¿Cómo nos protegemos del Sol? 8 claves

Nos protegemos del sol


Del sol nos protegemos cada vez un poquito mejor, pero aún hay muchísimo que mejorar, sobre todo en el caso de los jóvenes y de los hombres. Es la principal conclusión que saco del Informe Heliocare “Buenos hábitos al sol y de fotoprotección” 2017-2018 que el laboratorio farmacéutico Cantabria Labs acaba de presentar a los medios de comunicación. En positivo, pero sin bajar la guardia.


Confieso que fui a la rueda de prensa del pasado 22 de marzo pensando que me lo sabía casi todo, error desgraciadamente habitual entre periodistas.

Suena pedante y quizá lo sea, pero a mi favor diré que ya el año pasado Heliocare lanzó datos reveladores al respecto y que cada año escribo y hablo hasta la saciedad del tema en revistas, post y vídeos varios.

Menos mal que de capacidad de sorprenderme ando bien, porque lo hice, y mucho, al escuchar cómo vamos evolucionando los españoles respecto al conocimiento sobre la radiación solar y cómo nos comportamos mujeres y hombres a diferentes edades. Aquí os cuento lo que más me impactó en 8 claves.

1. Podemos ver el sol en tiempo real.

Mi hombre del tiempo favorito, Roberto Brasero, abrió el evento y nos contó que podemos saber cómo está el sol cada día con datos casi a tiempo real: a los 7 minutos nuestro planeta se ha hecho eco de todas sus particularidades. También advirtió de los peligros de la radiación todo el año, y confesó que en la sección meteorológica de los informativos, aunque advierten especialmente de la radiación UV (la más peligrosa) desde junio, no lo hacen a diario porque en televisión sería muy repetitivo. Razón no le falta, pero da qué pensar: corresponderá a otros espacios y otros medios que los periodistas sigamos concienciando, porque según lo que se nos contó después, más vale que sigamos poniéndonos las pilas para prevenir no ya el 90% del envejecimiento (sí, lo causa el sol), sino el cáncer de piel: el 90% de los casos está relacionado con la exposición solar, dice la Skin Cancer Foundation y, aquí un dato removedor de conciencias: cada hora muere una persona de melanoma.

2. El sol es cada vez más intenso y perjudicial, pero se sigue relacionando bronceado con salud y belleza.

No quiero ser alarmista, solo precavida; pero seguimos diciendo a quien se pone moreno “qué buen color tienes”. El otro día le propuse un fin de semana en Berlín a una amiga a la que tengo por culta y cabal. Su respuesta fue: “Yo solo viajo donde pueda ponerme morena”. ¿Cómo? Resulta que según la encuesta de Heliocare, 7 de cada 10 asocia el bronceado con salud y belleza, y el 57% son menores de 25 años. Mi amiga pasa de 40, pero lo sigue pensando. Si la razón para achicharrarse al sol sin límite es tener buen tono, ¿no será más lógico partir de una piel fotoprotegida, sana y bonita, sin manchas, arrugas o sequedad (regalitos del astro rey) y después aplicar un producto con color? Puede ser un fotoprotector que incorpore el tono deseado, una BB Cream, un maquillaje al uso… Sí, al retirarlo volvemos a nuestra naturaleza, pero al irse el bronceado ocurrirá igual y encima habremos acumulado todo el elenco de problemas cutáneos mencionados mas el riesgo de un cáncer. A mi, desde luego, me compensa tirar de fotoprotector.

3. El 40% se ha quemado.

4 de cada 10 tiene presente que ha sufrido quemaduras solares graves alguna vez. Cuando yo era pequeña, la única crema que usaba bajo el sol era una hidratante sin fotoprotección, y cuando al final del día no podía ni rozarme con la ropa, entonces mi madre me echaba varias capas de After Sun convencida de seguir un protocolo de libro. La pobre a día de hoy embadurna a mis hijas con litros de FPS, a ver si purga así su pecado. No era la única, claro está. Por eso cuando pienso que antes de los 18 años ya tenemos acumulado el 23% del daño solar, como explicó María Cuñat, directora de marketing de Cantabria Labs, intento compensar siendo la más aplicada conmigo y con las niñas a partir de ahora; ojalá hubiera protectores con carácter retroactivo, pero creo que no se han inventado todavía.

4. Hay que utilizar el fotoprotector todos los días.

Y no solo en verano o cuando hacemos actividades al aire libre. ¿Acaso no nos da el sol en cualquier momento del año al andar por la calle, conduciendo o sentados en una terracita? Hay cosméticos que incorporan un FPS, pero si no son específicamente fotoprotectores, no suelen pasar de factor 15, así que lo ideal es utilizar el tratamiento adecuado para nuestro tipo de piel y seguir con un fotoprotector 50+ con o sin color, al gusto. ¿Qué te queda la cara pegajosa o blanquecina? Esa excusa valía hace años, pero ya no: los hay en leche o gel, de tacto seco para piel grasa, invisibles para quien tema el efecto máscara, con diversos tonos si quieres pasar del make up… Ojo, jóvenes, porque el 80% utilizáis un FPS bajo o directamente ni lo oléis, y el futuro, aunque parece que no, llega pronto. Papás y mamás, anotemos tarea urgente de concienciación y empecemos por dar ejemplo.

5. Mejor nos ponemos el fotoprotector en casa, pero antes de salir.

Existe la idea de que hay que aplicarlo 20 minutos antes, y claro, es un engorro, porque a ver quién es el perfecto que mientras recoge el desayuno, pone bañadores a la tropa y mete bocadillos en la bolsa mira el reloj en plan cuenta atrás para embadurnar a diestro y siniestro. Aquí María Vitale, directora médica del laboratorio español, tranquiliza conciencias: “Basta con ponerlo antes de salir, porque 5 minutos son suficientes para que los filtros solares hagan efecto”. Vamos, que podemos olvidarnos del cronómetro, basta con aplicarlo en el último momento. Otra ventaja: El producto, en casa, no sufre cambios de temperatura y luz, así que se conserva mejor.

6. Las mujeres nos protegemos más.

Vale, no nos sorprende, somos más aplicadas entre los 26 y 55 años, nuestro FPS de cabecera es 50+ y somos las más concienciadas a la hora de re-aplicarlo. Porque de poco vale extenderlo y olvidarse: hay que repetir cada dos horas, después de cada baño o si hemos sudado mucho. ¿No hacemos lo propio con la barra de labios o el bálsamo cada 2 por 3? Pues esto es lo mismo. Lo curioso es que nosotras seamos las más responsables cuando los hombres tienen más riesgo de desarrollar un melanoma: 1 de cada 27, frente a 1 de cada 42 mujeres. El peligro para ellos está, sobre todo entre los 15 y los 39 años: tienen un 55% más de probabilidades de morir por melanoma que las mujeres.

7. Sabemos que unos malos hábitos frente al sol nos pueden llevar al cáncer de piel, pero no nos aplicamos el cuento.

¿Es eso posible? Lo es. El 97% dice saber las consecuencias, pero ni utiliza el FPS adecuado, ni lo reaplica, ni conoce o consume la fotoprotección oral, un complemento fantástico al FPS que prepara la piel y permite que combata mejor los daños solares.

8. El fotoprotector debe ser de amplio espectro.

No basta con mirar el numerito SPF. Este indica la protección de la radiación ultravioleta, la más dañina, pero también hay que resguardarse de lo nocivo de los infrarrojos y la luz visible, así que hay que buscar productos de amplia cobertura. Tan fácil como mirar la etiqueta. ¿Una referencia? Por ejemplo mirar si cuentan con la Tecnología Fernblock® que protege, neutraliza y repara frente a las radiaciones conocidas.

