¿Qué son los fototipos?

¿Cuántas veces hemos comentado lo pálida que es nuestra piel o lo oscuro que es nuestro cabello? Seguro que más de dos o tres. Todos tenemos una tonalidad de piel diferente, lo cual influye directamente en nuestra capacidad para asimilar la radiación solar. Dicha facultad se conoce con el nombre de fototipo. Existen diferentes escalas de fototipos, pero una de las más utilizadas es la de Fitzpatrick. Ésta se divide en seis niveles:

– Fototipo I: piel muy pálida, con pecas, propia de las personas pelirrojas o de cabello muy rubio. Se quema siempre y nunca se broncea.

– Fototipo II: piel pálida, se quema con facilidad y casi nunca se broncea.

– Fototipo III: piel ligeramente morena. Se quema moderadamente y se broncea de forma gradual.

– Fototipo IV: piel morena, propia de los países mediterráneos. Se quema con menor frecuencia y se broncea con facilidad.

– Fototipo V: piel muy morena, casi nunca se quema y se broncea intensamente.

– Fototipo VI: piel propia de las personas de raza negra. Prácticamente nunca se quema y se broncea con extremada facilidad.

 

Después de leer esto, posiblemente vayas corriendo a un espejo a observar la tonalidad de tu piel o hagas memoria e intentes recordar cuántas veces te has quemado en los últimos cinco años. Y si estás con alguien, podrás colocar el brazo junto al suyo. Lo cierto es que cada piel es distinta, pero hay algunos indicadores que nos darán algunas pistas para calcular nuestro fototipo y poder elegir así el fotoprotector más adecuado, como son el color del cabello o la cantidad de pecas, además de la tonalidad de la piel. De todos modos, si tienes alguna duda, te recomendamos que consultes a tu dermatólogo. Así podrás usar el fotoprotector que mejor te venga.