéticas pueden encenderte el rostro como una bombilla.
  3. Problemas vasculares: Si las paredes de tus vasos sanguíneos son débiles, seguramente tiendas a tener esta reactividad en la cara.
  4. Sus peores enemigos: Di no a las comidas picantes, a las grasas saturadas, al alcohol y al tabaco. Ah, y como en todo, el estrés es fatal.

¿Qué rutina cosmética debo seguir?

  1. Limpieza: Jamás te la saltes mañana y noche, pero utiliza un producto suave, por ejemplo un agua micelar, un aceite limpiador o una leche suave. Mejor no abusar de los jabones y mousses, porque pueden deshidratarte más.
  2. Hidratación y más hidratación: Salir a la calle sin una buena dosis de humectación en la cara es como salir totalmente desnuda. No digo más; así que no olvides tu crema, e incluso tu sérum, que si son específicos para rojeces, mucho mejor. Un consejo: lleva tu producto fetiche en el bolso y aplícalo cada vez que notes síntomas de tirantez o picor (y no lo dejes en el coche, porque las temperaturas extremas que suele alcanzar tanto en invierno como en verano estropearían la fórmula).
  3. Protección solar: A tu piel sensible no le gusta mucho el sol, así que jamás salgas de casa sin un SPF bien alto, es decir 50+, y preferentemente elige fotoprotección mineral, que calma las pieles sensibles. Aplícalo también en el cuello y el escote: habrás notado que tampoco se salvan.
  4. Desmaquíllate al llegar a casa: Se perfectamente qué rabia da a veces volver a casa y tener que retirarte el maquillaje, con lo mona que te ves y la pereza que entra. Pues hay que hacerlo para que la piel descanse, y extender a continuación tu crema o suero para piel sensible o hidratante.
  5. Cuidado con la exfoliación: Si tienes una piel que solo se rebela a veces, probablemente soportes bien los exfoliantes cosméticos (tanto de partículas físicas, que deben ser de grano fino, como los químicos no agresivos), pero no abuses de ellos. ¿Tu piel se enciende a la mínima? No más de una vez por semana y extendidos con un masaje muy suave.
  6. En la mesa, pórtate bien: Necesitas una barrera cutánea fuerte, así que toma mucha fruta y verdura antioxidante, pescado y frutos secos ricos en Omega 3 y grasas buenas, como el aceite de oliva o el aguacate.
  7. Evita los cambios drásticos de temperatura: Y si no puedes, al menos trata de no sudar más de la cuenta. ¿Haces deporte? Al terminar, limpia tu rostro con un producto específico, porque el agua no tiene un pH neutro y puede alterar más el cutis. Y de nuevo, hidrata.

¿Os sentís identificadas? ¿Cómo cuidáis la piel sensible vosotras?

6 Claves para estar guapa en Navidad

Silvia Capafons

Menudo reto: Estar guapa en Navidad. Justo cuando tenemos la piel como para esconderla por culpa del frío, del viento, de la contaminación que no da tregua y del estrés propio de las fechas. Porque ¿Quién no se pasa las semanas previas corriendo como pollo sin cabeza? Compras de última hora, comidas y cenas non-stop bien cargaditas de grasas saturadas y azúcares, falta de sueño… si la piel hablara está claro que nos diría de todo menos bonitas.

Llegar sana y salva a las fiestas ya es todo un reto; estar guapa y espléndida en Navidad y en los múltiples eventos de postín parece una utopía, ¿verdad?

Pues bien: no es cierto; se puede. Eso sí, la solución no pasa como quizá imagines por camuflar, sino por sanear. Me explico: Nada de esconder ojeras, piel deshidratada, poros abiertos y arruguitas marcadas bajo múltiples capas de maquillaje. Todas lo  hemos hecho, y yo la primera. Es más, puesta a sincerarme revelaré que en esas copas de tarde al salir de la redacción y sin opción de pasar por casa le he dado doble capa a la base de maquillaje que extendí por la mañana y me he quedado tan ancha. El problema, en estos casos, es que después de tantas horas con la base puesta la piel no está limpia, probablemente tenga brillos en la zona T (frente, nariz y barbilla) y le falte hidratación en otras, de forma que si le añadimos más potingues solo conseguiremos empeorar el resultado.

Lo primero para estar guapa y radiante en Navidad es tener una piel bonita y sana. Si está hidratada, luminosa, uniforme y sin poros abiertos, con el mínimo maquillaje va a seguir preciosa. Pero para ello hay que tener en cuenta los siguientes consejos. Todos ellos me los han ido dando los mejores profesionales de la piel durante mis largos años de experiencia como periodista de belleza. Y puedo asegurar que funcionan.

