¿Qué hago con estas manchas? por Silvia Capafons

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Cuando tenía 20 años las manchas no me parecían un problema. No hablo de las propias, porque como es de suponer, aún no tenía. Veía a mi madre quejarse de las suyas por un pasado de mucho sol y le decía, “pues ponte maquillaje y listo”; envidiaba a las chicas con pecas (sin saber que no dejan de ser manchas y que van a peor cuando son “menos chicas”); y si veía  un anuncio de un cosmético para combatirlas, la modelo siempre era tan guapa que ni me fijaba en que tuviera zonas más oscuras…un detalle sin importancia.

Unos años después dejé de tomar la píldora y me llegó el castigo por haber ignorado las discromías varias en forma de estupenda mancha en el bigote: ¡la más fea de todas! Recuerdo esos viajes a spas a los que me invitaban como periodista de belleza en sitios paradisíacos y yo tapando el labio superior con el cinturón del albornoz. Fue entonces cuando adquirí el hábito de la protección solar SPF 50, y gracias a ello en mis dos embarazos el melasma o famoso “paño de embarazada” fue sutil. Según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la causa del melasma no está clara, aunque está relacionada con la gestación o la toma de anticonceptivos; es decir, con los cambios hormonales femeninos. Así que mi relación con las hiperpigmentaciones empezó a mejorar…hasta que cumplí los 40.

La crisis (de manchas) de los 40

Entonces llegaron poco a poco y sin avisar, así en plan traicionero, otras manchitas más localizadas en la zona alta de los pómulos y alguna en la frente, que se acentúan (hablo en presente porque aunque las estoy tratando y están mejor, aquí siguen, las muy impertinentes) cada verano. Aparecieron antes incluso, porque yo corro habitualmente y al aire libre, y aunque no salga jamás sin protegerme de la radiación solar, el sudor actúa como una lupa. ¿Y qué pasó? Pues que ya no me parecieron tan insignificantes. Unidas a las arruguitas y a unos poros que antes estaban bien cerraditos y ya no tanto, las manchas son muy feas, esa es la verdad. Así que llevo desde entonces manos a la obra e intento ser “de libro” para combatirlas. Os cuento lo que estoy haciendo, y que a mi me funciona:

  1. Siempre, siempre, siempre, salgo de casa con protección solar SPF 50, y si practico running y voy a estar más de dos horas al aire libre, la reaplico incluso en invierno. También me cuido de la radiación desde dentro con fotoprotección oral, empiezo en cuanto empieza la primavera. Me ayuda a defenderme de una manera más segura y también más eficaz.
  2. Nunca descuido mis manos. Ojo con esta zona que se nos olvida y está expuesta continuamente: también necesita protección solar, ¿os habéis fijado en la de lentigos que salen con los años?
  3. De mañana aplico productos antioxidantes con Vitamina C. Es la reina para una piel con mejor textura, luminosa, y (esto es menos conocido) también para tratar las manchas.
  4. De noche elijo retinoides. Si hubiera un naufragio en un barco cargado de cremas, salvaría sin dudarlo a los cosméticos con retinol, los de Vitamina C y los protectores solares. El retinol me chifla como activo antiedad a todos los niveles, pero es que además estoy descubriendo su poder despigmentante.

Mi experiencia con la cosmética anti-manchas

Hasta hace poco era escasa si hablamos de productos específicos. Confieso que la culpa es de cierta pereza para incorporarlos a mi rutina de belleza y porque las texturas de los que probé previamente no me gustaban: notaba que secaban mi piel. En cambio llevo ya tiempo usando cosméticos con retinol: no me gustan todos, porque algunos me sensibilizan la piel demasiado o “me pelan” en momentos en los que me viene fatal.  Hace un año empecé a utilizar el Serum Booster Discrom Control de Neoretin (lo combino con otro retinol más potente una vez por semana de Zo Skin Health llamado Avanced Radical Night Repair), que tiene una tecnología con retinol, RetinSphere, capaz de renovar las capas superficiales de la piel mejorando su textura, y también difumina las manchas igualando el tono de la piel: he ido notando el cambio, y ahora que se han lanzado Neoretin Ultra Emulsión como despigmentante intensivo y Neoretin Transition Cream como tratamiento de mantenimiento, voy a seguir con la línea; destacaría la concentración superior de retinol de ULTRA (0,5%) con respecto al Serum Booster Fluid, y que incluye ácido tranexámico al 2%, un agente despigmentante que a la vez previene que aparezcan manchas nuevas. Es pronto para valorar estos dos nuevos productos, pero he empezado a utilizar esta última y ya he descubierto algo ya de entrada después de un par de semanas: tolero mejor los retinoides. Es decir, tengo, lo que ahora se llama, “una piel retinizada”, y esto es fundamental para ir acostumbrándola a recibir un activo tan S.O.S. Además, me ha convencido por un plus en su fórmula: protege frente a las polución gracias a su tecnología EDAFENCE, y esto es fundamental, porque recientes estudios han confirmado que la contaminación de las ciudades además de asfixiar la piel, empeoran las manchas y las arrugas. ¡Ah, y la además no siento la piel reseca!

S.O.S. virus: ¡Niños, a defenderse! por Silvia Capafons

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Lo confieso: no he vacunado a mis hijas de la gripe este año. Me siento un poco mala madre. Yo estaba tan pancha, tirando del mito (ahora ya sé que lo es) de que no sirve de nada porque las cepas cambian y es imposible saber cuáles atacarán cada invierno, hasta que me lo aclaró el Dr. Fernando García-Sala, presidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) el otro día. Fue en el encuentro que organizó Cantabria Labs con periodistas de salud para hablar de las infecciones respiratorias en los pequeños, al que asistí para informarme como profesional y también para hacer una entrevista al pediatra que pronto podréis ver por aquí. Y yo, que pensé que era casi una enciclopedia en el tema después de una hija y media con problemas respiratorios (la media es la pequeña, que se pone mala pero no tanto), me di cuenta de que tenía mucho que aprender.

Os cuento.

Daniela, mi hija mayor, está a punto de cumplir diez años. Últimamente se enferma “como un niño normal”, pero esto ha costado alrededor de 6 años en los que las bronquiolitis de repetición, las visitas en plena noche a urgencias y los ingresos han sido una constante en su vida. Fuéramos a pasar el día a algún sitio, de vacaciones, en invierno y hasta en verano, en mi bolso no faltaba el salbutamol y la budesonida, el apiretal y el puff, (los papás de niños con este tipo de problemas me entenderán) o la cámara de aerosoles. Y por la mañana, el zumo recién exprimido cargadito de vitamina C, para reforzar las defensas. Tuvo que pasar el tiempo para que progresivamente los virus fueran espaciando su fijación con ella; pero hubo algo que en esos años nunca le faltó: la vacuna de la gripe. Ni la del rotavirus. Ni ninguna otra. ¡Qué bien hice, según contó el Dr. García-Sala!
Y qué regular con la pequeña, que como no ha sido un caso drástico, y encima es segunda, a veces me olvido de vacunas y exprimidores.