Porqué elijo las ampollas de Vitamina C

Ampollas Vitamina C

De pequeña dormía con un burrito. Quería ese, no otro, porque era el único con el que descansaba a pierna suelta. En realidad me pasa con todo: Si algo me convence es por algo, y raro es que deje de hacerlo así, por las buenas. Descubrí las ampollas de Vitamina C hace la tira, creo que cuando supe lo que significaba la palabra estrés.

Empezaba a trabajar en esto del periodismo y lo compaginaba con algún curso: no recuerdo que consiguiera dormir más de 6 horas cada noche, y mi piel empezó a notarlo; ni me acercaba a los 30 y estaba deshidratada, sin gracia, con ojeras, manchitas… hecha un asco. Y como siempre es una vecina la descubridora de cremas, potingues y dietas, a mi la mía (aún no me había especializado en belleza) me habló de las ampollas de Vitamina C y de cómo le habían cambiado la vida. A mi la vida no me la cambiaron, pero la piel sí, y para muchísimo mejor.

Desde entonces hago “curas “de dos meses varias veces al año, y si la noto rebelde las uso a diario sin descansos.

Ya no duermo con mi burrito de peluche, pero sigo con mis ampollas de vitamina C.

La Vitamina C debe estar bien formulada

Es cierto que existen mil y un activos que prometen una piel de escándalo, luminosa y radiante, pero yo no he encontrado otro mejor que la vitamina C, y no soy la única, porque cuenta con muy buen respaldo científico y es uno de los básicos de cualquier dermatólogo y experto en piel. Pero, aunque la adoro en todas sus versiones, es en ampollas como más me gusta, porque conserva sus propiedades como ningún otro formato.

Ojo, porque no todo producto con el reclamo “Vitamina C”, contiene la cantidad necesaria y está formulado para conservarla de forma correcta, porque es el ingrediente cosmético más inestable que hay y se oxida.

Por qué elijo la vitamina C como mi activo top

Voy a contar primero porqué elijo esta vitamina para mi piel cada mañana:

  • En primavera, porque prepara mi piel. La vitamina C combate los radicales libres generados por el sol, así que cuando se acerca el buen tiempo preparo mi rostro con una cura de este ingrediente, y trato de tomar más alimentos que la contengan: frutas rojas, cítricos, pimiento, brócoli, etc. También empiezo con un buen complemento nutricional que la contenga, junto a otros antioxidantes complementarios.
  • Antes de irme a la playa, como procedimiento de choque. En los momentos previos a las vacaciones, las ampollas de vitamina C terminan de poner mi piel a punto y me ayudan a contrarrestar los daños cutáneos del estrés de última hora: siempre hay reportajes, vídeos y post que dejar cerrados.
  • Con la rentrée, para reparar. Seguro que te suena: Es llegar del verano, alejarse del mar y notar cómo la piel se reseca y el brillo se va. Pues bien, aquí la Vitamina C no va a devolverte los días de dolce far niente, pero sí la recuperará de los estragos solares.
  • En invierno, para combatir el frío y el viento. Porque unas temperaturas bajo mínimos junto al aire invernal debilitan la barrera cutánea y dejan la cara bajo mínimos.
  • En momentos BBD, para un efecto flash. Bodas, bautizos, comuniones, Navidades, fiestas diversas…Puedo cambiar de maquillaje y de ropa, pero nunca de activo ni de formato antes de un evento: Piel bien limpia, ampolla de Vitamina C seguida del tratamiento que esté usando en ese momento y protección solar, imprescindible.

¿Todas las vitaminas C son iguales?

No lo son, y el porqué hay que buscarlo en lo inestable que resulta, como os decía. Tiene que formularse en un medio que no se altere, y al abrir el envase, utilizarlo pronto o tener un sistema de cierre apropiado, porque sino se oxida. También comentaba a mi me gusta el formato ampolla porque conserva las propiedades de la Vitamina C intactas, y no es fácil.

Productos buenos hay unos cuantos, pero yo descubrí las ampollas de Endocare años ha, y cuando probé las Oil Free con proteoglicanos me enamoré definitivamente, no me extraña que hayan ganado este año los Premios Belleza T de Telva. Al contrario de lo que puedas pensar, no son solo para piel grasa, porque la mía es mixta y son las que mejor me van en determinados momentos, aunque confieso que las combino con las específicas para pieles secas si la noto más deshidratada de lo habitual.

Los proteoglicanos son lo que rematan la fórmula, sin duda: hidratan, iluminan y combaten la oxidación; también contienen SCA®,  factores de crecimiento de la secreción del Cryptomphalus Aspersa, que es una especie de caracol que la produce cuando está en situaciones de “alarma biológica”: no es lo que la gente entiende por baba de caracol, ojo; esta secreción tiene un poder regenerador y antioxidante espectacular. Además las ampollas son cómodas de usar, porque tienen un aplicador para romperlas y un capuchón para que se conserven en condiciones varios días.

¿Cómo utilizo las ampollas de Vitamina C?

  1. Limpio bien mi cara por la mañana.
  2. Abro la ampolla con el aplicador específico, utilizo 1/3 del total aproximadamente y cierro enseguida con el capuchón.
  3. Distribuyo bien en cara, cuello y escote evitando el contorno de los ojos, sin arrastrar y a pequeños toques, con las palmas de las manos.
  4. Espero 1 minuto para que la fórmula se absorba, y después sigo con mi crema de tratamiento (que cambio según necesidades).
  5. Otro minuto después aplico la protección solar.

Acné adulto, ¿Otra vez aquí?

Acne Adultos

Quién más, quien menos ha tenido algún grano en la adolescencia; esas inoportunas protuberancias rojizas visibles a kilómetros que en algún momento incluso se infectaban, supuraban y…no sigo. Confieso que por culpa del acné dejé en alguna ocasión de salir de fiesta o quedar con un chico, al más puro estilo del youtuber Alberto TM en los #acnedramas de Cantabria Labs. Sí, lo hice. Llámame superficial, pero no me ocurrió nada que no le sucediera al 80% de los chavales entre los 12 y los 18 años, como revela la Academia Española de Dermatología. Solo fue esporádico, pero ahí estuvo. Por suerte a los pocos años pude olvidarme de granitos e imperfecciones…hasta que rebasé los 30.

Se supone que estaba en una época vital equilibrada, con un trabajo, vida de pareja y amistades estables. Pero ahí estaban otra vez: en lugar de extenderse por toda la cara, como sucede en esos años caóticos, ahora a mis granos les daba por plantarse en la zona inferior de mi cara, alrededor de la boca y cerca de la mandíbula. Vaya suerte la mía, pertenecer a ese 11-12% de mujeres que padecen acné adulto; mis hormonas estaban sembradas, sí. ¿Y se puede saber porqué? Pues no. Así de claro, no.

La explicación científica de porqué a los dichosos granos les da por aparecer cuando ya no toca no existe, o mejor dicho, no está clara. Sí hay pistas: a partir de los 30 puede ser culpa de algunas patologías hormonales (como el síndrome del ovario poliquístico, el Cushing o ciertos tumores suprarrenales o de los ovarios), y desde luego el estrés lo empeora: ¡Voilá! Yo que pensaba que por fin era una mujer serena, y resulta que el estrés no me dejaba del todo: aún no habían nacido mis hijas, trabajaba como una jabata y como buena (mejor dicho, mala) freelance cogía todas las colaboraciones en revistas que podía y más. Venga a trabajar, y venga a estresarme, y venga a darle a mis hormonas un buen baile…menudo círculo vicioso. Ya me lo dijo entonces mi amiga y dermatóloga Aurora Guerra, que es un libro abierto en materia de acné: el estrés psíquico activa la liberación de neuropéptidos que pueden mantener el acné o inhibirlo… y a mi me lo mantenían vivito y coleando. Así que resulta que un adulto con un sistema nervioso  tambaleante produce más sebo de lo normal, y si es mujer (y dale), mucho más: un 3% de hombres frente a un 12% de mujeres tienen granos bien mayorcitos.

