Mecanismos de defensa ante las radiaciones solares (1ª parte)

En “Vida al Sol” ya sabemos que la adaptación al sol no es la misma para todos. Nacemos con una capacidad limitada y proporcional a condiciones genéticas que se reflejan en los diferentes fototipos, usando términos contables, partimos de un «saldo solar», el cual se va reduciendo progresivamente.

Afortunadamente, el cuerpo humano tiene unos mecanismo de defensa naturales ante las radiaciones. Nos parece muy interesante poder compartir con todos vosotros esta información, pero tampoco queremos abrumaros con excesivos términos de golpe.

Por eso hemos decidido dividirlo en dos partes: los mecanismos naturales de defensa visibles y los no visibles.

Bueno, pues tras este preámbulo y como el movimiento se demuestra andando, esta semana toca…

Mecanismos naturales de defensa visibles:

Bronceado, producido por la activación de la síntesis de la melanina, que es el protector natural base y diferente en cada persona, un pigmento color negro o pardo que se deriva del aminoácido tirosina y fabricado por nuestro organismo cuando nos exponemos al sol. El bronceado representa el primer indicador visible que nuestro cuerpo ha puesto en marcha diferentes mecanismos de defensa para protegerse de la radiación solar.

Hiperqueratosis, es un engrosamiento de la capa externa de la piel, la capa cornea. Esta capa superficial contiene una proteína resistente y protectora, llamada queratina. Este engrosamiento es a menudo parte de la protección normal de la piel contra una agresión externa como el Sol.

La semana que viene, no os perdáis la segunda parte Mecanismos de defensa no visibles.