Virus que pululan “al acecho”

Según el presidente de la SEPEAP en invierno los virus que más afectan a los niños en edad escolar son los de la gripe y el rotavirus, que puede derivar en una bronquiolitis (cuidado con el virus respiratorio sincitial, las lía gordas). “Frente a la gripe existen dos tipos de vacunas, la más efectiva es la tetravalente que solo está financiada en cuatro comunidades autónomas, y después está la trivalente, que protege, aunque de manera menos efectiva. Esta vacuna es fundamental para evitar cuadros agudos; también es recomendable la del rotavirus, otro de los virus peligrosos en esta época. Y ojo con la bronquiolitis en los más pequeños, que puede complicarse”, añadió.

Así dan la cara

Mocos, fiebre, dificultad respiratoria, tos… son algunos de los síntomas de los procesos víricos respiratorios a los que yo les puse un piso… y decidieron quedarse a vivir con la mayor. El problema es que cuando no hay bacterias, no se receta antibiótico porque no es efectivo y entonces, una vez hacen su aparición, hay que tirar de paciencia, antitérmicos, buena ventilación y mucho agua, según contó García-Sala. Doy fe.

Prevención, la clave

Si hay un frente desde el que se puede atacar, es el de la prevención, y en ello insistió el experto. Empieza desde que nacen con la lactancia materna. Para alguien como yo, autónoma y con horarios imposibles, esa tarea fue hercúlea, pero conseguí al menos llevarla a cabo los primeros meses, entre reportajes, viajes y saca-leches. El resto las he cumplido a rajatabla: la imprescindible vacunación, el lavado de manos constante (no ganábamos para jabón), el reposo los días en los que están malitos para no contagiar a otros niños, nada de malos humos (tabaco, fuera) y el consumo de frutas y verduras para cargarles bien de antioxidantes. Quien tenga hijos sabe que esto último cuesta, a menos que tengas peques que se vuelvan locos con los vegetales, las peras y los kiwis. Pero esto, desgraciadamente, poco ocurre, por eso yo me las ingeniaba con los zumos naturales y los muñecos “happy” con boca de mandarina y ojos de plátano; eso sí, en cuanto les ponía el pelo verde-payaso gracias al brócoli o blanco con coliflor (Daniela, este es tu abuelito, o tu abuelita), era un fracaso.

Entonces no conocía Inmunoferon. Hace poco se ha lanzado la versión Jarabe Junior como complemento alimenticio y mis hijas llevan tomándolo desde octubre. El siguiente paso ha sido subirlo a los armarios altos porque sabe rico, a naranja, y la pequeña me pedía repetir, pero tengo que decir que este año Daniela no se ha puesto mala aún y Noa poco más allá de algún constipado. Lógicamente, hay que prevenir a todos los niveles, pero reforzar su sistema inmune es parte del éxito. Como explicó María Cuñat, directora de marketing médico del laboratorio, “Inmunoferon existe desde los años 80. Según hemos avanzado en el conocimiento del sistema inmune hemos conocido mejor cómo influye la AM3 en los mecanismos de defensa”. AM3 es una tecnología patentada basada en Glucomanano y proteína de soja que ahora está más concentrada y que añade própolis, Equinácea, vitamina C y D, “que ayuda a normalizar el sistema inmune”, terminó de contar María Cuñat.

Y tú, ¿cómo previenes los virus respiratorios en tus hijos?

Yo, Cleopatra: fan de los hidroxiácidos

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A mi me gusta el chocolate negro, porque me da energía. A mi piel lo que le encantan son los hidroxiácidos, y ya si afinamos, la nueva generación de polihidroxiácidos, porque le dan muchas más cosas: luminosidad, hidratación, estimulación del colágeno. Y le quitan otras: manchas, arrugas, o flacidez. ¿Qué activos cosméticos existen que hagan tanto?

No soy nada original, lo sé. Cleopatra se bañaba en leche de burra porque sin saberlo tenía ácido láctico, y hace 200 años las damas de la corte francesa utilizaban vino añejo para mejorar el aspecto de su rostro, que tiene ácido tartárico gracias a las uvas. Algo menos agreste y con más fundamento: en la década de los 70 se descubrió el mecanismo de acción de los alfahidroxiácidos (AHA´s), que son los que he nombrado y otros más: el glicólico de la caña de azúcar, que es el top de la primera generación de AHA´s, y el málico, que se saca de las manzanas.

¿Por qué me gustan los alfahidroxiácidos?

Tengo que confesar que de entrada, cuando empecé a cuidar mi piel en serio pasada la adolescencia y escuché hablar de ellos me daban miedo; eso de “ácido” no me sonaba bien. Tuve que adentrarme en mi profesión como periodista de belleza para saber que son naturales, porque se trata de moléculas extraídas de frutas y alimentos, y que hacen maravillas en las pieles muy fotoenvejecidas, en las que tienen acné, manchas y en las que están hiperqueratinizadas (engrosadas) porque como he comentado antes, tienen múltiples beneficios a todos los niveles: exfoliantes, renovadoras, hidratantes y potenciadoras (consiguen que los activos que apliquemos en los productos siguientes penetren más); y al contrario de lo que pensaba antes de probarlos, no sensibilizan la piel (siempre que sepas qué fórmulas usar) y no hay estudio que haya demostrado la más mínima toxicidad. Y ahora, mi experiencia: a eso de los 20 mi piel se resistió a entrar en la edad adulta y tuve una racha de acné de tipo hormonal que me dejó como recuerdo unas buenas marcas; una amiga me habló de Neostrata y de su Gel Forte Salicílico a base de ácido salicílico y glicólico ; fue lo único que me las quitó, y además me afinó mucho el poro, me dio luminosidad… me pareció la bomba. Unos cuantos años después probé la gama Resurface, también con glicólico, aquí ya no tenía granitos pero tampoco una piel unificada, porque empezaba a notar las primeras manchitas, arruguitas y falta de luz por estrés.

¿Cómo actúan los AHA´s en la piel?

  • En la epidermis, la capa más superficial: eliminan la capa de los corneocitos que está más engrosada, y actúan sobre la queratinización porque forman una nueva capa córnea más fina y flexible.
  • En la dermis, la capa más profunda: consiguen que los fibroblastos funcionen mejor porque favorecen la síntesis de colágeno y de ácido hialurónico. Y gracias a esto aumenta la densidad de la piel, disminuyen las arrugas y cicatrices y la piel está más “turgente”.

