Cuidado facial 9 Sep 2020

Cómo saber si tienes la piel deshidratada y qué cuidados necesitas

La piel necesita mantenerse correctamente hidratada para cumplir con su función protectora y permanecer saludable. Sin embargo, factores externos e internos pueden hacer que pierda hidratación y la barrera cutánea se vea alterada provocando signos como tirantez, enrojecimiento y picor, entre otros. Dichos signos pueden confundirse con los de la piel seca, pero ambas condiciones son distintas y necesitan cuidados diferentes.

 

Diferencias entre piel seca y piel deshidratada

La piel seca es una condición permanente que se caracteriza por la sensación de tirantez y aspereza debido a la carencia de agua y lípidos en la barrera cutánea. Este tipo de piel es fácilmente reconocible por su aspecto fino, sin imperfecciones y por el pequeño tamaño de los poros que resultan casi imperceptibles. Suele presentar una mayor sensibilidad a factores externos, como el frío o los cambios bruscos de temperatura. En casos más extremos, la sequedad puede producir descamaciones.

Por otro lado, la piel deshidratada es una condición transitoria provocada por estos factores:

  • Ambientales: frío, calor, contaminación y exposición solar entre otros.
  • Externos: tabaco, alcohol, dieta inadecuada…
  • Emocionales: exceso de estrés y cansancio.
  • Determinados medicamentos: como los destinados a tratar el acné o el colesterol.

 

En una piel bien hidratada, el estrato córneo (capa más externa de la epidermis) está naturalmente protegido por una película hidrolipídica que frena el proceso de evaporación del agua, actuando como barrera. Si dicha barrera se altera, se acelera el proceso de evaporación, provocando la deshidratación de la piel. Es entonces cuando aparecen una serie de signos cutáneos. Entre ellos, falta de luminosidad, irritación, rojeces, picor, rugosidad, descamación, aparición de arrugas y sensación de tirantez. En consecuencia, la piel pierde vitalidad y el rostro aparece apagado.

La piel deshidratada es una condición transitoria provocada por factores como la edad, el estrés o las temperaturas extremas, entre otros.

Se tiende a pensar que una piel seca es una piel deshidratada y que la piel grasa está libre de sufrir deshidratación, pero no es así. Tanto las pieles secas como las mixtas y grasas pueden sufrir una pérdida de agua y, por lo tanto, presentar signos de deshidratación.

Por lo tanto, el tratamiento de las pieles deshidratadas requiere unos cuidados específicos, según el tipo de piel que se tenga y los factores que estén provocando la deshidratación.

 

Piel seca deshidratada

El cuidado de una piel seca deshidratada debe incluir productos que consigan disminuir la evaporación del agua y reparar la barrera cutánea. Es importante que la rutina de cuidados incluya limpiadores suaves y de alta tolerancia, así como productos que contengan activos que aportan hidratación. Además, las cremas con texturas ricas que contengan activos regeneradores, tensores y reafirmantes para nutrir e hidratar en profundidad, son una opción ideal para complementar esta rutina.

Dichos productos hidratantes pueden encontrarse en una gran variedad de formatos que, además de la ya mencionada hidratación, aportan otra serie de beneficios. Hablamos por ejemplo de ampollas antioxidantes y/o regeneradores o un sérum, con ingredientes como ácido hialurónico o proteoglicanos, que proporcione una hidratación de larga duración. En las exposiciones solares, conviene usar un buen fotoprotector de amplio espectro con una formulación hidratante.

 

Piel mixta deshidratada

La piel mixta se caracteriza por tener un leve exceso de grasa en la zona T (frente, nariz y mentón) y mayor sequedad en pómulos y mejillas. A la hora de limpiarla, es conveniente usar productos específicos y aplicarlos con pequeños masajes suaves y circulares en las zonas con mayor producción de sebo. Si al acabar hay que aclarar la piel con agua, es preferible que sea fría o tibia, ya que el agua caliente puede resecar. En cuanto a las cremas, conviene utilizar productos específicos que aportan hidratación sin aumentar la cantidad de grasa.

Tanto las pieles secas como las mixtas y grasas pueden sufrir una pérdida de humedad y, por lo tanto, presentar síntomas de deshidratación.

Piel grasa deshidratada

La piel grasa es gruesa, pero a la vez muy sensible, porque la frecuente aparición de lesiones producidas por un exceso de sebo provoca inflamación. En este caso, los productos que se utilicen deben ser oil free y no comedogénicos con texturas ligeras. Además, pueden contener activos seborreguladores con capacidad para controlar la grasa en la piel y cicatrizar y regular las inflamaciones y antibacterianos.

Aunque haya personas que piensen que no les hace falta, siempre es recomendable utilizar una crema hidratante formulada para piel grasa, que les ayude a mantener el nivel de hidratación necesario. En cuanto a la fotoprotección, se deben utilizar productos con fórmulas no comedogénicas y ligeras, en textura gel y libre de aceites, que dejen la piel suave, lisa y sin brillos, a la vez que protegida durante la exposición solar.

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