Cuidado facial 5 Mar 2020

¿Quieres recuperar la elasticidad de la piel? Sigue estos consejos

La pérdida de elasticidad es un proceso natural. Sus primeros signos visibles, en forma de líneas de expresión y arrugas, surgen entre los 35 y 40 años. Para retrasar su aparición, conviene tener hábitos saludables de vida y llevar a cabo cuidados específicose la piel con productos que actúen a nivel de la dermis.

La pérdida de elasticidad, se debe entre otros factores a la disminución de colágeno y elastina, componentes fundamentales para mantener la estructura y firmeza de la piel. Asimismo, la producción de ácido hialurónico, cuya función es atraer y retener el agua para mantener a los tejidos y órganos en buen estado, también va desacelerándose con los años. El resultado es que la piel pierde hidratación y, con ella, firmeza.

La piel va disminuyendo su capacidad de regenerarse, y con ella, la producción de colágeno y elastina, lo que provoca falta de elasticidad.

Además del paso del tiempo, hay otros dos factores que afectan a la elasticidad de la piel. Uno de los principales es la radiación solar, que acelera el proceso de envejecimiento de la piel. Su acción daña el ADN de las células de la piel, provoca una degradación del colágeno y la elastina y disminuye la hidratación, haciendo que la piel pierda firmeza. Por otro lado, la contaminación afecta a la barrera cutánea y desencadena la liberación de los radicales libres que favorecen la aparición de arrugas y la falta de elasticidad en la piel.

Además de estos factores, hay otros como el tabaquismo, los cambios bruscos de peso, una dieta inadecuada o la falta de ejercicio físico, que influyen en la elasticidad de la piel. Su acción provoca la aparición de los signos de la flacidez facial: el surco nasogeniano (el que va desde el final de la nariz y desciende hasta ambos extremos de la boca) se ve más marcado, se acentúan las bolsas y ojeras en el contorno de ojos, aparece o crece el doble mentón o papada y el óvalo facial está desdibujado.

 

Cuidar la piel

Para combatir la pérdida de elasticidad en la piel es necesario seguir una rutina específica de cuidados que traten a fondo la flacidez facial. En dicha rutina, conviene incluir siempre productos con tecnologías exclusivas e ingredientes que estimulen las fibras de colágeno y elastina y retrasen su degradación. Es decir, productos con actividad reafirmante que estimulen la actividad de las células de la dermis y que contengan activos tensores y redensificantes para evitar la flacidez y el descolgamiento facial.

Además, existen zonas específicas que requieren cuidados concretos. La piel del contorno de ojos es mucho más fina por lo que necesita activos de buena tolerabilidad que activen la regeneración celular y devuelvan la elasticidad cutánea. La zona del cuello y el escote, mucho más frágil, requiere activos redensificantes (estimuladores de colágeno y ácido hialurónico) con una base emoliente para hidratar y reafirmar de manera específica.

La fotoprotección es un factor esencial para mantener la elasticidad de la piel y debe llevarse a cabo durante todo el año, no solo en verano. Antes de la exposición al sol, conviene aplicarse una crema protectora con SPF a partir de 50 y utilizar fotoprotección oral. Su formulación debe contener antioxidantes y reparadores que ayuden a prevenir y contrarrestar el daño solar. Para garantizar una protección adecuada, hay que reaplicarse el producto, de manera abundante y uniforme, cada dos horas.

 

Vida sana

Contrarrestar los efectos del envejecimiento, la polución o la exposición solar es más sencillo si se llevan a cabo hábitos saludables de vida. Es importante tener una dieta equilibrada, donde estén presentes los alimentos antioxidantes como frutas, verduras y frutos secos. Al mismo tiempo, conviene alejarse de los productos ultraprocesados y los azúcares simples que afectan al tejido elástico de la piel y a la absorción de antioxidantes y nutrientes.

Practicar ejercicio físico ayuda a aumentar el flujo sanguíneo y la circulación. De esta forma, se llevan más oxígeno y nutrientes a la piel y se aumenta la producción de colágeno. En cuanto a los hábitos poco saludables, conviene corregirlos cuanto antes. Por ejemplo, el tabaco es un enemigo declarado de la piel, ya que acelera su envejecimiento y contribuye a la formación de arrugas. La nicotina estrecha los vasos sanguíneos de la epidermis, lo que afecta al flujo sanguíneo y reduce la aportación de oxígeno y nutrientes. Por lo tanto, si se quiere tener una piel firme y saludable, es necesario abandonar el tabaquismo cuanto antes.

Además, descansar bien por la noche ayuda a restaurar la piel, facilita la producción de colágeno y permite que las cremas, lociones o sérums, que se hayan utilizado en la rutina nocturna, penetren en la dermis.

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