De los alfahidroxiácidos (AHAs) a los Polihidroxiácidos (PHAs)

Pero no todos los hidroxiácidos son iguales ni han nacido al mismo tiempo. Existen diferentes generaciones, y progresivamente son más inteligentes y más respetuosas con las pieles sensibles, que hoy pueden utilizarlos sin problema. ¿Habéis oído hablar de los Polihidroxiácidos?

Segunda generación: Polihidroxiácidos (PHA)

Si en la primera el glicólico era el rey, en esta segunda generación de alfa-hidroxiácidos, o más concretamente de polihidroxiácidos, el número uno es la gluconolactona. Gracias a ella las pieles sensibles pueden disfrutar de las maravillas de los AHA´s sin resentirse. Tienen una estructura química parecida a los AHA´s, pero son menos irritantes; actúan como hidratantes, como antioxidantes y refuerzan la barrera cutánea. ¿Y qué es la gluconolactona? Un componente natural de la piel que se obtiene por la oxidación de la glucosa del maíz; al ser una molécula más grande que los AHA´s tradicionales, penetra de forma más gradual, y por eso irrita menos. Aquí puedo hablaros de Skin Active Tri-Therapy Lifting Serum de Neostrata, que llevo usando un tiempo y que además de tensar la piel hace que la note más hidratada y jugosa, porque incluye ácido hialurónico de bajo peso molecular.

Y a ti, ¿te gustan los hidroxiácidos?

Enganchada al efecto Loop, por Silvia Capafons

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Cuando oí hablar del Efecto Loop en cosmética pensé por asociación en guitarras eléctricas y en amplificadores multi-efectos, y no vi la relación. Me sonaba parecido a otro efecto del momento, el Efecto Wow, ya sabéis: esa forma onomatopéyica de decir que una experiencia ha sido la bomba. Pensé en su traducción literal: bucle, y me despistó aún más si cabe. Entonces me fui a la “biblia de tendencias”, Instagram, y puse el hashtag #efectoloop. Así fue como di con las ampollas Endocare C. Las tenía en casa porque son las que más utilizo, pero no había reparado en que allí, en la caja, estaba escrito. Así descubrí el verdadero sentido del Efecto Loop: de la misma forma que un amplificador tiene bucle de efectos de sonido, una fórmula cosmética bien trabajada puede tener lo propio en cuestión de piel y conseguir diversos resultados en cadena.

De Endocare C he probado toda la línea y me gusta entera, según el momento: las Oil Free me encantan en verano (las prefiero con proteoglicanos), y las nuevas con SPF 30 son perfectas para el resto del año, porque no hace falta ponerse aparte el protector solar. En ese momento tenía a punto de empezar las C 20 y me dispuse a sentir la “experiencia Loop”. Y esto fue lo que descubrí:

  • El efecto Loop se produce por la acción en cadena que provocan los factores de crecimiento SCA. Dicho así suena a chino, pero viene a decir que la tecnología de Endocare C a base de factores de crecimiento activa la piel y genera un efecto multiplicador (aquí está el bucle) porque actúa en las diferentes capas de la piel, reactivando las células y generando nuevos factores de crecimiento. Resulta que estos factores juegan un papel fundamental en la regeneración cutánea, y al combinarse con la vitamina C pura y estabilizada y los proteoglicanos consiguen tres acciones muy potentes: regeneran, iluminan y evitan la oxidación. Yo incluyo una cuarta que he notado con los proteoglicanos: hidratan mucho, y el resultado se mantiene todo el día.
  • La piel te cambia en un momento. Puedo vivir al borde del estrés máximo por el día y de noche acudir a un evento tirando de Efecto Loop, porque se que no voy a tener que usar tanto maquillaje, ya que ese cuádruple beneficio va a velar por mi cutis hasta que me vaya a dormir.
  • Es perfecto para las Navidades. Justo por esa capacidad de aportar buena cara al momento y que dure, la tecnología con efecto Loop es ideal para empalmar oficina con cena o evento festivo.
  • Resultados a corto… ¡y largo plazo! Hay ampollas y ampollas. Muchas tienen básicamente un efecto flash, pero a mi me gusta que “traten”. Es decir, que vayan más allá de dejarme la cara bonita unas horas. Un buen Efecto Loop actúa en todas las capas de la piel, así que trabaja a todos los niveles.
  • Es un producto muy rentable. Dura, y dura. Lo es porque consigue muchos beneficios en un solo producto y porque no es necesaria mucha cantidad: en una aplicación a veces uso un tercio de la ampolla, otras en las que me esmero más en cuello y escote, media. Y si la cierras bien, la fórmula permanece intacta hasta 7 días, que es mucho.
  • El escote gana mucho. Si soy sincera reconoceré que en invierno me olvido del escote a la hora de aplicar mis cremas, porque está tapado y me da frio solo de pensar en descubrirlo. Pero llevo alrededor de un año poniendo mi ampolla de Vitamina C con efecto Loop en esa zona y tengo que decir que la piel está mejor, y se han difuminado las líneas verticales (aún finas, pero ahí están).
  • Efecto Loop sí es Efecto Wow. Pues resulta que al final sí lo es, porque el Loop lleva al Wow… ya me entendéis.

¿Las habéis probado? ¿Me contáis vuestra experiencia?

6 Mitos sobre la caída capilar, por Silvia Capafons

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El otro día me preguntaba mi hija de 9 años si el pelo se caía porque era como las hojas de los árboles en otoño; había visto en la tele un anuncio de un champú para tal cuestión. Mi pequeña sabiondilla no hizo más que confirmarme que la lógica de los niños es siempre la mejor. Como periodista de belleza y salud y como portadora de un cabello terriblemente fino, soy consciente de que hay épocas muy puñeteras para él: son letales los cambios de estación, sobre todo octubre y noviembre, aunque la primavera también se las trae.

El tema me ha dado qué pensar, así que voy a exponer 6 mitos sobre la caída capilar que van a aliviar a más de un@ y que sí están respaldados por dermatólogos:

  • Lavarse el pelo a menudo favorece la caída.