Vale, ya tenía una pista sobre la vuelta de mi indeseable amigo de la adolescencia, y aunque sigue sin haber mucha demostración científica sobre otros culpables a estas alturas, sí la hay en general sobre las causas del acné. Además de leerlo aquí, puedes verlo en un nuevo vídeo de la serie Me Pongo en tu piel de Cantabria Labs, en el que entrevisto al dermatólogo Raúl de Lucas. Pero aquí te las describo:

Causas del acné

  1. La grasa. Es decir, la secreción sebácea. Además de la que cada uno segregue por naturaleza, si el sistema hormonal está descompensado y los andrógenos ganan la batalla, se produce más de la cuenta.
  2. La obstrucción del folículo sebáceo. Producimos grasa, y si le añadimos que el poro está obstruido aparece el grano y además se infecta y enquista. Y es que los comedones son el resultado de una queratinización anormal en la zona, donde se pueden acumular corneocitos impidiendo a la gras que salga.
  3. La bacteria Propionibacterium acnes. Forma parte de la flora que tenemos en la superficie de la tez, y puede provocar inflamación activando mecanismos inmunológicos.
  4. Comer mal, dormir peor. Es difícil dedicarse a las obligaciones diarias en cuerpo y alma y comer siempre de revista. ¿Cuántas veces por la falta de tiempo improvisamos un mal sándwich al calor del ordenador y mordisqueamos cualquier cosa entre tecla y tecla? Yo de eso se mucho, lo confieso. Así que si comes grasas saturadas, platos precocinados y bebes poco agua, estás diciendo a los granos “ancha es Castilla”. Al menos tenemos una buena noticia: podemos darle al chocolate, porque no hay razón científica que confirme que produce acné. Mejor que sea negro, porque el de tipo con leche tiene mucha grasa, y esta sí le da vidilla al problema; yo feliz, porque como siempre he confesado tengo una adicción importante, menos mal que mi favorito no baja de 85% de cacao.
  5. Una mala rutina cosmética. Aquí hay mucha confusión: Si te salen granitos no hay que lavar la cara compulsivamente ni utilizar todo el tiempo productos astringentes, porque podríamos provocar un efecto rebote. La formula está en respetar el pH natural de la piel y atacar barros y espinillas mediante una fórmula específica.

Tratamiento para el acné ¿Y ahora qué?

Como una no es adivina ni experta en la materia (por mucho reportaje que haya escrito sobre el tema), lo más inteligente es acudir siempre al dermatólogo para que diagnostique la causa del acné, sea adulto o adolescente. Yo decidí ser aplicada y fue a ver a la dra. Guerra, que me contó que existen medicamentos que controlan la grasa (se llaman antiandrógenos), otros que controlan la cornificación del folículo (queratolíticos) y otros  más que vigilan la inflamación de la infección (antibióticos). También me dijo que algunos medicamentos, como los retinoides sistémicos, son capaces de controlar todos los factores. Pero no todos los “afectados” necesitamos tomar pastillas o comprimidos, a veces basta con utilizar los productos adecuados. Depende del tipo de lesión, de la edad, el sexo y de la respuesta de cada persona, por eso hay que visitar al dermatólogo.

En mi caso sirvió con utilizar los cosméticos oportunos, por suerte.  Y además, seguí a rajatabla los buenos consejos de la especialista:

  1. Cuidar la alimentación. Frutas y verduras de base, legumbres, proteínas de calidad (adiós a tanta lata de atún), y grasas, pero de las buenas: aceite de oliva virgen, frutos secos, aguacates, etc.
  2. Reducir el estrés: Aquí no lo hice de libro porque que te digan “No te estreses” es como cuando estás indignada con algo y te sueltan “No te enfades”…Pero sí adquirí una disciplina con el running, me obligué a quedar más con mi gente y a arañarle minutos de sueño al reloj, así que mi estado nervioso fue a menos.
  3. Mejorar la higiene. No hay nada peor que tocar la cara con las manos sucias para desarrollar el acné, o incluso aplicar productos en una piel que está sucia, porque puede hacer que se transmitan bacterias. Así que me tomé en serio no solo limpiar mi rostro mañana y noche, sino también lavarme las manos antes de extender mis cremas, o atármelas antes de toquetearme los granitos cuando me invadía el aburrimiento barra desesperación frente al ordenador o el síndrome de la página en blanco (si eres periodista, sabes de qué hablo).
  4. Exfoliar de manera suave: Una vez por semana, y con un producto a base de partículas sin aristas, no agresivo, potencia la renovación celular y limpia los poros.
  5. Utilizar cosméticos con los siguientes activos: los retinoides son la base, porque promueven la renovación celular evitando que se obstruya el poro, y además tienen un gran poder para reducir la grasa. Junto a ellos, el peróxido de benzoilo, que lucha contra las bacterias, contra la producción de graa, la inflamación y la cornificación de la salida de la glándula sebácea.
  6. Los peelings químicos superficiales: Si están indicados por el dermatólogo pueden ir estupendamente, sobre todo los de ácido salicílico, porque ayudan a “destaponar” y drenar la lesión.

Bueno, Tengo que decir que no me libré del problema de hoy para mañana, y que durante mi primer embarazo a los 34 ese dichoso acné adulto se vengó de los feos que le hice en mi primera juventud y campó a sus anchas cuando le vino en gana, pero después de dar a luz todo volvió a la normalidad y mi piel decidió tranquilizarse. Han pasado unos pocos años más, y todavía hoy cuando menos me lo espero me encuentro con un  indeseable. Sigo cuidando mi piel como he comentado, y además aplico un producto específico en la zona afectada, así además de ir directa al problema, puedo tratar el resto de mi cutis como lo necesita y combatir otros problemas (arrugas, flacidez…esto es otra liga, tiempo habrá de hablar de ello). Acabo de probar Biretix Duo de Cantabria Labs, un gel anti-imperfecciones que tiene una acción exfoliante y purificante. Su tecnología es RetinSphere, una buena combinación de retinoides que ayuda a prevenir la regeneración celular, y Biopep 15, que reduce la proliferación de microorganismos; y los mantengo a raya. ¿Nunca más volverán? Pues claro que sí, es más, confieso que a estas alturas prefiero un mal grano a una buena arruga: desaparece con más facilidad y bien mirado, al menos me devuelve por momentos a esa época loca después de ser niña y antes de acumular responsabilidades. Cuestión de perspectiva

Cómo cuidar la piel sensible

Pieles sensibles

Nunca he tenido una piel especialmente sensible. De hecho, me encanta ese momento de llegar a un centro de belleza y que la esteticista te pregunte si tu cutis es reactivo a algunos activos cosméticos. Me falta tiempo para decir, “Uy, ¡qué va! Aguanta lo que le echen, así que dale”. Por la boca muere el pez. Resulta que últimamente sí tengo la piel sensible en algunos momentos. Me salen ronchas, me pica, la noto tirante…va por zonas, pero es así. Sobre todo, lo noto cuando tengo mucho estrés, o cuando hace mucho frío y entro en un sitio con calor y calefacción. Si además, en ese sitio cerrado me pongo a sudar, el resultado es criminal.

