Melanoma en la piel: Prevención, síntomas y tratamiento

¿Qué es un melanoma?

El melanoma cutáneo es un cáncer de piel que se desarrolla como consecuencia de la transformación maligna de los melanocitos, las células encargadas de la pigmentación de la piel. Aunque no es el más frecuente, es el responsable de la mayoría de las muertes producidas por un cáncer de piel. Este hecho es el que motiva que, desde las autoridades sanitarias y las organizaciones médicas, se haga un esfuerzo importante para mejorar su prevención.

¿Quién es más propenso a desarrollar un melanoma?

Aunque cualquier persona puede desarrollar un melanoma, algunas tienen un riesgo mayor. Las características que hacen que una persona tenga una mayor predisposición a padecerlo son, fundamentalmente, la pigmentación clara de la piel y el cabello y un número elevado de nevus o lunares. Además, tener algún familiar que haya padecido un melanoma o haber padecido un cáncer de piel también aumentan significativamente el riesgo.

“El melanoma cutáneo es un cáncer de piel que se desarrolla como consecuencia de la transformación maligna de los melanocitos, las células encargadas de la pigmentación de la piel.”

A estos rasgos propios de la persona también contribuye de manera relevante la exposición excesiva a la radiación ultravioleta, tanto natural como artificial. No solo las quemaduras solares sino también la cantidad total de radiación producen un daño en las células de la piel que puede iniciar el desarrollo de un melanoma.

Prevención del melanoma cutáneo

Teniendo en cuenta qué aumenta la probabilidad de padecer un melanoma, existen dos medidas fundamentales para prevenir el melanoma cutáneo.

Reducir la cantidad de radiación ultravioleta

La primera de ellas consiste en reducir la cantidad e intensidad de la radiación ultravioleta que se recibe a lo largo de la vida. La quemadura solar es la consecuencia de una exposición intensa en un corto periodo de tiempo que se manifiesta como un enrojecimiento de la piel que puede acompañarse de ampollas o dolor intenso, en cuyo caso se habla de quemaduras graves. El daño producido en la piel por la quemadura hace que, al cabo de unos días, se descame la piel.

“La mejor forma de disminuir el daño de la radiación ultravioleta es impedir las quemaduras y reducir la cantidad de radiación solar a lo largo de la vida”

La posibilidad de sufrir una quemadura solar está en relación con la intensidad de la radiación, que varía fundamentalmente con la época del año, la altitud y la hora del día, y con el tipo de pigmentación de la piel. Así, las personas de piel negra tienen el máximo de protección natural frente a la radiación ultravioleta mientras que los pelirrojos tienen la peor protección. Entre ambos extremos se encuentra el resto de las personas, todas con una capacidad variable de quemarse.

La mejor forma de disminuir el daño de la radiación ultravioleta es impedir las quemaduras y reducir la cantidad de radiación solar a lo largo de la vida. Para ello se recomienda no utilizar las cabinas de bronceado y utilizar medidas de protección durante las actividades que se realizan expuestas al sol, principalmente durante los meses de mayor intensidad de radiación. Esto se consigue con el uso de medidas físicas (camisetas, gorros, sombrillas, etc.), buscando la sombra, y procurando realizar la actividad en las horas con menor radiación. Es crucial la utilización de cremas protectoras, que pueden complementarse con fotoprotectores orales. Todas estas medidas deben utilizarse concienzudamente sobre todo en las personas que tienen una piel más sensible al sol y con muchos lunares.

Detección precoz del melanoma

La segunda medida de prevención es la detección precoz del melanoma. Si bien con la protección frente a la radiación ultravioleta se puede reducir el riesgo, el melanoma puede desarrollarse en personas que no tienen ningún factor de riesgo. Es más, un número importante de melanomas se presentan en zonas de la piel que no se han expuesto al sol o que lo han hecho mínimamente.

Hay melanomas que aparecen en las palmas de las manos, las plantas de los pies, la piel alrededor de las uñas, el cuero cabelludo y otras zonas de la piel habitualmente protegidas frente a la radiación solar.

Por todo ello, aunque se puede disminuir la probabilidad de padecer un melanoma, ésta no se puede eliminar por completo. Por tanto, la mejor forma de disminuir la muerte por melanoma es detectarlo en sus fases iniciales.