Hacerlo a menudo NO favorece que se desprendan más pelos. Como deportista y mujer (si tienes el pelo largo sabes de qué hablo), conozco mil triquiñuelas para no tener que lavar el pelo cada vez que sudo después de hacer ejercicio: que si un champú seco (a mi me deja el cuero cabelludo y las raíces como si me hubiera echado un saco de harina por encima), que si coleta (ay, ¡recoger el pelo sucio y húmedo es peor!), que si planchar las puntas para que no se note tanto (es como recalentar una paella del día antes, que en el momento está pasable pero al enfriarse se queda apelmazada)…dejemos los apaños sin sentido. Porque como explica la Academia Española de Dermatología, el cabello que cae con los lavados está previamente dañado o enfermo. “Ese pelo que cae al lavarlo también lo haría al peinarlo o con el roce de la almohada”, me contó una vez el doctor José Carlos Moreno, Catedrático de Dermatología.

  • Si tienes el pelo graso, ahorra champú.

Más de lo mismo. En un congreso fuera de Madrid lo hablé con la dermatóloga Lola Conejo-Mir, porque otra periodista y colega quería ir a las sesiones perfecta, pero no sabía cómo librarse de la sensación de grasa capilar y no estaba dispuesta a lavarse la melena cada mañana en el hotel “por no acostumbrar al pelo”. Lola me dijo que la cantidad de grasa que produce cada persona está determinada hormonalmente y no exclusivamente por la cantidad de veces que lavamos la cabellera. “Si el pelo se engrasa frecuentemente habrá que lavarlo ídem, y sino, espaciar los lavados, no hay más norma”, me dijo. Apuntado lo tengo, porque me sirvió para elaborar una nota de prensa, ya que por aquel entonces formaba parte del gabinete de comunicación de la asociación de dermatólogos.

  • El cepillo es el demonio.

Todo lo contrario: Cepillar la melena a diario favorece el masaje y el aumento de la microcirculación sanguínea, así que coge fuerza. ¿O pensabas que la sofisticada escena de esas divas en batín de raso sentadas frente al tocador cepillo en mano era un simple gesto estético en las películas? Eso sí, el cepillo debe ser de cerdas naturales y suaves.

  • El brushing va a dejarte cuatro pelos.

No. A menos que abuses de él con tirones (podrías producir alopecia por tracción) y a temperaturas altas (que alteraran el ciclo natural de cada cabello), utilizar planchas y secadores empeorará la calidad de la fibra y la deshidratará, pero no va a producir alopecia.  Y lo mismo ocurre con lacas y productos de styling. Según el dermatólogo experto en tricología Sergio Vañó, “el uso de gominas, lacas, champús o tintes no produce más caída”.

  • Cortar el pelo lo vuelve más fuerte.

Soy consciente de que más de una va a celebrar esta revelación y probablemente deje de odiar profundamente a su peluquero, casi siempre de “tijera fácil”: no va a hacer que crezca más fuerte. Otra cosa es que ópticamente lo parezca, porque quede igualado a la altura de las puntas, ya que no todos los cabellos consiguen alcanzar el mismo objetivo de longitud.

  • Usar sombreros asfixia el pelo.

Ya puedes disimular un “bad hair day” con un sombrerito mono o coleta y gorra si vas de sport, porque el pelo no respira ni se ahoga: recibe inervación por la raíz.

Lo que sí ayuda para frenar la caída capilar:

Una vez sabido que podemos relajarnos con muchos gestos diarios para poder mantener la melena en su sitio, pongámonos serios (ahora sí toca) con algunos consejos que los mismos dermatólogos recomiendan. Y son:

  • Comer bien.

Toca hacer acopio de alimentos ricos en vitaminas C, E y D, zinc, hierro y Omega 3. La época nos lo pone fácil: naranjas, mandarinas, kiwis, frutos rojos, pimientos, legumbres, carne y pescado azul.

  • Dormir mejor.

Más allá del humor, habrás notado que la piel está peor cuando no descansas bien, ¿verdad? Pues al pelo le pasa lo mismo. Además, si dormimos mal sufrimos más estrés, y este dispara el cortisol, que afina el folículo piloso.

  • Evitar abusar de las coletas y peinados muy tirantes.

Seguramente estilicen los rasgos y queden divinos, pero pueden producir alopecia por tracción. Por no hablar del dolor de cabeza que dejan…

  • Tomar un complemento alimenticio específico para el tipo de alopecia.

La mayoría de los que hay en el mercado no son especializados y suelen estar compuestos por vitaminas, minerales y oligoelementos que refuerzan la raíz en cualquier circunstancia. Pero hay novedades y buenas noticias para quienes pueden culpar a padres/abuelos de su caída capilar: ya existen las primeras y contrastadas fórmulas dirigidas a la alopecia hereditaria. El pionero es Iraltone Aga de Cantabria Labs, que ahora saca su versión Plus, y os cuento porqué. Además de biotina (vitamina B7), zinc, cobre y cistina, todos ellos fundamentales para reforzar la raíz, incorpora Vitamina D y dos ingredientes que han demostrado científicamente actuar sobre la caída capilar crónica severa: Serenoa repens (pertenece a la familia de las palmeras y se utiliza con fines medicinales) y una planta herbácea llamada Cucurbita pepo (aceite de semilla de calabaza).

  • Ve al dermatólogo.

Si es de tipo androgenético, el dermatólogo te recomendará qué tratamiento seguir: hay medicamentos que pueden aplicarse vía tópica (en el cuero cabelludo), como el minoxidil, fármacos androgénicos (finasterida), microinyecciones de dutasterida, plasma rico en plaquetas y otros complementarios como el láser de baja potencia o la mesoterapia combinada.

5 Verdades sobre el retinol, por Silvia Capafons

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Cada vez que una amiga me pregunta “¿qué cremas me compro?”, pienso…”ya está aquí la pregunta del millón”. Siendo periodista de belleza, mi entorno da por sentado que tengo la respuesta universal, y que además es una sola. Así que, después del consabido “pues depende de tu tipo de piel, de las necesidades de cada momento y bla, bla, bla”, añado el trío de activos que para mi son imprescindibles y que sé que funciona en casi todos los casos, con sus variantes y distintas concentraciones: retinol, antioxidantes y protección solar. De los antioxidantes (y de la fotoprotección) ya os he hablado en otras ocasiones, pero no del retinol, del que solo puedo decir maravillas.

Sí, el retinol en todas sus modalidades, siempre derivados de la vitamina A, es el mayor activo antiedad conocido hasta la fecha y reconocido por la comunidad científica: disminuye las arrugas, difumina las manchas, renueva la piel, la regenera, le aporta luz, cierra los poros….la joya de la corona cosmética. Peeeeeeerooooo…¿Qué fórmula utilizo, cuándo y cómo? ¿Descanso o sigo? ¿Me irritará la piel?

Voy a intentar dar respuestas después de hablar con muchos dermatólogos largo y tendido sobre el tema:

1. Ácido retinoico, retinol, retinoato…mil y una formas de los retinoides.

