Patologias 30 Dic 2020

¿Qué son y cómo funcionan las células del sistema inmune?

El sistema inmune es nuestra armadura frente a las agresiones externas que sufrimos en el día a día. Junto con otras barreras de defensa, como son la piel, las mucosas y la microbiota, protege nuestro organismo de su acción.

En concreto, este sistema está especializado en identificar microorganismos patógenos, cómo virus y bacterias y agentes extraños, a los que el organismo está expuesto de forma continua, y anularlos o destruirlos, así como en protegernos de mutaciones de las propias células.

El sistema inmunológico adaptativo se desarrolla a medida que el organismo se expone a patógenos y otras sustancias a lo largo de la vida.

 

Esta armadura se compone de una red compleja de células y moléculas distribuidas por todo el organismo (médula ósea, ganglios y vasos linfáticos, amígdalas, paredes intestinales, …) entre las que se establecen múltiples interacciones para pasar a la acción. Entre esos componentes encontramos neutrófilos, linfocitos B y T, macrófagos, células NK o Natural Killer, citoquinas (encargadas de coordinar la respuesta inmune), etc. Los dos grupos principales de células del sistema inmune son:

  • Células de la inmunidad innata

Es la primera barrera de defensa del sistema inmune. Su principal objetivo es luchar contra las infecciones locales e impedir que los invasores se propaguen por todo el organismo. Los tipos de células que juegan un papel importante en este tipo de respuesta son:

  • Fagocitos:

La acción de los fagocitos representa un aspecto fundamental de la respuesta inmunitaria innata frente a los patógenos. Se trata de glóbulos blancos capaces de rodear y destruir los microorganismos, ingerir material extraño y eliminar células muertas. Para ello, llevan a cabo un proceso llamado fagocitosis, mediante el cual las células capturan y digieren partículas nocivas. En esta categoría, se encuentran los neutrófilos y los macrófagos.

Los neutrófilos son uno de los primeros tipos de células que acuden al sitio de la infección y la combaten mediante la fagocitosis y la elaboración de enzimas que los destruyan. Por su parte, los macrófagos, además de llevar a cabo el proceso de fagocitosis, son capaces de extraer las células muertas y estimular la acción de otras células del sistema inmunitario.

  • Células NK o Natural Killer

Se trata de un tipo de linfocito cuya función es destruir las células infectadas y regular la respuesta inmunitaria. El proceso que lleva a cabo para conseguirlo es la citólisis, mediante el cual provoca la muerte de la célula rompiendo su membrana, lo que hace que su material genético se rompa y sus procesos vitales se detengan.

  • Células dendríticas

Es un tipo de células presentadoras de antígenos que sirve de nexo entre la inmunidad innata y la adaptativa. Actúan como centinelas del sistema inmune, buscando y detectando posibles agentes patógenos (virus, bacterias, hongos, …) a través de los receptores que poseen en la superficie. Una vez localizados, su función es capturarlos, procesarlos y presentar los antígenos de forma óptima a los linfocitos T para generar una respuesta inmune específica.

El mecanismo de estos tipos de células de la inmunidad innata es inespecífico y desarrolla una respuesta inmune frente a cualquier agresor, aunque no haya atacado previamente. Por tanto, la activación de las células inmunes innatas implicará una respuesta inflamatoria inespecífica, inmediata y muy potente ante la presencia de cualquier patógeno o sustancia extraña.

  • Células de la inmunidad adaptativa

La inmunidad adaptativa se desarrolla a medida que el organismo se expone, por segunda vez o de forma consecutiva, a patógenos y otras sustancias potencialmente dañinas a lo largo de toda la vida. Las células de la inmunidad adaptativa son nuestra última línea de defensa y son capaces de reconocer al invasor y generar una respuesta inmune específica frente a un antígeno concreto para neutralizarlo y eliminarlo. Se conocen como linfocitos y son de dos tipos: B y T. 

Los linfocitos B, al ser activados, producen anticuerpos con el objetivo de ayudar a destruir los antígenos. Cada linfocito B produce un anticuerpo específico cuando se activa. Esta propiedad confiere una inmunidad a largo plazo del cuerpo, frente a un patógeno concreto, que se conoce como memoria inmunológica.

Por su parte, los linfocitos T juegan un papel central en la función y regulación de la respuesta inmune. Ellos se encargan de destruir las células infectadas o de activar los macrófagos, linfocitos B u otros linfocitos T, produciendo sustancias que facilitan su trabajo.

¿Cómo entrenar las células del sistema inmune?

Entrenar a las células del sistema inmune es vital para prevenir enfermedades, e impedir que las bacterias, virus y otros agentes dañinos puedan traspasar sus barreras y generar una infección. Por ello, recomendamos seguir estos hábitos de vida saludables para que nuestras células del sistema inmune estén a punto y, de esta manera, puedan actuar de forma adecuada.

  • Mantente activo

Es importante practicar, como mínimo, 150 minutos a la semana de ejercicio físico moderado. Entre las prácticas más recomendadas, por tratarse de ejercicios muy completos y sencillos en los e mueve todo el cuerpo, se encuentran caminar, andar en bicicleta o nadar.

  • Duerme lo suficiente

Es importante dormir entre siete y ocho horas para mantener el sistema inmune en forma. Una mala calidad del sueño afecta negativamente al sistema inmune ya que el número de linfocitos T disminuye con el insomnio. Las personas que lo padecen tienen un mayor riesgo de infecciones.

  • Dieta equilibrada

Nuestra salud, y, en consecuencia, el sistema inmune, están condicionados directamente por nuestra alimentación. Una alimentación sana y equilibrada ayuda a mejorar las defensas y a reforzar la respuesta inmune ante posibles enfermedades. Hay muchos alimentos que cumplen esta función. Entre ellos, se encuentran los lácteos, las verduras, los crustáceos, los cereales integrales o las frutas cítricas.

Mantener el sistema inmune en forma es vital para prevenir enfermedades e impedir que agentes dañinos puedan traspasar sus barreras.

  • Una ayuda extra

La combinación de un estilo de vida saludable (ejercicio físico regular, una dieta equilibrada y saludable y un descanso nocturno adecuado) junto con INMUNOFERON, con AM3® Technology, Zinc y vitamina D, contribuye al buen funcionamiento del sistema inmune.

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Es un complemento alimenticio que refuerza el organismo con una fórmula exclusiva a base de la tecnología AM3® (glucomanano y proteína de soja) y zinc.

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Este complemento alimenticio ayuda a mantener una flora intestinal equilibrada, lo que permite un correcto funcionamiento del aparato digestivo y del sistema inmune. Su fórmula contiene Lactobacilos, es decir, microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, son beneficiosos para la salud. INMUNOFERON Biotics incorpora la cepa Lactobacillus rhamnosus GG, presente en el aparato digestivo. Además, incluye la exclusiva tecnología patentada de Cantabria Labs AM3® y zinc que contribuye al funcionamiento del sistema inmune.

 

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