Para conseguir este propósito la medida más importante es la exploración periódica de toda la superficie de la piel. La forma adecuada de realizar este procedimiento consiste en, con la ayuda de uno o dos espejos, mirarse de forma sistemática toda la superficie cutánea una vez al mes. Esta exploración no requiere más de dos o tres minutos y debe llevarse a cabo con una periodicidad de un mes. Es de especial ayuda disponer de imágenes basales de toda la piel, pues va a permitir identificar manchas nuevas. Existen apps diseñadas específicamente para ayudar en la autoexploración (la AEDV avala eDerma para este propósito) porque permiten tener organizadas las imágenes e incluso realizar una monitorización de manchas dudosas.

“La mejor forma de disminuir la muerte por melanoma es detectarlo en sus fases iniciales.”

En el siguiente video, el Dr. Moreno nos enseña a diferenciar los signos de melanoma y nos ofrece una serie de consejos sobre cómo prevenir su aparición.

 

En el examen se deben buscar sobre todo elementos nuevos que no se parezcan a otros que tengamos en la piel (signo del patito feo). También se deben identificar cambios en lunares previos, fundamentalmente de su tamaño y de su color, especialmente aquellos que confieren una asimetría al lunar. Si el lunar, además, pica, duele o sangra, la sospecha de que puede ser un melanoma es mayor.

El hallazgo de algún lunar dudoso requiere de una valoración dermatológica precoz. Las personas que tienen muchos lunares también deben ponerse en vigilancia dermatológica en Unidades de Lesiones Pigmentadas donde les harán un seguimiento personalizado con la ayuda de equipos de dermatoscopia digital.

Melanoma: Tratamiento

El melanoma es un cáncer como cualquier otro de otras localizaciones (pulmón, mama, colon, etc.). En la mayoría de las veces, cuando se presenta, su tratamiento consiste en una cirugía sencilla con márgenes adecuados. Previamente se debe descartar que no haya metástasis al inicio y se llevan a cabo pruebas radiológicas cuya complejidad dependerá de la fase en la que se ha diagnosticado el melanoma.

Junto con estas pruebas, en muchos de los casos, se estudian los ganglios regionales con una técnica quirúrgica que extirpa y analiza el ganglio centinela. Cuando este ganglio o ganglios (puede haber más de uno) está invadido por el tumor indica que el melanoma tiene capacidad de generar metástasis.

“El pronóstico de los melanomas cutáneos es, en general, bueno porque se suele diagnosticar en fase localizada”

Tanto en esta circunstancia como en los casos en los que ya existe metástasis en otros órganos o en los que el riesgo de que esto ocurra es alto, se administra tratamiento sistémico. En la actualidad existen muchos tratamientos nuevos para esta finalidad. Los más modernos incluyen fármacos dirigidos frente a alteraciones moleculares del tumor que consiguen frenar o eliminar el crecimiento, así como inmunoterápicos que eliminan el bloqueo que producen los tumores para frenar la respuesta inmunitaria frente al cáncer. Con ellos se ha conseguido mejorar enormemente el pronóstico de la enfermedad. Además, también se puede utilizar la radioterapia y la quimioterapia en algunos casos.

El pronóstico de los melanomas cutáneos es, en general, bueno, porque se suele diagnosticar en fase localizada. Aún así, todavía fallecen uno de cada 9-10 pacientes, por lo que es fundamental hacer un esfuerzo importante en su detección precoz.

La Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) afirma que:

*El cáncer cutáneo es el tumor más frecuente en el cuerpo humano.
*La mortalidad en España por melanoma es de 8 a 10 casos por cada 100.000 habitantes. En total, supone aproximadamente un 20% de forma global.
*El cáncer cutáneo tarda años en desarrollarse, posiblemente en este momento estemos diagnosticando casos que empezaron a producirse en los años
*El uso de cabinas de bronceado antes de los 30 años incrementa en un 75% el riesgo de melanoma. Hay que mantener precaución con la falta de regulación en el uso con fines cosméticos ya que no suelen emplearse adecuadamente
*Solo el 60% de los melanomas aparecen en zona visible.
*El melanoma aparece en el tronco de los hombres y piernas de las mujeres.

Dr. Eduardo Nagore

Dr. Eduardo Nagore

Servicio de Dermatología. Instituto Valenciano de Oncología.

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