Ácido retinoico, retinol, retinoato…todos los retinoides cruzan la barrera cutánea activando unos receptores de las células para evitar el envejecimiento; según me contó una vez Isabel Aldanondo, Jefa de Dermatología del Hospital Quirón San José en Madrid, de todos los retinoides el ácido retinoico es la forma activa de la vitamina A, aunque a la vez puede producir irritación. Por su parte, el retinol se transforma en nuestra piel en ácido retinoico y es el menos irritante, y el retinoato funciona como un ácido retinoico, pero sin enrojecer.

2. Si tienes la piel sensible, también puedes utilizar retinoides.

Sí, es una buenísima noticia para todos los cutis que tienden a enrojecerse y a picar y que antes solo se atrevían a mirar los derivados del retinol en el estante de la farmacia. Hoy en día existen productos con esta maravilla de activo y son perfectamente tolerados por esas pieles reactivas; eso sí, tiene que prescribirse de la forma adecuada. En España, la concentración más baja que se comercializa de ácido retinoico es al 0,025%, pero pueden hacerse fórmulas magistrales con menor concentración. De todas formas, las pieles sensibles se acaban acostumbrando al retinol más potente, y llega un momento en que la sensibilidad y la descamación desaparecen.

3. No es un ingrediente solo para la noche.

Hasta hace poco se creía que sí. Pero según se ha comprobado la culpa era de que quien lo aplicaba de día salía a la calle a pleno sol sin fotoprotección, y por eso sufría quemaduras. Hoy se sabe que no hay problema si utilizamos la cantidad adecuada y después nuestra protección. De hecho la industria cosmética se ha apiadado de las pieles que necesitan un empujón extra a la hora de renovarse a todos los niveles y han creado productos que incorporan retinol o ácido retinoico junto a una alta protección solar, nunca menor de 50. Lo que sí hay que tener cuidado es con la luz, porque es verdad que descompone la fórmula de cualquier retinoide, por eso esta viene en envases opacos.

A mi me gusta mucho el Serum Booster Neoretin Discrom Control, con tecnología RetinSphere a base de retinoato, un derivado del ácido retinoico que ha sido modificado para no producir irritación. Lo aplico de noche, pero también existe la versión de día en gel crema y con SPF 50, que voy a empezar a probar en breve (ya os contaré).

4. No hay que hacer parones.

Otra antigua creencia que desechar: no se puede utilizar de forma continuada. ¡Al contrario! Usar el precursor de la vitamina A unos meses y “descansar” otros solo supone perder los efectos continuados. Es como apuntarse al gimnasio tres meses y dejarlo otros tres: lo de vivir de las rentas, a la hora de cuidarse, como que no.

Uno de mis top es Ossential Advanced Radical Night Repair de Zo Skin Health (solo a la venta en clínicas) que me recomendó la dermatóloga Cristina Eguren en su consulta. Fue ella quien me descubrió la fantástica línea de cosmética médica desarrollada por el prestigioso dermatólogo Zein Obagi en Beverly Hills, y me explicó que el secreto es su alta concentración de retinol, activo de avalada eficacia antiedad. Yo lo aplico varias noches a la semana, según la recomendación de la Dra. Eguren, y noto resultados desde las primeras semanas.

5. No solo funciona contra las arrugas.

De todos los activos antiedad es mi número uno porque difumina las arrugas, sí, pero también las manchas, porque inhibe la producción de melanina; y regenera la piel desde dentro, así que mejora su textura y cierra los poros. Yo, para empezar el otoño, no concibo mi rutina cosmética sin retinoide, porque vuelvo de las vacaciones con todo el pack.

Ahora te preguntarás si todo es tan maravilloso como parece. Te diré que si tengo que ponerle algún “pero” a los retinoides es que al principio la piel se nota un poco seca y tirante, pero es un efecto necesario para resetearla desde dentro, y dura poco. En mi experiencia, al cabo de un mes de utilizarlos la piel está luminosa, unificada, más lisa y saludable.

Eso sí, te recomiendo que consultes con el dermatólogo antes de decantarte por una fórmula o una concentración, sin duda es quien mejor podrá asesorarte.

¿Y tú, has probado el retinol o sus derivados?

Mi querida vitamina C: Te necesito en mi piel, por Silvia Capafons

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Querida Vitamina C: Hoy voy a escribirte para agradecerte todo lo que le das a mi piel. Si tuviera que serle fiel a un solo activo, ese serías tú. Si solo pudiera escoger un producto cosmético (aparte del indiscutible protector solar, claro está), te elegiría a ti en todas tus versiones posibles: cremas, sueros, mascarillas… pero sobre todo, en ampollas. Y te voy a contar porqué.

piel despues del verano

Mi piel, a la vuelta de vacaciones: S.O.S

Empezaré contándote, mi querida Vitamina C, porqué te necesito tanto. Lo hago todo el año, pero en este momento de la rentrée, sin ti no soy nadie. Llego de la playa con la piel seca, con manchas, con más arruguitas de las que tenía y falta de elasticidad y brillo. Cuando me siento optimista pienso en lo mal que escogí el espejo de mi casa, ¡qué mal iluminado!, en la playa eso no pasaba. Luego me doy cuenta de que un poco sí, pero que junto al mar la piel brilla más y que apenas me miraba en él; total, el descanso tiene que serlo para todo, hasta para bajar la guardia con el perfecto estado de revista y aparcar el maquillaje, la plancha, el secador y el esmalte de uñas. ¡Qué liberación! Lo que sí hago en verano es limpiar mi piel día y noche, aplicar de día vitaminas antioxidantes seguidas de mi protección solar, e hidratar por la noche con sueros ricos en Vitamina B5 o ácido hialurónico. En cambio es llegar a la ciudad, y la piel pierde todo su lustre. Así que sí, vuelvo a ti, aunque en realidad, nunca te he abandonado.

¿Qué me aportáis, ampollas de vitamina C?

Y dejo de dirigirme a ti en segunda persona para no apabullarte.

En realidad, los beneficios de la vitamina C en la piel son muchísimos, si empiezo no termino. Lo más importante es que es un potente antioxidante que previene los radicales libres generados por el sol, la contaminación o el estrés. En el organismo tenemos de forma natural antioxidantes, pero no son suficientes para luchar contra esos radicales libres, sobre todo en momentos en los que en el caso de la piel, se ve sometida a las agresiones que he comentado. Entre los beneficios de la vitamina C está la formación de nuevo colágeno, y eso le da esa elasticidad al cutis y le ayuda a recuperar firmeza. También unifica el tono y aporta luminosidad.