Os cuento: Hace unos días quedé con la Dra. Natalia Jiménez, dermatóloga y amiga, para entrenar en el gimnasio. Matamos dos pájaros de un tiro, porque de paso aprovechamos a grabar uno de los vídeos de Me Pongo en tu Piel en los que participo haciendo entrevistas a dermatólogos top (pronto podremos verlo). Estos vídeos, como probablemente sabréis, son para Cantabria Labs, que ¡Tengo que decirlo! En su nueva etapa con cambio de nombre, imagen, nuevas especialidades médicas incorporadas y una proyección internacional enorme, promete mucho. A lo que iba: Iba a entrevistar a Natalia hablando de la piel sensible después de darnos un palizón gimnástico, llegaba tarde, corría, y al entrar, boom: calor seco.

Me subí a la bici elíptica y al terminar, mi cara era un poema: piel sensible llevaba mi nombre. Yo, a mis cuarenta y, empiezo a formar parte de ese 65% de mujeres que declara tener rojeces en el rostro. Qué bonito. Entonces decidí empezar a cuidarla como tal, algo nuevo para mí. Y mi primera reacción fue pensar: ¡A buenas horas, mangas verdes! ¿A estas alturas me salen ronchas? Adiós a mis cremas anti-edad, tendré que limitarme a hidratar y poco más. Como periodista del sector, se que los productos para este tipo de cutis reactivo no suelen incorporar ingredientes que puedan irritar, como los hidroxiácidos, el retinol o la vitamina C. Pero resulta que somos muchas las que tenemos este problema, y la industria de la belleza se ha apiadado de nosotras.

Cantabria Labs acaba de lanzar Neostrata Serum Antiedad Antirojeces, y su nombre lo dice todo. Por un lado combate los principales signos del fotoenvejecimiento, reduce las arrugas, líneas de expresión y minimiza la apariencia de poros obteniendo una piel más lisa y suave gracias a que lleva polihidroxiácidos, ¿Sabes qué son? Activos con un mecanismo de acción similar a los alfahidroxiácidos, pero que han demostrado tener una buenísima tolerancia en las pieles sensibles, y además tienen una gran actividad antioxidante e hidratante. Por otro lado reduce las rojeces porque lleva BioCalm Complex, un conjunto de activos que actúan sobre los desencadenantes del enrojecimiento. Yo llevo usándolo varias semanas y me está yendo muy bien. Pero también he decidido ser buena y cuidar mi “recién estrenada piel sensible” como se merece en el día a día. Porque, ¿Sabéis qué es bueno para ella y qué le hace empeorar? Aquí os lo cuento.

Síntomas de la Piel Sensible

Cuando un cutis es reactivo lo sabes en el minuto uno: comienza a picar, ves las rojeces, a veces lo notas tirante y deshidratado y puedes sentir quemazón. No tiene porqué ser una piel alérgica, pero sí es más vulnerable a los ataques externos, como ahora os contaré.

¿Qué produce una piel sensible?

Causas hay varias.

  1. Medioambientales: El calor, el frío, el viento, el sol, los cambios de temperatura bruscos y la contaminación son los peores enemigos de una piel fuerte.
  2. Algunos ingredientes: Si tu piel es sensible puede que no aguantes bien los retinoicos, la vitamina C y los peelings, verdad? Incluso lavarse la cara con agua (sobre todo si es muy dura) o utilizar camisas o camisetas sintéticas pueden encenderte el rostro como una bombilla.
  3. Problemas vasculares: Si las paredes de tus vasos sanguíneos son débiles, seguramente tiendas a tener esta reactividad en la cara.
  4. Sus peores enemigos: Di no a las comidas picantes, a las grasas saturadas, al alcohol y al tabaco. Ah, y como en todo, el estrés es fatal.

¿Qué rutina cosmética debo seguir?

  1. Limpieza: Jamás te la saltes mañana y noche, pero utiliza un producto suave, por ejemplo un agua micelar, un aceite limpiador o una leche suave. Mejor no abusar de los jabones y mousses, porque pueden deshidratarte más.
  2. Hidratación y más hidratación: Salir a la calle sin una buena dosis de humectación en la cara es como salir totalmente desnuda. No digo más; así que no olvides tu crema, e incluso tu sérum, que si son específicos para rojeces, mucho mejor. Un consejo: lleva tu producto fetiche en el bolso y aplícalo cada vez que notes síntomas de tirantez o picor (y no lo dejes en el coche, porque las temperaturas extremas que suele alcanzar tanto en invierno como en verano estropearían la fórmula).
  3. Protección solar: A tu piel sensible no le gusta mucho el sol, así que jamás salgas de casa sin un SPF bien alto, es decir 50+, y preferentemente elige fotoprotección mineral, que calma las pieles sensibles. Aplícalo también en el cuello y el escote: habrás notado que tampoco se salvan.
  4. Desmaquíllate al llegar a casa: Se perfectamente qué rabia da a veces volver a casa y tener que retirarte el maquillaje, con lo mona que te ves y la pereza que entra. Pues hay que hacerlo para que la piel descanse, y extender a continuación tu crema o suero para piel sensible o hidratante.
  5. Cuidado con la exfoliación: Si tienes una piel que solo se rebela a veces, probablemente soportes bien los exfoliantes cosméticos (tanto de partículas físicas, que deben ser de grano fino, como los químicos no agresivos), pero no abuses de ellos. ¿Tu piel se enciende a la mínima? No más de una vez por semana y extendidos con un masaje muy suave.
  6. En la mesa, pórtate bien: Necesitas una barrera cutánea fuerte, así que toma mucha fruta y verdura antioxidante, pescado y frutos secos ricos en Omega 3 y grasas buenas, como el aceite de oliva o el aguacate.
  7. Evita los cambios drásticos de temperatura: Y si no puedes, al menos trata de no sudar más de la cuenta. ¿Haces deporte? Al terminar, limpia tu rostro con un producto específico, porque el agua no tiene un pH neutro y puede alterar más el cutis. Y de nuevo, hidrata.

¿Os sentís identificadas? ¿Cómo cuidáis la piel sensible vosotras?

6 Claves para estar guapa en Navidad

Silvia Capafons

Menudo reto: Estar guapa en Navidad. Justo cuando tenemos la piel como para esconderla por culpa del frío, del viento, de la contaminación que no da tregua y del estrés propio de las fechas. Porque ¿Quién no se pasa las semanas previas corriendo como pollo sin cabeza? Compras de última hora, comidas y cenas non-stop bien cargaditas de grasas saturadas y azúcares, falta de sueño… si la piel hablara está claro que nos diría de todo menos bonitas.

Llegar sana y salva a las fiestas ya es todo un reto; estar guapa y espléndida en Navidad y en los múltiples eventos de postín parece una utopía, ¿verdad?

Pues bien: no es cierto; se puede. Eso sí, la solución no pasa como quizá imagines por camuflar, sino por sanear. Me explico: Nada de esconder ojeras, piel deshidratada, poros abiertos y arruguitas marcadas bajo múltiples capas de maquillaje. Todas lo  hemos hecho, y yo la primera. Es más, puesta a sincerarme revelaré que en esas copas de tarde al salir de la redacción y sin opción de pasar por casa le he dado doble capa a la base de maquillaje que extendí por la mañana y me he quedado tan ancha. El problema, en estos casos, es que después de tantas horas con la base puesta la piel no está limpia, probablemente tenga brillos en la zona T (frente, nariz y barbilla) y le falte hidratación en otras, de forma que si le añadimos más potingues solo conseguiremos empeorar el resultado.