Limpia (bien) el rostro

Pocas cosas hay peores para la piel que no librarla de impurezas, suciedad y restos de maquillaje. No soy capaz de salir a la calle o acostarme sin haber limpiado mi cara antes con leche o aceite específico (en invierno suelo preferir las texturas untuosas) seguido religiosamente del tónico: ojo, este sin arrastrar, a golpecitos.

Aplica ampollas antioxidantes

¿Sabías que para aportar luz a una piel apagada y contrarrestar los radicales libres de la contaminación hay que utilizar activos antioxidantes? Mi favorita es la Vitamina C, que además difumina  las manchitas y pequeñas arruguitas. A veces la aplico en un suero, pero prefiero las ampollas. Me encantan las Endocare-C20 con Vitamina C Pura y proteoglicanos. En invierno escojo estas porque son perfectas para la piel seca y deshidratada como la mía, y el resto del año la versión oil-free. ¿Mi truco? Siempre extiendo una ampolla en cara, cuello y escote antes de una fiesta. Y si no me da tiempo a pasar por casa, la llevo en el neceser junto a mi kit de maquillaje y mi agua micelar, y al terminar el trabajo me limpio la cara, extiendo la ampolla y vuelvo a maquillarme. No cuesta nada y la piel queda impecable.

Hidrata y sigue con protección solar

A mi piel le hace falta un plus de hidratación estas semanas y yo se la doy cada mañana con una crema rica en factores de crecimiento, y por supuesto acabo con mi protección solar SPF  50 que proteja frente a las cuatro radiaciones, me acompaña los 365 días del año.

Retinol por la noche.

No hay otro activo igual. ¡Lo tiene todo! Renueva la piel, le da luz, disminuye las manchas, las marcas del acné y las arrugas…Es mi favorito. Como explica la Dra. María Calvo, de la Clínica Bioláser La Moraleja, “es el activo antiedad demostrado científicamente que estimula la formación de colágeno y elastina”. Yo lo aplico por la noche, pero también existe una nueva generación de derivados del retinol listos para usar de día que incluyen fotoprotección.

Ácidos despigmentantes.

Una piel uniforme es una piel bonita. En Navidad y durante todo el año, conviene utilizar ácidos despigmentantes, como el ferúlico y el kójico. Puede ser en casa, mediante cosméticos que los incluyan en una concentración menor, o en una clínica, donde serán más potentes y también más eficaces.

De día maquíllate con efecto no make-up

Ojo. A efectos de luz, vaya por delante que no es lo mismo lucirse en una comida que en una cena: Yo me recreo con el maquillaje cuando se va el sol, porque la noche “se lo come” un poco, pero de día prefiero el efecto no make up: una cara jugosa, con una base ligera, un colorete “buena cara”, un labial bonito (aprovecha esta Navidad porque se llevan intensos: cereza, rojos, teja…) y una estupenda máscara de pestañas hacen maravillas. Tampoco nos volvamos locas, lo llevemos al extremo y lo confundamos con la nueva moda de Instagram que se resume con el hashtag #Iwokeuplikethis (me he levantado así), que parte de “Mucho menos es más”…al fin y al cabo ¡Es Navidad!

Y la ocasión ideal para darle a nuestro look un toque especial. Eso sí, con una piel de escándalo. ¿Nos cuentas cómo te preparas tú?

¡S.O.S! MI PIEL NECESITA REGENERACIÓN YA!

Nuevo post de Silvia Capafons

Hay un momento del año en el que una querría ponerse un filtro perpetuo. Me refiero a la piel de la cara y a esta época a caballo entre los efectos perniciosos de la radiación solar veraniega que coletean a modo de manchas en la cara y deshidratación (y lo que queda, que por algo la piel tiene memoria), los primeros fríos que la apagan, la contaminación que oxida y los días cada vez más cortos, que se traducen en una falta de luminosidad preocupante.

A este desalentador panorama le añadimos que vamos cumpliendo años, así que la piel cada vez se recupera peor y su regeneración celular es más lenta. Total, que le hace falta algo bien potente. Una fórmula cosmética que piense de forma eficaz en el trío de ases: fotoprotección, antioxidación y reestructuración. Y reconozcámoslo: ¿Quién de vosotros aplica rigurosamente y a diario una rutina que incluya productos antioxidantes, reestructurantes y protectores del sol? Cuesta.

