Si padeces rosácea o estás familiarizado con esta patología sabrás lo complicado y delicado que es protegerse del sol. Vamos a darte todos los detalles para un correcto cuidado. ¡Lee atentamente!
¿Qué es la rosácea?
La rosácea es una alteración inflamatoria crónica que incide especialmente en nariz, mejillas, frente y barbilla. Esta patología afecta a hombres y mujeres de edad media y de piel clara1.
Se piensa que está relacionada con un ácaro que viene intrínseco en la piel del ser humano llamado Demodex folliculorum1. Ahora bien, existen tratamientos tópicos y orales que pueden mejorarla.
¿Cuáles son las características de la piel con rosácea?
La rosácea se caracteriza por provocar una mayor hipersensibilidad en la piel y por reaccionar de forma exacerbada a estímulos a los que una piel normal no reaccionaría.
Provoca sensación de quemazón, enrojecimiento, arañas vasculares telangiectasia, principalmente en la zona de las mejillas y la nariz, y sensación de sequedad y tirantez1.
¿Cómo afecta el frío a la rosácea?
En invierno uno de los síntomas más molestos y que más empeora en pacientes con rosácea es el flushing, sensación de sofoco o fogonazo con aparición de las típicas rojeces en las mejillas.
Este síntoma empeora en invierno por dos motivos:
- Los cambios bruscos de temperatura al pasar de ambientes fríos a calurosos1 (entrar a un espacio con calefacción, por ejemplo) ocasionan una vasodilatación aguda que, en pacientes con rosácea, se manifiesta como enrojecimiento intenso, sensación de calor e incluso escozor a nivel facial.
- Factores como el frío contribuyen a que la piel esté más seca, se altere la función barrera y tenga tendencia a la descamación, lo que empeora aún más el cuadro.
¿Qué efecto tiene el sol en la piel con rosácea?
La rosácea empeora con el sol1. En verano, el calor induce la vasodilatación, que también agudiza estos síntomas.
Las personas que la padecen deben utilizar un buen fotoprotector de forma diaria, a lo largo de todo el año, independientemente de que sea un día soleado o lluvioso.
El fotoprotector a elegir debe tener un alto Factor de Protección Solar (FPS) y ser de amplio espectro para ofrecer protección frente a todas las radiaciones del espectro solar. Para escoger el más adecuado para ti consulta a un dermatólogo.
Referencias bibliográficas
1 van Zuuren, E. J., Arents, B. W. M., van der Linden, M. M. D., Vermeulen, S., Fedorowicz, Z., & Tan, J. (2021). Rosacea: New Concepts in Classification and Treatment. American journal of clinical dermatology, 22(4), 457–465. https://doi.org/10.1007/s40257-021-00595-7
María Vitale Villarejo
Medical Manager Dermatology en Cantabria Labs
María Vitale Villarejo
Medical Manager Dermatology en Cantabria Labs
Licenciada en Dermatología y especialista en fotoprotección y fotoenvejecimiento con más de 30 años de experiencia en el sector sanitario y farmacéutico.