Lo primero para estar guapa y radiante en Navidad es tener una piel bonita y sana. Si está hidratada, luminosa, uniforme y sin poros abiertos, con el mínimo maquillaje va a seguir preciosa. Pero para ello hay que tener en cuenta los siguientes consejos. Todos ellos me los han ido dando los mejores profesionales de la piel durante mis largos años de experiencia como periodista de belleza. Y puedo asegurar que funcionan.

Limpia (bien) el rostro

Pocas cosas hay peores para la piel que no librarla de impurezas, suciedad y restos de maquillaje. No soy capaz de salir a la calle o acostarme sin haber limpiado mi cara antes con leche o aceite específico (en invierno suelo preferir las texturas untuosas) seguido religiosamente del tónico: ojo, este sin arrastrar, a golpecitos.

Aplica ampollas antioxidantes

¿Sabías que para aportar luz a una piel apagada y contrarrestar los radicales libres de la contaminación hay que utilizar activos antioxidantes? Mi favorita es la Vitamina C, que además difumina  las manchitas y pequeñas arruguitas. A veces la aplico en un suero, pero prefiero las ampollas. Me encantan las Endocare-C20 con Vitamina C Pura y proteoglicanos. En invierno escojo estas porque son perfectas para la piel seca y deshidratada como la mía, y el resto del año la versión oil-free. ¿Mi truco? Siempre extiendo una ampolla en cara, cuello y escote antes de una fiesta. Y si no me da tiempo a pasar por casa, la llevo en el neceser junto a mi kit de maquillaje y mi agua micelar, y al terminar el trabajo me limpio la cara, extiendo la ampolla y vuelvo a maquillarme. No cuesta nada y la piel queda impecable.

Hidrata y sigue con protección solar

A mi piel le hace falta un plus de hidratación estas semanas y yo se la doy cada mañana con una crema rica en factores de crecimiento, y por supuesto acabo con mi protección solar SPF  50 que proteja frente a las cuatro radiaciones, me acompaña los 365 días del año.

Retinol por la noche.

No hay otro activo igual. ¡Lo tiene todo! Renueva la piel, le da luz, disminuye las manchas, las marcas del acné y las arrugas…Es mi favorito. Como explica la Dra. María Calvo, de la Clínica Bioláser La Moraleja, “es el activo antiedad demostrado científicamente que estimula la formación de colágeno y elastina”. Yo lo aplico por la noche, pero también existe una nueva generación de derivados del retinol listos para usar de día que incluyen fotoprotección.

Ácidos despigmentantes.

Una piel uniforme es una piel bonita. En Navidad y durante todo el año, conviene utilizar ácidos despigmentantes, como el ferúlico y el kójico. Puede ser en casa, mediante cosméticos que los incluyan en una concentración menor, o en una clínica, donde serán más potentes y también más eficaces.

De día maquíllate con efecto no make-up

Ojo. A efectos de luz, vaya por delante que no es lo mismo lucirse en una comida que en una cena: Yo me recreo con el maquillaje cuando se va el sol, porque la noche “se lo come” un poco, pero de día prefiero el efecto no make up: una cara jugosa, con una base ligera, un colorete “buena cara”, un labial bonito (aprovecha esta Navidad porque se llevan intensos: cereza, rojos, teja…) y una estupenda máscara de pestañas hacen maravillas. Tampoco nos volvamos locas, lo llevemos al extremo y lo confundamos con la nueva moda de Instagram que se resume con el hashtag #Iwokeuplikethis (me he levantado así), que parte de “Mucho menos es más”…al fin y al cabo ¡Es Navidad!

Y la ocasión ideal para darle a nuestro look un toque especial. Eso sí, con una piel de escándalo. ¿Nos cuentas cómo te preparas tú?

¡S.O.S! MI PIEL NECESITA REGENERACIÓN YA!

Nuevo post de Silvia Capafons

Hay un momento del año en el que una querría ponerse un filtro perpetuo. Me refiero a la piel de la cara y a esta época a caballo entre los efectos perniciosos de la radiación solar veraniega que coletean a modo de manchas en la cara y deshidratación (y lo que queda, que por algo la piel tiene memoria), los primeros fríos que la apagan, la contaminación que oxida y los días cada vez más cortos, que se traducen en una falta de luminosidad preocupante.

A este desalentador panorama le añadimos que vamos cumpliendo años, así que la piel cada vez se recupera peor y su regeneración celular es más lenta. Total, que le hace falta algo bien potente. Una fórmula cosmética que piense de forma eficaz en el trío de ases: fotoprotección, antioxidación y reestructuración. Y reconozcámoslo: ¿Quién de vosotros aplica rigurosamente y a diario una rutina que incluya productos antioxidantes, reestructurantes y protectores del sol? Cuesta.

Las reglas de oro: comer y dormir

¿Está todo perdido? Por supuesto que no. Mientras le doy vueltas a cómo voy a pasar la prueba del algodón cosméticamente hablando, me pongo en modo optimista y pienso en que el estilo de vida también cuenta, y mucho, a la hora de regenerar el cutis. Todavía hay esperanza. Entonces hago un repaso de los últimos meses y cómo me he portado. Empezamos por la alimentación: Qué suerte tengo y qué gran labor hicieron mis padres conmigo, porque me gusta comer bien y de todo: fruta, verdura, proteínas, más grasas buenas que malas, chocolate un pelín de más, pero al menos negro… Casi estoy a punto de ponerme un happy en este punto, hasta que recuerdo que últimamente acumulo una racha de entregas de reportajes un poco loca, y que eso me ha hecho comer cualquier cosa delante del ordenador muchos días sin apenas darme cuenta. Y por cualquier cosa entiéndase sándwich-rápido-de-lo-que-sea. También caigo en que este plus laboral me ha llevado a estar como una moto, estresada y dormir más bien poco; no me queda otra: cambio el happy por el sad y me amonesto, aunque agua pasada no mueva molino. Intentaré enmendarme a partir de hoy.

Rutina cosmética: adiós oxidación, hola regeneración

Vamos con el “momento cremas”: Menos mal que me encantan, y como periodista de belleza, novedad que sale al mercado, novedad que cae en mis manos y pruebo. Menos bien que por culpa de probar tantas cosas, a veces la piel se vuelve histérica y no sabe qué tiene, qué le falta y cómo comportarse. Bueno, sí lo sabe, y es haciéndolo mal: es mirarme al espejo y ver esa falta de brillo que os decía, que las manchas que me traje de recuerdo de la playa siguen idénticas, la cara está deshidratada y rugosa y la luz brilla por su ausencia. En dos palabras, necesita regenerarse. Por eso cuando me presentaron Endocare Cellage Day SPF 30 Prodermis y me informé sobre la fórmula decidí hacer el test cada mañana y sin mezclar: resulta que por un lado activa las células madre de la propia piel y por otro incluye activos que luchan contra la oxidación y la falta de regeneración. Os cuento qué he descubierto:

  • Protección UVA27-UVB30: Una de las principales ventajas de esta crema antiedad es que equilibra la fotoprotección frente a los dos tipos de radiaciones Ultravioleta: UVB/SPF, que genera un daño más a corto plazo y con mayor energía y, UVA, radiación producida durante todo el año y con más profundidad que la anterior.

Esta característica es la que le hace única entre todas las antiedad con SFP existentes actualmente en el mercado.