Las reglas de oro: comer y dormir

¿Está todo perdido? Por supuesto que no. Mientras le doy vueltas a cómo voy a pasar la prueba del algodón cosméticamente hablando, me pongo en modo optimista y pienso en que el estilo de vida también cuenta, y mucho, a la hora de regenerar el cutis. Todavía hay esperanza. Entonces hago un repaso de los últimos meses y cómo me he portado. Empezamos por la alimentación: Qué suerte tengo y qué gran labor hicieron mis padres conmigo, porque me gusta comer bien y de todo: fruta, verdura, proteínas, más grasas buenas que malas, chocolate un pelín de más, pero al menos negro… Casi estoy a punto de ponerme un happy en este punto, hasta que recuerdo que últimamente acumulo una racha de entregas de reportajes un poco loca, y que eso me ha hecho comer cualquier cosa delante del ordenador muchos días sin apenas darme cuenta. Y por cualquier cosa entiéndase sándwich-rápido-de-lo-que-sea. También caigo en que este plus laboral me ha llevado a estar como una moto, estresada y dormir más bien poco; no me queda otra: cambio el happy por el sad y me amonesto, aunque agua pasada no mueva molino. Intentaré enmendarme a partir de hoy.

Rutina cosmética: adiós oxidación, hola regeneración

Vamos con el “momento cremas”: Menos mal que me encantan, y como periodista de belleza, novedad que sale al mercado, novedad que cae en mis manos y pruebo. Menos bien que por culpa de probar tantas cosas, a veces la piel se vuelve histérica y no sabe qué tiene, qué le falta y cómo comportarse. Bueno, sí lo sabe, y es haciéndolo mal: es mirarme al espejo y ver esa falta de brillo que os decía, que las manchas que me traje de recuerdo de la playa siguen idénticas, la cara está deshidratada y rugosa y la luz brilla por su ausencia. En dos palabras, necesita regenerarse. Por eso cuando me presentaron Endocare Cellage Day SPF 30 Prodermis y me informé sobre la fórmula decidí hacer el test cada mañana y sin mezclar: resulta que por un lado activa las células madre de la propia piel y por otro incluye activos que luchan contra la oxidación y la falta de regeneración. Os cuento qué he descubierto:

  • Protección UVA27-UVB30: Una de las principales ventajas de esta crema antiedad es que equilibra la fotoprotección frente a los dos tipos de radiaciones Ultravioleta: UVB/SPF, que genera un daño más a corto plazo y con mayor energía y, UVA, radiación producida durante todo el año y con más profundidad que la anterior.

Esta característica es la que le hace única entre todas las antiedad con SFP existentes actualmente en el mercado.

  • Activa las células madre: Últimamente se habla mucho de ellas, ¿verdad? Quizá sepas que estas se activan para diferenciarse en nuevas células de estirpe cutánea. Pero con los años, esta diferenciación cada vez es más lenta y necesita un empujón extra. ¿Y sabes dónde hay un buen filón? En IFC-®-CAF. Es una tecnología revolucionaria basada en las huevas de una especie de caracol denominada Cryptomphalus Aspersa . ¡Ojo! No en su baba, sino en los mismos huevos, que son muy ricos en Factores de Crecimiento, los que activan las células madre y producen regeneración dérmica.
  • Hace de “relleno dérmico”: Contiene un complejo patentado llamado Wharton Gel Complex® que favorece la estimulación de colágeno y elastina, y logra que la piel esté más lisa, con menos arrugas. Es decir, se muestra lo que yo llamo “jugosa”, una palabra cada vez más difícil de incluir en el diccionario cutáneo según pasan los años.
  • Unifica el tono: Si la piel se regenera es porque “se pone en marcha”, y eso significa que mejora el tono, y se reduce la acumulación de queratinocitos en el estrato córneo, así que queda como de estreno. Otra gran ventaja es que cuando la actividad celular funciona, los principios activos que se apliquen después penetran mejor. Porque esto es algo en lo que no caemos: si una piel no está “receptiva”, no merece la pena esforzarse en darle fórmulas competentes, porque no las va a aprovechar. El rostro tiene que estar limpio, renovado gracias a una exfoliación controlada, y receptivo a partir de una buena regeneración.

Propósito de enmienda superado: Así está mi piel ahora

Vaya por delante que soy muy exigente con cada producto que cae en mis manos. Pero resulta que estoy muy contenta después de un tiempo probando Endocare Cellage Day SPF 30 Prodermis. Como quería hacer las cosas bien, lo he intentado acompañar de un estilo de vida más ordenado en todos los aspectos, y ha funcionado. Mi piel está más sana, más fresca, lisa y con mejor tono. Una vez más, eficacia+constancia dan resultados.