¿Cómo prevenir y reparar el daño solar?

Durante los meses de verano nos vemos expuestos durante largos períodos de tiempo a la radiación solar, lo que provoca que nuestra piel sufra daños, en ocasiones irreparables. Conoce todas las consecuencias que esto conlleva y cómo actuar para evitarlos o al menos, reducir su impacto.

¿Cómo se produce el daño solar?

El daño solar se produce por la exposición a las cuatro radiaciones solares:

  • Radiación ultravioleta (UVB): penetra de manera superficial en nuestra piel, dañando el ADN de las células y pudiendo causar quemaduras, alergias e incluso melanoma.
  • Radiación UVA: alcanza nuestra piel a un nivel más profundo, destruyendo las fibras de colágeno. Causa fotoenvejecimiento, manchas y se relaciona también con el melanoma y otras formas de cáncer de piel.
  • Radiación visible (HEVL): incluye la luz azul, que además de ser emitida por el sol es irradiada por los dispositivos electrónicos, tal y como los ordenadores, los móviles o las tablets. Es la gran responsable de las manchas y el envejecimiento prematuro.
  • Radiación infrarroja (IR): llega hasta la capa más profunda de la piel, degradando el colágeno y contribuyendo a la pérdida de agua transepidérmica.

Estas cuatro radiaciones alcanzan nuestra piel, y toda la que no es absorbida daña nuestras células a través de dos vías: generando una lesión directa en el ADN, que si se acumula puede producir problemas mayores; o formando radicales libres, que dañan posteriormente los diferentes componentes celulares.

Consecuencias del daño solar en la piel

La exposición prolongada al sol produce daño en cada una de las capas de nuestra piel. A continuación, recogemos algunas de sus consecuencias:

Envejecimiento prematuro

El envejecimiento prematuro, también conocido como fotoenvejecimiento, se da por una exposición prolongada a los agresores externos, principalmente a la radiación solar. Aplicar protección avanzada a diario ayuda a prevenirlo. Entre sus signos se encuentran los siguientes:

  • Aparición de manchas o hiperpigmentaciones: las más comunes son los lentigos, las pecas y el melasma.
  • Deshidratación de la piel: esta se produce por la pérdida de agua transepidérmica y puede llevar a la descamación.
  • Pérdida de elasticidad, firmeza y densidad: debido a que la calidad del colágeno y la elastina presentes en la piel empeora, además de reducirse sus niveles.
  • Acentuación de las arrugas y líneas de expresión: esto está íntimamente relacionado con la deshidratación y la falta de colágeno y elastina, pues ambas proteínas son las encargadas de evitar la flacidez.

Estrés oxidativo

La exposición a la radiación solar aumenta la producción de radicales libres en la piel. ¿Y qué son estos? Moléculas de oxígeno inestables que acaban produciendo daño celular.

Nuestro organismo produce antioxidantes que neutralizan los radicales libres. Sin embargo, normal y especialmente durante la exposición solar, el número de estas moléculas supera al de antioxidantes, lo que da lugar al estrés oxidativo. Esto causa una serie de reacciones inflamatorias que afectan a los fibroblastos, los responsables de la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico.

Quemaduras solares

Las quemaduras o eritemas solares son avisos de que nuestra piel está recibiendo niveles altos de daño. Sus signos evidentes son la inflamación y el enrojecimiento de la piel.

La quemadura puede ser de primer, segundo o tercer grado. Sea del tipo que sea, su aparición significa que se ha generado daño en nuestras células.

Las quemaduras solares se producen cuando nuestra piel es incapaz de absorber toda la radiación UV a la que se ve expuesta. Estas pueden ser de primer, segundo o tercer grado, pero todas dañan nuestras células cutáneas, aumentando nuestras posibilidades de sufrir melanoma.

Inmunosupresión

La barrera cutánea se encuentra en la epidermis. Esta es una capa formada por 20 filas de células encargadas de evitar la entrada a nuestro organismo de la mayor parte de los agentes externos. Sin embargo, esta puede deteriorarse debido a una exposición solar prolongada.

Una célula puede recibir más de 100.000 lesiones en su ADN por cada hora de exposición solar. Las conocidas como “de Langerghans”, encargadas de regular la defensa cutánea, se ven especialmente afectadas por la radiación UV hasta el punto de disminuir en número y tamaño. Además, también pierden su morfología, lo que limita su capacidad de respuesta, elevando las probabilidades de sufrir infecciones, enfermedades crónicas inflamatorias y lesiones neoplásicas o fotodermatosis infecciosas.

Qué debemos tener en cuenta para protegernos de la exposición al sol

El daño solar es muy complejo, aunque cada vez se conoce más acerca de él. A la hora de fotoprotegernos es importante que nos fijemos en que el SPF sea alto, igual o mayor a 50, pero no solo en eso: el protector solar también debe ser de amplio espectro, es decir, tiene que cubrir frente a las cuatro radiaciones. ¿Por qué? Porque esta es la única forma de ayudar a prevenir los daños que causan cada una de ellas. Además, su fórmula debe incluir activos con un alto poder antioxidante y con capacidad reparadora del daño solar.

Aplicar protección solar a diario es fundamental. Combinar la tópica con la oral refuerza la resistencia de la piel al sol:

  • HELIOCARE 360° Water Gel SPF 50+ está formulado con Fernblock®, que gracias a sus filtros específicos y sus activos reparadores y antioxidantes protege frente a las cuatro radiaciones (UVB, UVA, visible e infrarroja), al mismo tiempo que neutraliza y repara el daño solar. Su textura acuosa ultraligera se absorbe rápidamente, dejando la piel hidratada y haciendo que se sienta confortable durante la exposición sola. Es resistente al agua y está indicado para todo tipo de pieles, incluso las sensibles.
  • HELIOCARE 360° Fluid Spray SPF 50 es un protector solar avanzado de amplio espectro muy fácil de aplicar, que se absorbe rápidamente y que es resistente al agua y al sudor. Formulado con Fernblock®, protege frente a las cuatro radiaciones (UVB, UVA visible e infrarroja) y junto al resto de sus activos, neutraliza y repara el daño solar.
  • HELIOCARE 360° D Plus Cápsulas cuenta con una alta concentración de Fernblock®, que aumenta la resistencia de la piel al sol desde la primera toma, además de neutralizar y reparar el daño solar. Entre sus ingredientes también se encuentran la vitamina D y E y la niacinamida. Estas cápsulas están indicadas para la exposición intensa al sol y especialmente para pieles claras y/o con alteraciones cutáneas.
  • HELIOCARE 360° Cápsulas están formuladas con cisteína, vitaminas, prebióticos y Fernblock®, que aumenta la resistencia de la piel al sol. Además, gracias a su combinación inteligente de ingredientes ayuda a prevenir el fotoenvejecimiento, las manchas y otras alteraciones cutáneas derivadas de la exposición solar prolongada.

No olvides utilizar protección a diario y durante todo el año para ayudar a prevenir el daño solar. Visita a tu dermatólogo y consulta con tu farmacéutico para escoger el producto que mejor se adapte a tus necesidades.

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