  • Activa las células madre: Últimamente se habla mucho de ellas, ¿verdad? Quizá sepas que estas se activan para diferenciarse en nuevas células de estirpe cutánea. Pero con los años, esta diferenciación cada vez es más lenta y necesita un empujón extra. ¿Y sabes dónde hay un buen filón? En IFC-®-CAF. Es una tecnología revolucionaria basada en las huevas de una especie de caracol denominada Cryptomphalus Aspersa . ¡Ojo! No en su baba, sino en los mismos huevos, que son muy ricos en Factores de Crecimiento, los que activan las células madre y producen regeneración dérmica.
  • Hace de “relleno dérmico”: Contiene un complejo patentado llamado Wharton Gel Complex® que favorece la estimulación de colágeno y elastina, y logra que la piel esté más lisa, con menos arrugas. Es decir, se muestra lo que yo llamo “jugosa”, una palabra cada vez más difícil de incluir en el diccionario cutáneo según pasan los años.
  • Unifica el tono: Si la piel se regenera es porque “se pone en marcha”, y eso significa que mejora el tono, y se reduce la acumulación de queratinocitos en el estrato córneo, así que queda como de estreno. Otra gran ventaja es que cuando la actividad celular funciona, los principios activos que se apliquen después penetran mejor. Porque esto es algo en lo que no caemos: si una piel no está “receptiva”, no merece la pena esforzarse en darle fórmulas competentes, porque no las va a aprovechar. El rostro tiene que estar limpio, renovado gracias a una exfoliación controlada, y receptivo a partir de una buena regeneración.

Propósito de enmienda superado: Así está mi piel ahora

Vaya por delante que soy muy exigente con cada producto que cae en mis manos. Pero resulta que estoy muy contenta después de un tiempo probando Endocare Cellage Day SPF 30 Prodermis. Como quería hacer las cosas bien, lo he intentado acompañar de un estilo de vida más ordenado en todos los aspectos, y ha funcionado. Mi piel está más sana, más fresca, lisa y con mejor tono. Una vez más, eficacia+constancia dan resultados.

Fotoprotección y Maquillaje Cushion por Silvia Capafons

Silvia Capafons

A estas alturas tod@s sabemos que tenemos que proteger la piel de los rayos solares los 365 días del año. Pero a veces, utilizar el suero, la crema, el protector solar y el maquillaje es un engorro. Por eso fui un poco más feliz cuando se lanzaron las primeras bases de color con SPF. ¿El problema? Muchas solo incorporan un factor 15: insuficiente, porque salimos a la calle, nos paramos bajo el sol a charlar, a hablar por teléfono o a sentarnos en una terraza, y conducimos sin ser conscientes de que la radiación atraviesa el cristal, como ha publicado la Academia Americana de Dermatología. Después llegaron las bases compactas con protección alta de 50, y vi la luz… son las que he usado hasta ahora, combinándolas con cremas con color, bb creams…según el momento y el estado de mi piel.

… y llegó el “cushion”

Hace un par de años llegó de Corea un nuevo tipo de maquillaje, y la mayoría de periodistas de belleza fuimos las primeras en rendirnos a sus encantos: el formato cushion o cojín. Se trata de una esponja porosa que contiene el producto, y un aplicador en forma de almohadilla para aplicarlo; al presionar el aplicador sobre la esponja, se absorbe la cantidad justa de producto (este paso lo puedes repetir tantas veces como quieras hasta obtener el resultado que quieres), y por eso la cara no queda saturada de maquillaje, ni cuarteada. Por no hablar de que si se nos cae al suelo, lo recogemos y listo porque el contenido no se vuelca ni se rompe. También es muy higiénico, porque no hace falta usar las manos (reconozcámoslo, no siempre las lavamos a conciencia antes de maquillarnos) y la almohadilla tiene efectos antimicrobianos, basta con limpiarla regularmente. Así que sí, cuando llegaron las bases cushion me emocioné.

Peeeero… seguíamos teniendo que añadir después el fotoprotector solar, y la textura resultante de la mezcla no era la que yo quería. Así he ido dando tumbos (y me consta que no soy la única en el sector de la belleza, y lo mismo entre mis amigas) hasta que he probado Heliocare 360º Color Cushion Compact. Esta base de Industrial Farmacéutica Cantabria (IFC) es el primer fotoprotector dermatológico con color en formato cushion. Es decir, mantiene a raya la radiación al completo, cuida la piel (es el principal objetivo de Heliocare), y tiene el color y la textura que mejor se adapta a cada piel.

Voy a enumerar lo que me ha enamorado de esta base “top”.

 

Heliocare 360º Color Cushion Compact

Ventajas de Heliocare 360º Color Cushion Compact  

  1. Protección solar segura. Mantiene la piel a salvo de los UVA, UVB, HeVis (radiación visible, de origen natural, como la luz azul que proviene del sol, o la artificial de los móviles y ordenadores), e IR-A (infrarrojos), es decir, a diferencia de otros maquillajes, actúa como un verdadero fotoprotector de amplio espectro y es 50+. Está formulado con la tecnología Fernblock que incorpora ácido ferúlico, un potente antioxidante con mucha capacidad para absorber los rayos UV; al combinarse con Vitaminas C y E se duplica su capacidad protectora y la piel está más luminosa y homogénea. Ya lo he dicho muchas veces, soy fan incondicional de la vitamina C.
  2. Repara el ADN y regenera: A esta tecnología Fernblock le añade ácido cafeico para neutralizar con su acción antioxidante los radicales libres, reparar el ADN y ayudar al cutis a que se regenere.
  3. Su textura se funde con la piel. Nada de acabados pesados, con esa sensación de que la piel no respira y de que, es más, tenemos dos pieles, la nuestra y la creada por ese make up. La de Heliocare se funde completamente, porque por un lado, al ser cushion no permite excesos ya que se absorbe la cantidad “a la carta” que cada una necesita; es decir, tiene todos los beneficios de una fórmula fluida combinada con la comodidad de un maquillaje compacto; y por otro lado es Oil Free (y no comedogénica), ideal para todo tipo de pieles: tranquilas las mixtas y secas, porque no reseca nada y la piel queda jugosa.
  4. El tono se adapta al cutis. Hay dos: beige y bronze, y ambos quedan muy naturales. Yo elijo el bronze a la vuelta del verano, porque aunque mi tono es medio, este se funde totalmente con el mío.
  5. La piel queda “al modo asiático”: Ya he dicho que los fondos cushion vienen de Corea. Y a las coreanas les pierde lucir la tez ultraperfecta. Heliocare 360º Color Cushion Compact unifica el tono, minimiza las líneas de expresión y reduce la apariencia de los poros.
  6. Es un maquillaje “sin”: Sin alcohol, sin parabenos, sin octocrileno. Es decir, muy natural en su composición.
  7. Huele a verano. ¿A que has pensado esto de algunos protectores solares, cosméticos y fragancias, y te ha dado un cierto subidón? Pues esta base a mi me huele a frutas de verano como el albaricoque, pero de manera sutil; es de los mejores aromas que he probado.
  8. Podemos utilizarlo todo el año. Estaba cansada de tener el maquillaje de invierno y el de verano, según texturas y tonos, o en función del spf. Ya está. Como he dicho, el tono se adapta al propio, y su spf 50+ nos da el margen necesario para poder hacer vida al aire libre. ¿Que vamos a estar más tiempo del previsto outdoor? Reaplicamos y listo, es ideal para el bolso. ¡No pesa nada y tiene espejito!

 

¿Os animáis a probarlo?