La vitamina estrella puede presentarse de mil maneras: en crema, en suero, en mascarilla, en limpiadora, y sobre todo, en ampollas para el rostro, mis favoritas. Voy a centrarme en ellas, en las ampollas de vitamina C: para la cara son perfectas porque mantienen la pureza del activo, que de por sí es muy inestable.

¿Todas las ampollas de vitamina C son iguales?

En absoluto. Y una puede volverse loca en la farmacia ante tanta oferta, pero no todas tienen la misma concentración y efectividad. El problema con esta vitamina es que es muy inestable, y para que sea activa debe formularse en un medio que no se altere ni se oxide. Por eso las ampollas de Vitamina C son tan buena idea, porque solo están en contacto con el aire cuando se abren para ser usadas. Además es importante que la textura se adapte a cada piel: algunas marcas, como Endocare, tienen varias opciones: para pieles secas, las C 20 combinan un 20% de Vitamina C pura y estabilizada (que es una muy alta concentración) con proteoglicanos, y luego están las Oil Free (con y sin proteoglicanos), para mixtas y grasas. Proteoglicanos: ¿la palabreja te suena, pero no sabes qué son? Se trata de proteínas y polisacáridos que están en la dermis y la epidermis, que hidratan y producen un efecto flash de tensión. Así que yo, que tengo la piel a veces normal y a veces seca, combino las ampollas para la cara Oil Free con proteoglicanos, con las C 20 también con proteoglicanos.

vitamina C Silvia Capafons

¿Cuándo utilizo las ampollas de vitamina C?

Ya lo he dicho: todo el año. Pero me pongo especialmente cabezota cuando necesito cuidados excepcionales: a la vuelta del verano, en momentos puntuales de estrés, o cuando quiero un tratamiento intensivo de choque.

¿Cómo utilizo las ampollas para la cara de vitamina C?

Vienen con un aplicador/dosificador para abrirlas sin hacerte daño, porque ojo, si no lo utilizas te puedes cortar. Una vez abiertas y después de la limpieza se extiende media ampolla en rostro, cuello y escote, con toquecitos y evitando el contorno de los ojos. Espero un minutito y después aplico o bien crema, si creo que la necesito, o bien el protector solar directamente. La otra mitad puede guardarse con el tapón que traen y utilizarse en las siguientes 24 h para no perder efectividad.

¿La vitamina C mancha la piel?

No, eso es un tópico. La Vitamina C, sea en ampollas, crema o suero no produce manchas, todo lo contrario, ayuda a unificar el tono, porque este antioxidante hace de regenerador celular y actúa sobre la melanina. Eso sí, por la mañana no hay que olvidarse de aplicar después el protector solar.

¿Os cuento mi secreto más top?

Tssss….Esos días en los que creo que mi piel pide a gritos una dosis extra, o los fines de semana que estoy más free, después de la media ampolla de Vitamina C me vengo arriba y aplico una mascarilla que contenga más de mi activo favorito junto a otros que la enriquezcan y dejan la piel más luminosa. Es mi momento “mimos”, y lo disfruto. Una de mis favoritas es Endocare-C Peel, que combina la C con otros antioxidantes, como la Vitamina E y el Resveratrol, Pro-retinol (el rey de la regeneración), y ácido hialurónico (mi favorito para hidratar). Es de tipo peel off, y crea una película que después se retira tirando de manera suave.

Y tú, ¿utilizas Vitamina C en el rostro? ¿Prefieres las ampollas, el suero o la crema?

Cosmética de noche para levantarse con buena cara, por Silvia Capafons

Cosmetica Noche

A los 20 una podía pasar una mala noche (o una muy buena), y levantarse incluso con una cara radiante sin más esfuerzo que limpiar la piel, aplicar agua fría y algún contorno reductor de bolsas y ojeras. Una década después, ya no. La razón es simple: la noche es el momento favorito de la piel para regenerarse, y si la privamos del sueño necesario (entre 8 y 9 horas, según cada uno), le estamos quitando la posibilidad de reponerse bien. Según vamos cumpliendo años, cada vez tiene que trabajar más, porque la máquina empieza a ir más despacio. Un estudio de la Academia Americana de las Ciencias confirma que descansar un máximo de 6 horas durante una semana altera nada menos que hasta 700 genes. Claro que no siempre es posible cumplir objetivos: trabajo, niños, casa, cenas…por eso es básico escoger la mejor cosmética de noche para levantarse con buena cara, y por supuesto, complementarla con la de día más eficaz. Os cuento lo que le ocurre a la piel por la noche, después de todo el día luchando contra factores ambientales, y cómo utilizar los activos top para tener buena cara.

¿Qué le ocurre a la piel durante el día?

A menos que vivas en una burbuja, seguramente tu piel reciba una buena dosis de contaminación, de radiación solar y de estrés: yo voy bien surtida de los tres. Todo eso genera radicales libres, y las células cutáneas se defienden como pueden, sobre todo intentando evitar la oxidación.

medioambiente

¿Qué activos necesita la piel de día?

Básicamente antioxidantes, y los reyes son la Vitamina C y la Vitamina E, perfectos para combatir esos enemigos medio ambientales que se empeñan en apagar la piel y añadir manchas, arrugas, sensibilidad y sequedad. Hay que aplicar estos activos con la piel bien limpia (una máxima útil como “pre” a cualquier cosmético), y después de extenderlos, seguir con una protección solar alta, que también haga de escudo contra la radiación UV.

¿Qué hace la piel mientras duermes?

Cuando se hace de noche, de forma natural se activa la función reparadora, y la piel está más receptiva que nunca. Es más, hay unas horas en las que la regeneración funciona al máximo y “exprime” los principios activos: son las Golden Hours, entre las 23.00 y las 2.00 am. ¿Qué ocurre cuando dormimos poco? Que baja la síntesis de proteínas, y eso disminuye la regeneración celular.

 ¿Cuáles son los mejores cosméticos de noche?

Hasta hace poco las cremas faciales de noche se limitaban a nutrir. Es más, nos referíamos a ellas como “las nutritivas”, ¿verdad?. Pero a la piel le hace falta mucho más que eso, porque como hemos dicho tiene que reponerse del ataque medioambiental, y además, cada una es un mundo en cuanto a necesidades; vamos, que no todas piden un extra de lípidos. Y por eso llegó hace escasos años el boom de las Sleeping Cream, esos productos no necesariamente en crema (a menudo en gel, hidratante pero ligero; o en mascarilla), y de los sueros de acción nocturna: quedaba claro que cuidarse de noche no era una cuestión de texturas pesadas, sino de ingredientes adecuados.

