Cuidado facial 30 Sep 2019

Flacidez: al final no eran (solo) las arrugas, por Silvia Capafons

Dichosa moda de los selfies. ¿Habéis probado a haceros uno con la cámara desde abajo? Lo que se llama plano picado, vamos. Para que nadie se agobie (ni esté pensando en practicar lanzamiento de móvil al otro extremo del globo), aclaro que lo que puede verse en la pantalla me lo han confirmado expertos en estética y en fotografía, es decir, NO es real…del todo: los surcos nasogenianos se marcan más, al igual que las ojeras, las mejillas se caen y los pómulos se ven más vacíos. Es decir, cara de perro pachón. Pero como comentábamos son cosas de la auto-foto tomada desde abajo, que aumenta ópticamente la flacidez…desde el momento en la que esta aparece. ¿Solución? Fotos tomadas desde el centro del rostro.

Ahora hablaré de mi rutina laboral: suelo descansar unos minutos entre reportaje y reportaje, y como escribo en casa, a veces hago flexiones de brazos. Con tan mala suerte que al tener un espejo al lado, me miro casualmente, y boom: Mirando al suelo ya tengo otra vez las facciones por los suelos. ¿Y cuándo voy a darme un masaje y he de colocarla en el maldito agujero que estratégicamente tiene la camilla? Tres horas después sigo con un bonito círculo marcando el centro de mis facciones. ¿Duermo de lado? Ya se encargan de recordármelo perpetuamente (y no solo recién levantada) las dos líneas verticales en el lateral de mi frente y mi mejilla. Y así con todo.

Si te sientes identificada, es probable que ya hayas pasado los 40. Aquí están la flacidez y la falta del necesario colágeno capaz de proporcionar elasticidad a los tejidos que no encuentran cómo volver a su sitio. Un estudio de la SEME (Sociedad Española de Medicina Estética) confirma que a las mujeres nos preocupa más la flacidez que las arrugas: esto, que lo leí a los treinta y pico, no lo entendí, porque por aquel entonces las finas líneas de expresión ya me acompañaban y empezaban a contrariarme, pero aún no el descolgamiento. Hoy me acompañan ambas, y habiéndolo hablado con multitud de amigas de mi edad, lo tengo claro: la falta de firmeza es lo que más nos molesta.

Soluciones anti-gravedad

La buena noticia es que retrasar los efectos de la flacidez facial es posible, y las opciones son muchas. Quienes piensen en algún retoque de dermatología estética pueden optar por maquinaria de última generación (láseres, radiofrecuencias, ultrasonidos focalizados), por infiltraciones (ácido hialurónico, inductores de colágeno) o hilos tensores.

Con retoque o no, lo que sí está claro es que seguir unos buenos cuidados cosméticos es de primer orden: pero ojo, no todo vale. Aunque en la etiqueta aclare “reafirmante”, para mi estos son los indicativos de que un producto es capaz de frenar la falta de firmeza (tanto con un efecto inmediato como a largo plazo), redensificar los tejidos y mejorar la piel:

  1. Tiene una investigación potente detrás, con estudios sólidos que avalan el producto. Qué fácil es dejarse guiar por el reclamo publicitario a la hora de comprar una crema, y qué poco recomendable. ¿Sabemos cómo se ha creado ese producto y si está respaldado científicamente?
  2. Lo venden en la farmacia. Ojo, no quiero decir que un producto de perfumería no sea bueno, pero sí que a mi me gusta más la farmacia, simplemente porque me ofrecen más confianza su proceso de fabricación y venta, sus fórmulas y activos son más reconocibles y el cosmético no suele emperifollarse con gastos de packaging innecesarios o súper campañas de marketing. Y lo mismo ocurre con la marca: si la conozco y es de mi confianza, hay mucho ganado.
  3. Su fórmula contiene ingredientes reconocibles capaces de estimular las fibras de colágeno y elastina y ralentizar su degradación, que es la clave para hacerle frente al descolgamiento.

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*Mi recomendación: La línea Cellage Firming, de Endocare, porque actúa desde la dermis y no solo en la superficie, con un exclusivo complejo reafirmante péptido-proteico formado por SCA® PRO Growth Factor Technology, péptidos tensores y agentes redensificantes que proporcionan una triple acción reafirmante. ¡Me encanta su Firming Cream porque su textura es rica pero se absorbe rápido!

Pero no todo es cosmética

Hay más factores que influyen a la hora de mantener las facciones en su sitio: el cómo nos portemos.

  1. Sol: La exposición solar genera manchas y arrugas, pero también flacidez, porque degrada las fibras de colágeno y elastina.
  2. Dieta: Claro que no existen los alimentos que nos ayudan a “levantar la cara”, pero sí aquellos que contribuyen a generar ese colágeno nuevo. Son los antioxidantes, como las vitaminas C y E; así que vía libre a las frutas cítricas, las del bosque y verduras como el pimiento o el brócoli.
  3. Ejercicio, pero cuidado con el alto impacto. Como corredora y persona delgada, soy consciente de que tengo que tener cuidado con el running, porque incrementa la flacidez del rostro. Como me explica la Dra Mar Lázaro, experta en Medicina Estética, “sucede porque se consume una gran cantidad de oxígeno y esto aumenta la oxidación del organismo, disminuyendo al mismo tiempo la síntesis de colágeno y elastina”.
  4. Yoga facial: Desde que lo he descubierto, soy muy fan. Si ejercitamos los músculos del cuerpo para que estén firmes, ¿porqué no los de la cara? Descubrí el yoga facial con Alessandra Scavone, y salí de la primera sesión (en la que combinaba los ejercicios con acupuntura y masaje) con un efecto flash insuperable.
Silvia Capafons

Silvia Capafons

Periodista de belleza y salud

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