“Recuperar la luminosidad de la piel: objetivo para la rentrée”

"Recuperar la luminosidad de la piel: objetivo para la rentrée"

Amosto: Amor al agosto. Es el hashtag del verano, y es que es difícil no verle el lado bueno al mar, a la montaña, al aire libre, y sobre todo, al tiempo ídem. Estamos más relajados, más contentos, y hasta más guapos. Eso, hasta la rentrée: es pisar suelo urbano y desaparecer el buen tono para encontrarse con una piel sin gracia, apagada, con arrugas más marcadas y manchas a tutiplén. ¿Se puede recuperar la luminosidad? Por supuesto. El secreto está en las cuatro C: Cosmética basada en activos de calidad, constancia, comida (rica en determinados nutrientes), y costumbres (buenas). Voy a intentar explicarme.

-. Cosmética basada en activos de calidad.

, porque una sigue las normas, pero en algún momento, reconozcámoslo, se relaja: aplicar un fotoprotector alto cada dos horas o después de cada chapuzón, vivir pegada al sombrero de turno y las gafas de sol (estamos de suerte, porque las tendencias apuestan por el pack) y evitar las horas centrales del día. Incluso siendo buena, buenísima, la radiación encuentra cómo hacer de las suyas. Y por eso nuestra piel necesita recuperar la luminosidad que hemos perdido, primero con una buena exfoliación de las capas superficiales (está la opción de exfoliantes con partículas físicas, de arrastre, y los químicos, a partir de ácidos de frutas o alfahidroxiácidos).

Después, ya con la piel libre de células muertas, es el momento de regalarle fórmulas con Vitaminas C y E: ambas son antioxidantes, y la C ayuda a aclarar las manchas. Si nos centramos en esta vitamina, de la que soy fan declarada, me quedo con las ampollas que añaden proteoglicanos, a mi me van genial, y también las hay “Oil Free” para piel grasa. Y son muy útiles las cremas con ingredientes basados en factores de crecimiento, capaces de llegar a capas más profundas de la piel y darle el perfecto empujón a nivel celular, porque puede que una vuelva con fuerzas renovadas, pero el cutis está lo que se dice, “vago”: ¿Sabías que la ciencia basada en los huevos de los caracoles son ricos en factores de crecimiento que activan las células madre cutáneas?

Por ejemplo, Endocare Cellage de Industrial Farmacéutica Cantabria cuenta con un centro especializado donde estos moluscos crecen en las condiciones idóneas y luego de ellos se obtiene un activo que es procesado biotecnológicamente para aportar luz, firmeza y elasticidad; que el cutis esté más jugoso, vamos. Se llama IFC-CAF, y con este ingrediente se ha realizado un estudio liderado por la prestigiosa dermatóloga Zoe D. Draelos (una autoridad en Dermatología Cosmética) en cuarenta personas, que es un buen número para observar resultados fiables. Por supuesto, el otro activo estrella es el ácido retinoico, porque exfolia, regenera, elimina las manchas y te deja la piel como nueva. Eso sí, si se aplica de día es necesario que el producto tenga un factor de protección 50, o aplicarlo después.

-. Constancia… al aplicarla De poco sirve entusiasmarse con una rutina cosmética fabulosa, si no vamos a ser capaces de ser constantes en su aplicación. Es como comer un día “de libro”, y los tres siguientes, abandonarse a pizzas y hamburguesas. La exfoliación tiene que hacerse una o dos veces en semana, según cada producto y tipo de piel (las sensibles, menos); pero las fórmulas con antioxidantes o con factores de crecimiento tienen que aplicarse a diario. Normalmente los antioxidantes de aplican por la mañana para proteger el cutis de las agresiones diarias, pero pueden ponerse de noche; las fórmulas con factores de crecimiento, en cambio, son aptas para día y noche indistintamente.

-. Comida…saludable Tener una piel luminosa no es solo cosa de buena cosmética. : las frutas y verduras son ricas en antioxidantes C, E o A (zanahorias, tomates, pimientos, albaricoques, melocotón, sandía), y el pescado azul, el aguacate o los frutos secos, tienen buenas dosis de ácidos omega 3, que protegen la piel y generan nuevo colágeno. Una buena idea es incluir alguno de estos productos a diario.

 

"Recuperar la luminosidad de la piel: objetivo para la rentrée"
Los cuidados empiezan desde el interior, y la dieta es básica

-. Costumbres (buenas) Se buena. Duerme bien (entre 7 y 8 horas, según la Organización Mundial de la Salud), haz ejercicio para liberar estrés y ahuyentar la hormona cortisol, enemiga de una buena piel (la deshidrata y produce impurezas): corre, baila, practica yoga o Pilates; no fumes, y bebe dos litros de agua al día. Seguro que lo sabías, pero no está de más recordarlo. De todas, a mi hay una que no me puede faltar, y es el deporte. Porque además, las endorfinas que ayuda a generar, nos hace más felices. Y de eso se trata, ¿o no?

¡Feliz rentrée!

“Fotoprotección y deporte”, por Silvia Capafons

Silvia Capafons valora la fotoprotección para hacer deporte

Hay quien encuentra en el calor la excusa perfecta para no hacer deporte al aire libre. Yo, en cambio, me vengo arriba de junio a septiembre y salgo a trotar feliz. Claro está, aplico mi sentido común y lo uno a lo que he aprendido como periodista tras muchos años trabajando con dermatólogos: grabado a fuego tengo que hay que tomar precauciones para evitar los riesgos a la hora de hacer ejercicio en verano: sobre todo el golpe de calor y la exposición al sol, que pueden ser bien peligrosos esos días en los que el termómetro revienta y esas horas en las que lo único que te apetece es echarte una siesta, ponerte a cubierto o darte un chapuzón. Sí, el ejercicio en verano puede ser maravilloso…o un verdadero atentado contra la salud. Recuerdo que asistí al primer congreso de la Academia de Dermatología Española un mes de junio al comienzo de mi trayectoria en el sector de la belleza, hace más de diez años, cuando aún no tenía tan interiorizado como ahora la importancia de la protección solar, y al terminar la jornada me puse las zapatillas para salir a correr y desconectar un poco. Eran las seis de la tarde y los termómetros aún marcaban los 40º, pero iba a ser el único momento solo para mi. Me encontré a la salida del hotel con un dermatólogo conocido que incrédulo, me convenció para darme la vuelta. Y me contó varias cosas que para mi se convirtieron en un mantra: ayudó el que yo ya empezaba a manejar mucha información, que me pude ver reflejada en él mismo porque era deportista y joven como yo, pero sobre todo lo hizo el que siempre he valorado mi salud. Y esto fue lo que me contó:

Consejos del dermatólogo

  • Sal a hacer deporte en verano cuando tu sombra sea más larga que tu persona, porque estarás evitando las horas centrales y el momento en el que el sol pega más fuerte.
  • Intenta buscar áreas en las que no exista una exposición directa, o al menos, zonas con árboles.
  • Sí a la protección física: lleva gorra y gafas de sol.
  • Bebe mucho agua, antes, durante (si vas a hacer ejercicio de larga duración, como bicicleta), y después. Así evitarás el golpe de calor.
  • Protege tu piel de la radiación ultravioleta y el cáncer de piel con un buen fotoprotector ( que además de filtros solares lleve algún ingrediente antioxidante y reparador) Este es un consejo tan fácil de seguir, que a veces me pregunto cómo hay tanta gente que lo pasa por alto, cubrirse tanto con un alto SPF como con una crema que cubra frente a todas las radiaciones . Además, para mi, combinarlo con fotoprotección oral: la nutricosmética es el complemento perfecto para un bronceado saludable y seguro, previene las quemaduras hasta tres veces más y proporciona un color más duradero y uniforme. Es decir, todo ventajas para cualquiera, pero especialmente para las personas de piel clara o sensible y para quienes hacen deporte al aire libre.