Si nos centramos en la función de una crema de noche, os diré que es la de complementar esa regeneración que le darían esas fantásticas y a veces inalcanzables 8 horas de sueño. Y el cutis necesita un buen complejo antiedad con proaminoácidos, principios hidratantes como el Ácido Hialurónico, factores de crecimiento, antioxidantes y retinol, el rey antiedad capaz de renovar la piel, difuminar arrugas, controlar las manchas e inducir la síntesis de colágeno y  elastina.

De noche me cuesta arañar más de 7 horas en horizontal y no perdono una buena crema capaz de reparar la dermis a nivel celular, estimular la síntesis de colágeno para combatir la pérdida de firmeza, redensificar e hidratar a fondo. He empezado a utilizar Neostrata Dermal Replenishment y tiene todo lo que hace falta: aminoácidos hidratantes, moléculas que reducen las arrugas y engrosan la piel, y antioxidantes anti-radicales libres.

cuello

Ah! Y no nos olvidemos del cuello y el escote, porque están tan expuestos casi como la cara (más yo, que salgo a correr y no precisamente de cuello vuelto) y si no los cuidamos bien se convierten en auténticos chivatos de la edad que nos marca el carné de identidad. Pero como su piel es aún más fina, necesitan productos específicos que estimulen el colágeno, así como antioxidantes que combatan los contaminantes y difuminen las manchitas que salen sobre todo por culpa del sol. Mi top es la Crema Reafirmante Cuello y Escote también de Neostrata. Incluye mi querida Vitamina E, pro-aminoácidos y moléculas que activan la elasticidad. La aplico desde el sujetador hasta el cuello, en movimientos ascendentes y hacia los laterales.

¿Y tú, qué rutina de noche sigues?

8 Retos de la protección solar en niños, por Silvia Capafons

8 retos Proteccion Solar

Soy madre. Eso significa que tengo hijas de carne y hueso, y no muñecas que se dejan poner y quitar los trajecitos cuando a una le parece, o echar cremitas sin más, y así podría seguir con el resto de cuidados cotidianos. Si quedaba alguna duda la despejé cuando llevé a mi primogénita a la playa por primera vez, con tanta ilusión como estrés tan solo dos minutos después: Ya habían pasado los primeros meses en los que no deben recibir exposición directa del sol, era última hora de la tarde y aún así, sabía que tenía que extremar precauciones, así que metí en la bolsa el fotoprotector pediátrico (mineral, como debe ser cuando son pequeñitos), el gorro, la camiseta y hasta las gafitas de sol. Incluso me hacía ilusión tanta parafernalia…hasta que me di un buen baño, pero de realidad: qué ardua tarea la de aplicar el fotoprotector a un niño, qué difícil que aguante el gorrito más de 2 segundos, y de las gafas, ni hablamos. Pero de todo se aprende, y ya con la segunda, me he sacado el máster oficial.

Voy a contaros cuáles son para mi los 8 retos de la protección solar en los niños, y mis trucos para conseguir que su piel esté a salvo y no se queme.

1. Que se pongan el fotoprotector antes de salir de casa.

Ley de Murphy: Cuando vas a hacerlo ya se han vestido. Es la única circunstancia en la que ocurre, pero así es. Así que toca pacientemente desvestirlos, aplicar el protector solar 20 minutos antes de bajar a la playa o piscina, y ponerles la ropa otra vez. Esperar que ellos sean conscientes de los riesgos del sol es esperar mucho, así que me lo tomo como una fase más de todo el ritual “pre”, y después de dos o tres veces, ellos también. Como peinarse o lavarse los dientes, vaya. 

2. Extenderlo en toda la piel y no “donde pille”.

Un niño quieto es casi una incongruencia, pero en movimiento la tarea de extender el fotoprotector se complica. Yo tengo mi truco, que no es otro que la “maniobra de distracción”: mientras se lo pongo les cuento un plan chulo o algo divertido (dormidos lo he probado y no funciona). Así puedo extenderlo bien, sin olvidarme de cada rincón, incluidas las orejas, los labios, las axilas, el dorso y las plantas de las manos y los pies…esas zonas que se nos olvidan siempre y que se queman con facilidad.

3. Poner la cantidad necesaria.

No es suficiente con poner un flus y pensar que así cubrimos el expediente, hay que extender aproximadamente 2 gr/cm2. Pero como no suelo llevar una báscula portátil, tiro de la otra referencia: una porción equivale a una cucharadita por cada zona corporal en un adulto, y en el caso de los niños, algo menos. Lo importante es que estén cubiertos al completo.

4. Reaplicar cada baño o cada dos horas.

Pensarás: ¿Y cómo, si según sale se vuelve a meter sin que me de tiempo a abrir el tapón? Es cuestión de aplicarlo antes, dejar que se bañe y cuando salga, con la piel seca, extender otra vez el fotoprotector pediátrico. ¿Tu pequeñ@ no se baña hoy por algún extraño motivo o porque está pachucho? Igualmente hay que reaplicarlo, en este caso a las dos horas.

5. Que le guste la textura y no le parezca pringosa.

“Mamá, es pegajoso”. Es una de las afirmaciones más comunes ante el binomio niño-fotoprotector. Pero por suerte, hoy en día, incluso los fotoprotectores pediátricos tienen texturas mucho más agradables y fáciles de extender. Eso sí, antes de los 3 años se recomienda utilizar filtros minerales.

6. Que se pongan gorro, gafas y bajo la sombrilla.

Confieso que esto no lo he conseguido todavía, pero no cejo en el empeño. Este año prometo comprar gorras que les molen, y dejar atrás las de Bob Esponja para la mayor, que tiene ya 9 años, y lo mismo era este un motivo de peso para su negativa. Con las gafas, ídem, siempre con cristales homologados por la CE, y también camisetas con SPF. Respecto a la sombrilla: es innegociable, entre baño y baño, a cubierto.

7. Que sigan una alimentación rica en antioxidantes para protegerse mejor y quemarse menos…o tomen fotoprotección oral específica.

Es mencionar el brócoli, los pimientos y las zanahorias y ponerme mala cara las dos. Estos productos contribuyen a que la piel esté más preparada para defenderse de la radiación UV, pero harían falta cantidades imposibles de conseguir en la mesa con mis hijas. Aquí la solución es mucho más fácil: la fotoprotección oral para niños, novedad de este año que ha lanzado Heliocare con el nombre 360º Junior Oral Sticks. Tiene la tecnología Fernblock basada en el extracto del helecho Polypodium leucotomos, que ha demostrado aumentar la resistencia de la piel frente a la quemadura solar y reparar los daños que el sol produce en la piel. No necesita tomarse con agua y es eficaz desde la primera toma, así que es perfecto para tomar media hora antes de ir a la piscina, las semanas de campamento o un finde antes de un partido de fútbol. Además viene en sobrecitos granulados sabor naranja y les encanta.

8. Ser capaz de no abalanzarme con el fotoprotector sobre un niño “sin”.

Me cuesta horrores contenerme, de eso dan fe mi marido y mis hijas. Yo es ver un niño sin crema y empezar a temblarme el párpado. Antes o después le acabo diciendo al padre o madre educadamente si quiere del nuestro, ante lo que he recibido todo tipo de respuestas, algunas para olvidar. Seguramente ese papá o  mamá no sabe que la piel tiene memoria y que el 80% del daño solar se produce antes de los 18 años, así que me queda claro que los periodistas tenemos que seguir haciendo hincapié. Y sí, os lo he contado con humor, lo que no quita que al sol me lo tome como lo que es: un aliado magnífico si sabemos relacionarnos con él, o nuestro peor enemigo si no nos protegemos (y sobre todo a nuestros hijos) siguiendo estas normas básicas y aplicando un poco de sentido común.

¿Qué puedo hacer para preparar mi piel para estas vacaciones?

Prepara Piel Vacaciones

Por la periodista Silvia Capafons

Con el verano y la piel pasa como con todo: cuando nos queremos dar cuenta irrumpe el sol a lo loco y con todas las ganas, que son parecidas a las nuestras, pero no a las de nuestro cutis, al que le pilla sin verlas venir. ¿Cómo me puedo adelantar?

  • Antes, un buen peeling. Ojo, que no nos pille el toro: un peeling capaz de eliminar las células muertas y de regenerar la piel desde dentro es un buen regalo que yo decido hacerle a mi rostro en la antesala veraniega, pero tiene que ser antes de que llegue el sol. Como no me gusta pelarme, suelo elegir los de tipo superficial a base de antioxidantes que mejoren su textura y color, estimulen la síntesis de colágeno y me ayuden a fabricar ácido hialurónico. Según cómo esté mi piel, hago una, dos o tres sesiones.
  • Comer a todo color. La dieta, que sea rica en antioxidantes, porque junto a la fotoprotección oral en cápsulas va a contribuir a reforzar las defensas cutáneas y a que mi bronceado sea más bonito y duradero. Mucho gazpacho natural, ensaladas con tomate, zanahoria y pimientos; y desayunos con smoothie bowls, que están tan de moda y encuentro riquísimos, en los que incluyo frutos rojos o acai.
  • Reforzar mi piel desde dentro con fotoprotección oral. ¿Sabías que aunque utilicemos todos los días un buen fotoprotector y con el FPS adecuado a menudo lo hacemos mal? O no repetimos con la suficiente asiduidad, o nos dejamos zonas sin cubrir. Por eso, y porque a la piel le hace falta un refuerzo extra, es importante la nutricosmética a base de buenos antioxidantes. Por ejemplo, para prepararnos antes de que llegue el verano, o al comienzo, o si hacemos deporte al aire libre, tenemos un fototipo claro, sensibilidad o una piel con manchas y fotoenvejecida; es decir, prácticamente siempre. Y lo mejor es que no cuesta nada: basta con tomar la/s cápsula/s en el momento que indique el prospecto y listo.
  • Utilizar productos con FPS alto, de 50, que combatan todo el espectro de radiación solar: la ultravioleta A y B, la luz visible y la infrarroja. La UVB es responsable de las quemaduras y el eritema, son los daños “que vemos”. Pero el resto de efectos de la radiación solar se ven a largo plazo: los UVA producen el envejecimiento, la bajada de defensas e incluso el cáncer de piel, la radiación visible causa arrugas, manchas y hasta alergias, y la infrarroja penetra en profundidad y degrada el colágeno, así que favorece las arrugas profundas.

Cuando hablamos del fotoprotector no vale cualquier producto, tiene que cumplir unos requisitos: debe tener una combinación de filtros de calidad, un buen complejo antioxidante capaz de neutralizar los radicales libres y de reparar el daño producido en el ADN celular, y una textura que se adapte a mi piel. Eso de no utilizar un producto de protección alta porque la piel queda blanca ha pasado a la historia: hoy en día hay cremas, geles, sprays, fluidos y hasta textura mousse o airgel, y en muchos de ellos el acabado es invisible. También existe la opción “color” para la cara, un buen truco “de camuflaje” cuando no está en su mejor día. A  mi me convence la tecnología Fernblock de Heliocare, porque tiene una acción antioxidante muy potente gracias al extracto de Polypodium leucotomos, un helecho de Ámerica Central que al pasar de la vida acuática a la terrestre desarrolló unos increíbles mecanismos de defensa y reparación frente al sol.

  • No olvidarme del contorno de los ojos y de los labios. Es cuestión de escoger un producto que no escueza cerca de los ojos, que se absorba bien y que no sepa mal. Yo, como practico el running, llevo esto a rajatabla, porque el sudor provoca que el protector pueda entrar en los ojos y porque hace un efecto lupa, aumentando los riesgos. Eso sí, cuando corro prefiero las fórmulas sin color, esas las dejo para el momento “asfalto”.
  • Elegir texturas ligeras cuando la piel es grasa o con tendencia al acné, para no estimular las glándulas sebáceas. Sigo el blog de una dermatóloga de California llamada Cynthia Bailey, que explica cómo con el calor, las bacterias que causan el acné proliferan, y los granitos, una vez curados, pueden dejar marcas si no utilizamos la protección solar adecuada. ¿La tuya es seca? No dejes de hidratarla y protegerla, el verano puede ser bueno para ti. En caso de que sea sensible tienes que decantarte por fórmulas hipoalergénicas y específicas.
  • Plantarle cara a la contaminación, que cuando se acerca el verano aumenta. Sí, nos encanta que luzca el sol, pero esa falta de lluvia se traduce en contaminación. Es decir, más polución, y eso además de ser tremendo para tus pulmones lo es para tu piel, porque genera cantidad de radicales libres. Por suerte, la industria cosmética ha hecho los deberes y ya ofrece sueros o cremas que incluyen una tecnología antioxidante y reparadora, con activos como la vitamina C o el ácido ferúlico.
  • Contrarrestar el cloro, hidratando antes y después. A mi tez la piscina no le pilla en un renuncio, porque sino la siento tan tirante que no puedo ni sonreír con normalidad. Así que esa misma mañana, en mi rutina habitual, hidrato en profundidad, y al volver por la tarde, limpio para equilibrar ese pH tan alterado por el cloro y para restaurar la barrera hidrolipídica: para eso me doy a activos humectantes, como el ácido hialurónico, la urea, la glicerina, los ácidos grasos o los lípidos.

Ahora ya sí, el sol no me puede pillar desprevenida.