Encuentra tu fotoprotector

Eso de que la piel queda “blanca”, pringosa y resulta incómodo, es un tópico hoy en día: los fotoprotectores han avanzado tanto que si elegimos bien, no solo son de amplio espectro y salvaguardan contra todas las radiaciones posibles o incluso incorporan factores anti-envejecimiento, sino que se adaptan a nuestra piel, como ocurre con las bases de maquillaje. En cuestión de texturas, como explica la dermatóloga Yolanda Gilaberte, dermatóloga del Hospital San Jorge de Huesca, hay una amplia gama de cremas fotoprotectoras en diferentes formatos que pueden customizar la protección: cremas para piel seca, grasa o normal; sprays de absorción inmediata; geles que evitan el tono blanquecino, brumas, etc. De hecho, muchos están pensados para luchar contra el sudor y resistir al agua. Además, el sudor puede generar un fenómeno de reflexión de la luz y aumentar la radiación solar acumulada. Y cuando paramos de correr y nos secamos, a los 15 minutos la facilidad de quemarse es de un 50%.

Fotoprotector cosmético, oral, gorra y gafas

Así que la norma está bien clara:

  • Escoger el fotoprotector que mejor se adapte y que cubra de todas las radiaciones
  • Aplicarlo 20 minutos antes de salir, el tiempo que tarda en hacer efecto.
  • Ponerse gorra: Vale, no es lo que mejor sienta, pero menos favorecen las arrugas, las manchas o algo peor, un cáncer; y también gafas.
  • Completar con fotoprotección oral de confianza.
  • Mis “must”: Me quedo con la versión gel o spray y el SPF 90, el más alto, porque mi piel es tirando a clarita, e intento que tenga, al igual que las cápsulas, la tecnología Fernblock a base del helecho Polypodium leucotomos, porque ha demostrado su eficacia y porque aumenta hasta 3 veces la resistencia de tu piel a las quemaduras, previene las alergias, el envejecimiento e incluso el cáncer de piel.

 

Cómo fotoprotegerse mejor: con “pastillas”, por Silvia Capafons

Cómo fotoprotegerse mejor: con "pastillas", por Silvia Capafons
Cómo fotoprotegerse mejor: con "pastillas"
Imagen ofrecida por IFC Spain

Hoy en IFC Expert, Silvia Capafons periodista de belleza y salud nos habla de un imprescindible para ella… la fotoprotección oral.

Me gusta el sol. Pero me gusta tomarlo con sentido común: a partir de las seis de la tarde, cuando pierde fuerza y acaricia en vez de agredir; esos primeros rayos de la mañana, cuando salgo a correr; o justo al terminar de darme un chapuzón, porque ayuda a templar el cuerpo de una friolera patológica como yo. Pero el verano, seamos realistas, llega cargadito de otros muchos momentos cargaditos de sol en su máximo apogeo y con la radiación UV trabajando a pleno rendimiento. Así que la fotoprotección es más que obligada. Y no hablo solo de ponerse crema, porque para empezar, esto solo lo hace bien un 20% de la población. O no lo aplicamos 20 minutos antes de exponernos, como recomienda la Academia Española de Dermatología, o no llegamos a todos los rincones, o no reaplicamos cada dos horas (o después de cada baño) como  hay que hacer. Por eso la fotoprotección oral es tan importante. A muchos, puede que ni os suene; es más, según el Informe Hábitos de Fotoprotección de Heliocare de este año el 50% no sabe qué es, y de esta cifra, muchos son jóvenes. Seguro que habéis oído hablar de “pastillas bronceadoras” o de “cápsulas para ponerse moreno”, o incluso más de uno entonará el mea culpa y habrá dicho alguna vez “voy a tomarte estas capsulitas para ponerme moreno lo más rápido posible”; es decir, un absurdo. Porque  el potencial de los comprimidos capaces de protegernos del sol va mucho más allá de darnos color, y además, son el complemento perfecto a la crema o spray con SPF, pero nunca el sustituto. Vaya por delante que a mi la idea de ganar en salud o tener la piel mejor tomando simplemente unas pastillas en las comidas (a menudo una sola en el desayuno, como es el caso), me parece una idea fascinante, lo reconozco. No cuesta ningún esfuerzo y si eres constante da grandes resultados, doy fe: las he tomado para broncearme mejor, para rejuvenecer la piel, fortalecer pelo y uñas, o conseguir un plus de energía vital. En general, el concepto de nutricosmética me encanta, siempre que sepamos qué estamos tomando.

¿Para qué sirven las cápsulas fotoprotectoras?

Pero ojo, porque no es oro todo lo que reluce. Como ocurre con la cosmética convencional, o con la alimentación misma, no todos los productos son igual de eficaces. Y si hablamos de fotoprotección oral, el fin no tiene que ser broncearnos antes, no. Lo que consiguen estas cápsulas es, ante todo, reducir el daño solar, que como sabéis, puede ser mucho, conseguir que no nos quememos , con ellas conseguimos aumentar la resistencia a las quemadudas hasta tres veces y luego sí, que el moreno sea más uniforme y dure más.

¿Cómo sé si son buenas?

Hay que fijarse en si la fórmula cuenta con aval científico. Por ejemplo, a mi me merecen mucha confianza las cápsulas orales Heliocare, de los laboratorios IFC (Industrial Farmacéutica Cantabria). Contienen ingredientes que protegen desde el interior contra los efectos nocivos del sol, como el betacaroteno, la cisteína o las vitaminas C y E, previenen el fotoenvejecimiento y potencian el bronceado. Pero lo que realmente tienen de especial es la tecnología Fernblock®.

¿Qué por qué es diferente?

Acaba de publicarse un nuevo estudio sobre su eficacia liderado por el Dr. Henry Lim, presidente de la Academia Americana de Dermatología,  se ha llevado a cabo en el Hospital Henry Ford de Detroit y ha sido publicado recientemente en la prestigiosa revista científica “Journal of the American Academy of Dermatology” (JAAD). La conclusión es que Fernblock® previene los efectos negativos de la radiación UV reduciendo la quemaduras, la inflamación y el daño en el ADN de las células. Y gracias a todo esto, la piel resiste mejor cuando se expone al sol, así que el equipo del Dr. Lim concluye que tomar Fernblock® es el complemento ideal a la fotoprotección tradicional:

De hecho Fernblock® es la base de sus cuatro líneas de fotoprotección oral: Heliocare Cápsulas para todo tipo de pieles, previenen el envejecimiento y potencian el bronceado; Heliocare 360º para las exposiciones prolongadas de este verano con actividad fotoinmunoprotectora, antioxidante y reparadora; Heliocare Ultra-D, las cuales incluyen vitamina D, para las pieles que necesitan protección extra por intolerancia al sol o fototipos claros o pieles reactivas; y Heliocare Bronze, para proteger y duplicar el bronceado.

Yo ya llevo varias semanas tomando Heliocare 360º, y como la salud de mi piel para mi es sagrada y además soy periodista del sector (la teoría la tengo bien aprendida), en la playa y  la piscina no he bajado de un SPF 50 con mi protector solar (mi piel es más bien clara). Pues bien, no solo no me he quemado ni un poquito: mi bronceado está uniforme en todo el cuerpo (salvando las marquitas del bikini, claro está) y se que no me la estoy jugando.